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Los grandes recortes de las pensiones llegarán en la edad de jubilación

El debate sobre las pensiones va más allá de las mensualidades: las verdaderas trampas están en las condiciones de acceso a la jubilación.

El debate sobre las pensiones va más allá de las mensualidades: las verdaderas trampas están en las condiciones de acceso a la jubilación.
Pareja de jubilados sentados en un parque. | Pixabay/CC/jhenning

A comienzos de esta semana me encontré con tres noticias que están relacionadas con algo más que el gran tema de las pensiones:

  • La primera, en Europa Press, sobre una asociación de pensionistas que pide que aquellos que acumulen más de 40 años de cotización puedan retirarse de forma anticipada sin sufrir recortes en su pensión. La noticia incluye varios testimonios, como el de un trabajador con 43 años cotizados que se acogió a la jubilación apenas seis meses antes de la edad legal y al que le han recortado 50 euros por esa decisión.
  • La segunda, de mi compañera Beatriz García en Libre Mercado, nos explica que el Gobierno ha aprobado una norma para que los jubilados puedan trabajar como autónomos y cobrar la pensión al mismo tiempo. Las novedades marchan en dos direcciones: por un lado, los trabajadores por cuenta ajena que tengan un empleo a tiempo parcial podrán incrementar el número de horas que trabajan cada semana sin perder el derecho a su prestación de jubilación y se mejoran las condiciones para estas personas que tienen lo que se conoce como "jubilación flexible". Además, se abre la puerta a que los pensionistas también tengan una actividad por cuenta propia (autónomos).
  • Por último, en El Mundo, y a cuenta del último informe de la AIReF, ofrecen un pronóstico más bien oscuro: "Las pensiones serán cada vez menos generosas: pasarán de cubrir más del 70% del salario medio a solo el 60% en 2050. La tasa de generosidad se desplomará a partir de 2031 por el mayor ritmo de crecimiento de los sueldos frente a la revalorización de las pensiones".

Digo que la relación va más allá de las pensiones, porque en realidad las tres hablan de lo mismo: las condiciones de acceso al sistema.

Casi siempre que aparece este tema, el debate gira en torno a la sostenibilidad de las cuentas públicas (cotizaciones vs prestaciones) o a la mensualidad de los actuales pensionistas (recortes, congelación, indexación al IPC...). Pero lo más relevante no es si podremos cobrar o no una pensión en 2040 o 2050 (respuesta sencilla: sí); o si les reducirán la prestación a los actuales pensionistas (también fácil: no, salvo que no quede otro remedio); lo que verdaderamente debería preocuparnos son las condiciones de acceso a esa jubilación. Y ahí sí, podremos encontrar decenas de trampas esperándonos.

Y la principal de esas trampas es la que tiene que ver con la edad de jubilación.

Francia y España

Alguna vez he escrito que, por alguna razón que no termino de comprender, lo que para nuestros vecinos franceses implica una declaración de guerra de cualquier Gobierno (cambiar la edad legal de jubilación) aquí ha pasado más o menos desapercibido. Es como si sólo identificáramos los famosos "recortes" si nos tocan la mensualidad. Por supuesto, no es cierto. Elevar la edad de jubilación 2-4-6 años es un recorte mucho más importante que una fórmula de cálculo algo menos generosa: porque, además, es un recorte doble (debes pagar más años, con la expectativa de cobrar menos).

Como sobre esto hay poco debate, las próximas medidas irán por aquí. También subirán el período de cálculo de la base (algo que suena técnico), pero mi intuición (y esto es sólo una apuesta personal) es que se centrarán sobre todo en la edad de jubilación. Tampoco es una novedad; la reforma que José Luis Escrivá aprobó en 2023 tenía sólo dos puntos en su manual de instrucciones: incrementar de forma masiva los impuestos al trabajo y subir la edad efectiva de jubilación.

Lo de esta semana no es más que un paso más en esa dirección. ¿Un paso necesario para reducir el agujero presupuestario? Probablemente, sí. Pero no estaría de más que lo explicasen.

Por eso, si todo sale como parece, lo que veremos en los próximos años es:

  • Jubilaciones anticipadas. Si ya están muy penalizadas, lo estarán todavía más. También se perseguirán prejubilaciones o figuras similares. Puede que algún colectivo muy especial (y pequeño en número) saque algo por aquí si saben movilizarse bien y no suponen una gran carga para el Presupuesto. Pero serán pocos: para la mayoría, la posibilidad de jubilarse a los 62-63 años (o antes), que tan común fue en la España de los 90 o primeros años 2000, no estará sobre la mesa; o lo estará con un coste tan desproporcionado en forma de reducción de la pensión mensual que no saldrá rentable al pensionista.
  • Jubilación demorada. Será cada vez más habitual. En dos modalidades: (1) incentivos para que nos jubilemos más tarde; aunque este formato tiene un problema y es que no supone demasiado ahorro para las cuentas públicas, lo que te ahorras mientras el tipo trabaja, lo pierdes luego una vez se ha jubilado con la mensualidad más elevada que le prometiste. Y (2) más exigencias para jubilarse a la edad legal. Es decir, no nos dirán "obligatorio jubilarse a los 69", pero sabremos que, si lo hacemos antes, la pensión será más baja y muchos irán más allá de los 67-69 por puro cálculo económico.
  • Edad ordinaria de jubilación. Mi apuesta es que pasaremos de la actual horquilla 65-67 (en función de los años cotizados) a la horquilla 67-69. Y, como apuntamos, con incentivos para alargar la carrera laboral incluso más allá de los 70.
  • Jubilación flexible. Irá cada día a más. Se permitirá el cobro de la pensión y un salario. E intuyo que llegará un día (no tan lejano) en el que esta opción ni siquiera tenga coeficientes reductores o reglas especiales. Aquel que cumpla la edad que le acredite como pensionista podrá cobrar la prestación. Y si sigue trabajando, lo hará pagando la misma cotización que sus compañeros más jóvenes. Numerosos expertos ya han propuesto que avancemos en esta dirección. Desde el punto de vista del gasto no supone ningún ahorro (porque la pensión la pagas igual) pero sí cambiaría tanto lo que tienes que ver con los ingresos como con el mercado laboral y con el aspecto más social: personas de 70-72 años que pueden seguir aportando a la sociedad ya no tendrían que elegir si se jubilan o no.

Al final, lo que nos quedará es una especie de sistema de cuentas nocionales en la sombra. Más generoso que éstas (los jubilados recibirán más como pensionistas de lo que aportaron), pero con un esquema de cierta flexibilidad en la edad de jubilación a cambio de cambios en la mensualidad (menos para los que se vayan antes y más para los que trabajen hasta una edad más avanzada). Todo bastante normal en el contexto europeo actual y necesario desde un punto de vista presupuestario. Eso sí, que no nos engañen: esto también es un recorte de manual. Y de los gordos.

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