
Un nuevo estudio académico sobre doce economías europeas concluye que la política monetaria tiene un impacto desproporcionado sobre el mercado inmobiliario, muy por encima de sus efectos sobre el crecimiento o los precios generales. El trabajo, basado en datos de 1995 a 2025, confirma que la vivienda es el principal canal de transmisión de los estímulos monetarios.
Los autores, Daniel Rodríguez Asensio y Ana M. Lópe-García, estiman que una bajada de 1 punto porcentual en los tipos de interés combinada con un aumento del 1% en la masa monetaria (M3) genera un aumento del PIB de apenas +0,3% y lleva aparejada una subida de precios de entre +0,2% y +0,3%, lo que se traduce en una mejora real casi inexistente de la producción, una vez se descuenta el repunte del IPC. Sin embargo, el impacto sobre la vivienda es mucho mayor, puesto que, al elevarse un 1% la masa monetaria (M3), los precios inmobiliarios suben un +0,6% y tal efecto se prolonga durante casi cuatro años, produciendo de esta forma nuevos incrementos.

El análisis empírico confirma que el mercado inmobiliario no solo reacciona más, sino que además amplifica los efectos del dinero barato sobre el conjunto de la economía. En los modelos utilizados, los precios de la vivienda son la variable más sensible y persistente ante shocks monetarios, superando claramente al PIB y al nivel general de precios.
El estudio académico, que ha sido publicado por el Journal of Real Estate Finance and Economics, documenta una expansión sin precedentes en los balances de los bancos centrales. En el caso del BCE, este indicador ha pasado del 10% del PIB en 2003 a cerca del 40% en la actualidad, lo que ha inyectado una enorme liquidez en el sistema, desbordando los niveles de equilibrio y propiciando un crecimiento intenso de la inflación y, especialmente, de los precios inmobiliarios.
Este aumento de liquidez se tradujo en una fuerte compresión de tipos y en una expansión del crédito que, según la evidencia empírica, alimentó directamente los precios inmobiliarios. En ciudades europeas y mercados con mayor elasticidad crediticia, los incrementos de precios han sido acumulativos durante varios años, amplificando el efecto inicial de los estímulos monetarios.

