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¿Explotadores de sí mismos? La estadística sobre los empresarios que Yolanda Díaz debería conocer

España es uno de los países europeos en los que más gente trabaja en fines de semana. Y sí, los jefes lo hacen mucho más.

España es uno de los países europeos en los que más gente trabaja en fines de semana. Y sí, los jefes lo hacen mucho más.
Yolanda Díaz | EuropaPress

Si está leyendo esta noticia en sábado o domingo. Y si es usted empresario. Lo normal es que le pillemos trabajando. Y no hablamos de "lo normal" en términos retóricos, sino estadísticos: más de la mitad de los empleadores españoles trabaja los fines de semana. Enfrente, entre los trabajadores, lo hacen algo menos del 24%. Sí, a pesar de la retórica, tan habitual en nuestros medios de comunicación o entre nuestros políticos (escuchen, por ejemplo, a nuestra ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, cuando habla de los empresarios), lo cierto es que los jefes trabajan más (horas y días) que sus empleados. Nada que no sepan los autónomos, los pequeños y grandes empresarios, o los ejecutivos. Los cargos casi siempre van asociados a cargas.

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Hace unos días, Eurostat publicaba su estadística sobre empleo en fines de semana. De ella sacamos la tabla que pueden ver. En la misma, aparecen clasificados los países europeos en función de qué porcentaje de su fuerza laboral trabaja en fin de semana. Las barras azules muestran a los trabajadores; las barras amarillas a empresarios con empleados a su cargo. Y no aparecen en esta gráfica (pero sí en el estudio) los autónomos sin empleados a su cargo.

Conclusiones principales:

  • Los países más turísticos y con más peso del sector servicios tienen más gente trabajando los fines de semana; algo bastante lógico
  • En prácticamente todos los países de la UE, los trabajadores-empleados trabajan mucho menos los fines de semana que sus jefes
  • El patrón más habitual en la UE (no diremos universal porque hay un par de excepciones) es que los que más trabajan los fines de semana son los empresarios con trabajadores a su cargo; luego los autónomos sin empleados; y, finalmente, los trabajadores por cuenta ajena.
  • En algunos países, la diferencia es enorme. Y España es uno de esos países. No somos los primeros de la lista: ese lugar corresponde a Grecia. En el país heleno, más del 70% de los empresarios y más del 30% de los empleados trabaja los fines de semana.
  • Mientras tanto, en España las cifras son: 51,2% para los empresarios; 48,3% para autónomos sin empleados; y 23,9% para los trabajadores por cuenta ajena

Nada nuevo, pero…

No hay nada muy novedoso en estas cifras. En realidad, son consistentes con el resto de las estadísticas sobre tiempo en el empleo de Eurostat. Y, en general, de los países ricos. Hace ya tiempo que en EEUU, el reino de las estadísticas, se acabó con el absurdo tópico del empresario que está jugando al golf mientras sus trabajadores se desloman en la fábrica. Quien más horas le echa, casi siempre es el jefe, tanto si ese jefe es el dueño de la empresa como si es sólo un ejecutivo contratado.

Pero sí son números que al menos deberían servirnos para matizar el discurso (muy anti-empresarial y muy anti-trabajo) que es tan habitual en España. Una tendencia que se ha intensificado en los últimos años.

  • Como apuntamos anteriormente, el número de horas trabajadas (y de días festivos con tareas profesionales) es más elevado para los empresarios en todos los países de Europa. De hecho, en casi todos ellos, también en España, los empresarios trabajan más de 40 horas a la semana de media.
  • En nuestro país, también los autónomos superan esa barrera. Pero no los empleados por cuenta ajena, que se quedan muy por debajo de esas 40 horas (la media en España es de 36,4 horas a la semana).
  • Entre los trabajadores por cuenta ajena, exceptuando los empleados de alta cualificación del sector primario (entre los que se intuye que hay muchos dueños de las explotaciones ganaderas o agrícolas), la categoría profesional que más horas pasa en el trabajo es la de "managers".

Lo que no tenemos muy claro es cómo encajarán todas estas cifras en la visión de Díaz, de nuestros sindicalistas o de nuestros tertulianos. Lo primero, porque se pasan el día hablando de la explotación, de lo mucho que los empresarios se aprovechan de sus empleados, de lo bien que viven… y ahora resulta que esos jefes o dueños de empresa, que tanto exigen, también son los primeros que están al pie del cañón.

Es cierto, dirán desde la acera izquierda, que también son los que más cobran. Pero (1) si la teoría es la del "valor trabajo" (una teoría errónea, pero muy querida por la izquierda occidental) entonces quizás tenga algo de lógica que así sea. Y (2) siempre se olvidan de que, sobre todo en el caso de los empresarios, esa remuneración es la más incierta: los beneficios-dividendos son lo último que paga una empresa, si queda algo tras remunerar a acreedores y trabajadores.

En segundo lugar, nos queda la duda de si todo esto es compatible con esa idea de Díaz que contrapone trabajar y vivir. La ofensiva del Ministerio contra las horas trabajadas (de las inspecciones laborales a las reducciones de la jornada semanal) se plantean siempre con una retórica en la que el tiempo que se pasa en el despacho o en la fábrica es tiempo perdido, frente al que se disfruta en el hogar o con los amigos. Pero en ese caso, siempre queda la misma pregunta: ¿quién trabajará para que los demás disfrutemos? No creemos que el concepto de disfrutar de Díaz pase por estar el fin de semana en casa mirando el techo. Seguro que se imagina un viaje, una salida a cenar o al cine, o incluso una visita a un museo. Pero para todo eso necesitamos de alguien que esté allí para proveer el servicio. Pues bien, muy a menudo, ese alguien será, ¡sorpresa!, un malvado empresario.

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