
Existe una expresión soez, pero no menos castiza, que dice: "Te mean encima y dicen que llueve". No se me ocurre una expresión más apropiada para el juego del tocomocho que el Gobierno ha hecho con RTVE. La noticia de hoy es que Pedro Sánchez le ha perdonado nada menos que 940 millones de euros indebidamente deducidos por el ente público y que deben ser abonados a Hacienda. Evidentemente, la medida de gracia no exonera del pago; simplemente seremos todos los contribuyentes quienes sufragaremos los errores fiscales del ente público.
Mientras la cuadrilla de Silvia Intxaurrondo y Javier Ruiz entonan cada día la homilía sanchista de turno, insultando a los periodistas que desde medios incómodos investigamos y denunciamos la corrupción de este Gobierno, la desfachatez de su triunfalismo económico o sus políticas de sistemático empobrecimiento, esos periodistas y sus empresas sufragan vía impuestos el desorbitado gasto que soporta la televisión pública. Sí, con la excusa de "prestar el servicio público esencial para la cohesión de una sociedad democrática", el Gobierno riega con 1.300 millones de euros cada año a RTVE. Algo menos que lo que debe (unos 1.700 millones de euros entre los 940 millones que tiene que devolver a Hacienda y los cerca de 700 que le debe a entidades financieras).
Resulta que RTVE no compite en el mercado como los entes privados, sino que su presupuesto sale del bolsillo de los ciudadanos. Sufragamos con nuestros impuestos el presupuesto de un medio de comunicación convertido en un instrumento de propaganda que, además, opera en constante quiebra técnica. Debe tanto como gasta y no genera ingresos. Bueno, los genera a través de ciertos patrocinios y el canal digital. Imagínense el paño: gastos de 1.300 millones al año, deuda de 1.700 millones e ingresos de 85 millones.
Sobre esta base se explica a Silvia Intxaurrondo defendiendo que, si existen contratos, las comisiones que cobra un político por conceder una obra pública no son ilegales; a Javier Ruiz vendiendo los regalos del difunto rey Abdalá para defender a José Luis Rodríguez Zapatero y a David Broncano haciendo lo que sea que hace David Broncano. Se entienden los contratos con la productora de José Miguel Contreras y las escaletas escandalosamente tendenciosas de sus informativos (todavía recuerdo la pieza sobre curas pederastas tras la noticia del anuncio de la visita del Papa a España).
Lo que cada día me parece más incomprensible es que nos quieran vender como algo normal lo que pasa en TVE. ¡Venga ya! ¿Modifican una ley en Consejo de Ministros para que le paguemos los impuestos mal declarados a un ente público que ya de por sí se mantiene gracias a nuestros impuestos? ¿Pero qué broma es esta? ¿Es o no es para pedir su cierre, su desaparición, hasta la demolición de los edificios? Eso. Nos mean encima y todavía hay muchos ciudadanos que miran al cielo con la boca abierta esperando recibir la lluvia prometida.
