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El drama del vino español: se desploma el consumo y cierran las bodegas

El sector busca reinventarse cuando el consumo cae un 4,2% y la superficie de cultivo baja de las 900.000 hectáreas.

El sector busca reinventarse cuando el consumo cae un 4,2% y la superficie de cultivo baja de las 900.000 hectáreas.
Barricas de las bodegas Dominio de Cair (Burgos). | Flickr/CC/vinotecalacata

El vino español atraviesa uno de esos momentos complicados que el sector prefiere describir con cautela. Nadie quiere hablar de crisis estructural, pero los datos empiezan a dibujar una fotografía difícil de ignorar: cae el consumo, se reduce la superficie de viñedo y el número de bodegas sigue descendiendo poco a poco. Mientras tanto, dentro del sector crece la sensación de que España se encamina hacia un nuevo modelo: menos volumen y más valor.

El último informe de la Interprofesional del Vino de España (OIVE) confirma que el consumo nacional sigue perdiendo fuerza. El consumo aparente de vino cayó un 4,2% interanual hasta enero de 2026, con 627.374 hectolitros menos consumidos en apenas un año. La tendencia, además, viene de lejos porque, desde 2019, el mercado interno muestra una evolución descendente.

El dato preocupa especialmente porque refleja un cambio de hábitos más profundo. El vino aguanta relativamente bien en bares y restaurantes, donde el descenso es muy leve, pero pierde terreno en el consumo cotidiano dentro de casa. Ya no forma parte de la rutina diaria de muchos españoles.

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Consumo de vino en millones de hectolitros.

José Luis Benítez, director general de la Federación Española del Vino (FEV), evita dramatismos, aunque admite que el momento es complicado. "Yo diría que no hay una crisis estructural", explica a Libertad Digital. "Puede haber regiones concretas o zonas concretas de España que por distintas circunstancias tienen mayor o menor problema".

Benítez insiste en que el sector vive una suma de dificultades coyunturales más que un colapso generalizado. "El momento actual que estamos atravesando en el sector vitivinícola no es fácil", reconoce. "Hay problemas puntuales de exceso de producción en algunas regiones y de falta de ventas en general, o de ralentización del consumo".

Uno de los ejemplos más claros es Rioja. Según explica el director general de la FEV, la denominación todavía arrastra las consecuencias del exceso de stock generado tras la pandemia. "Rioja, desde el año del coronavirus, no ha digerido todavía el exceso de estocaje que se le produjo", señala. Y eso pese a que la última cosecha fue "prácticamente un 50% de una cosecha normal".

Incertidumbre en las exportaciones

La situación tampoco ayuda en el exterior. El sector exportador, uno de los grandes motores del vino español durante años, también empieza a notar la incertidumbre internacional. "Se ha producido cierta ralentización en las exportaciones en general", explica Benítez, que relaciona el frenazo con el contexto geopolítico y económico mundial actual.

Porque el problema del vino, recuerda, es que no se trata de un producto de primera necesidad. "Si tú te tienes que ajustar el bolsillo, no te quitas el pan, pero a lo mejor sí te quitas el vino", resume.

Menos bodegas, menos viñedo

La fotografía empresarial tampoco invita al optimismo. España contaba a comienzos de 2025 con 3.868 bodegas, 57 menos que un año antes y 322 menos que en 2008. Algunas regiones históricas muestran retrocesos especialmente llamativos, como País Vasco, Castilla-La Mancha o La Rioja.

Aunque Cataluña sigue liderando el número de bodegas con 607 empresas elaboradoras, el descenso general refleja las dificultades de muchas bodegas familiares para sobrevivir en un mercado cada vez más competitivo y con márgenes más ajustados.

A ello se suma otro dato simbólico: España ha bajado por primera vez de las 900.000 hectáreas de viñedo destinadas a vino. La superficie cayó en 2025 hasta las 899.470 hectáreas, el nivel más bajo de toda la serie histórica.

La comparación con 1980 resulta todavía más impactante. En 45 años, España ha perdido más de 753.000 hectáreas de viñedo, casi la mitad de toda su superficie.

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Superficie de viñedo en España.

El cambio silencioso del vino español

Pese a todo, dentro del sector muchos creen que el problema no pasa necesariamente por vender menos, sino por vender mejor.

Benítez está convencido de que el vino español se dirige hacia un cambio de modelo. "El futuro del vino español pasa por un crecimiento más en valor que en volumen, lo tengo claro", afirma.

La idea es sencilla: quizá los españoles beban menos vino que hace décadas, pero cuando lo hacen buscan productos más cuidados, experiencias más concretas y botellas de mayor calidad.

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Mapa de bodegas en España.

"Ya no hay un consumo más generalizado de vino todos los días, en las comidas, en los almuerzos", explica. "Ahora, en las grandes ciudades la gente come muchas veces en la oficina". Frente a eso, emerge otro patrón: "A lo mejor se bebe vino de más calidad y más caro, en cenas, aperitivos o vermús".

El propio Benítez rechaza además el discurso catastrofista sobre los jóvenes y el vino. "Muchas veces se dice que los jóvenes no consumen vino ya, pero es que hace 30 años tampoco", apunta.

Eso sí, admite que las tendencias de consumo están cambiando y que el sector tendrá que adaptarse. Menos consumo masivo y más especialización. Menos litros y más valor añadido.

El gran interrogante ahora es si el vino español será capaz de convertir esa transformación en una oportunidad antes de que el desgaste del consumo y la rentabilidad siga vaciando viñedos y cerrando bodegas.

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