
Ahorrar en España sale considerablemente más caro que en la mayor parte de Europa. Así lo concluye el nuevo informe La fiscalidad del ahorro como palanca de crecimiento en España, elaborado por el Instituto de Estudios Económicos (IEE) en colaboración con la Asociación Española de Asesores y Planificadores Financieros (EFPA), que alerta de que la tributación efectiva del ahorro financiero alcanza el 22% en nuestro país, frente al 14% de media registrado en la Unión Europea. Dicho de otro modo, la carga fiscal soportada por el ahorro es un 57% superior a la existente en el conjunto comunitario.
El estudio advierte de que esta diferencia reduce de forma significativa la rentabilidad neta obtenida por los ahorradores españoles y dificulta la acumulación de capital, la inversión productiva y la planificación financiera a largo plazo. Según los autores, el ahorro constituye una pieza esencial para el crecimiento económico, la financiación empresarial y la estabilidad financiera de los hogares, por lo que consideran que el marco tributario debería orientarse hacia la neutralidad, la coherencia y la estabilidad normativa.
El informe recuerda que el ahorro no solo permite a las familias afrontar imprevistos o complementar sus ingresos durante la jubilación, sino que también constituye una de las principales fuentes de financiación de la inversión. Por ello, advierte de que una fiscalidad excesiva sobre los rendimientos del capital termina reduciendo los incentivos para ahorrar y canalizar recursos hacia actividades productivas.
Tipos máximos muy superiores a los europeos
La brecha fiscal resulta especialmente visible en el tratamiento de las ganancias patrimoniales. España aplica un tipo marginal máximo del 30% sobre las ganancias de capital, frente al 18% de promedio existente en la Unión Europea y al 20% registrado entre los países de la OCDE.
En este sentido, los investigadores subrayan que estas diferencias colocan a España entre las economías que gravan con mayor intensidad el ahorro financiero y la inversión en renta variable, penalizando precisamente aquellas decisiones económicas que contribuyen a aumentar la productividad y el crecimiento potencial de la economía.
El análisis desagregado por productos financieros muestra que la presión fiscal española supera igualmente la media internacional en la mayoría de instrumentos de ahorro. En el caso de los depósitos bancarios y la renta fija, la tributación efectiva ronda el 30%, situándose por encima de la media comunitaria. Por otro lado, las acciones soportan una tributación efectiva del 29%, frente al 22% de promedio en la Unión Europea, mientras que los fondos de inversión registran una carga del 27% que se ubica seis puntos por encima de la media europea.
Los planes de pensiones presentan un tratamiento más neutro, pero incluso en este ámbito España queda muy rezagada frente a numerosos países que ofrecen incentivos fiscales mucho más intensos para fomentar el ahorro previsional. De hecho, la media de la Unión Europea arroja una tributación efectiva negativa del 23%, reflejo de la existencia de importantes estímulos fiscales destinados a favorecer el ahorro de largo plazo.
Los expertos reclaman una reforma integral
El estudio incorpora además una encuesta realizada entre más de 260 profesionales certificados por EFPA. Más del 90% de estos expertos financieros considera que la fiscalidad influye de forma relevante o muy relevante en las decisiones de ahorro e inversión de los ciudadanos.
Entre las medidas más demandadas destacan la recuperación y ampliación de las deducciones por aportaciones a planes de pensiones, la compensación plena de pérdidas patrimoniales, la reducción de la tributación sobre las rentas del ahorro y las ganancias de capital, la corrección del efecto de la inflación en las plusvalías y la eliminación de la doble imposición sobre los dividendos.
A partir de estas conclusiones, el IEE propone una reforma integral del sistema que incluya una reducción significativa de los tipos aplicables al ahorro, hasta niveles inferiores al 18% de media existente en Europa, la recuperación de los coeficientes de actualización para corregir la inflación, el aumento de las aportaciones deducibles a planes de pensiones hasta los 5.000 euros anuales y la creación de nuevos instrumentos de ahorro-inversión inspirados en las mejores prácticas internacionales.
Según el informe, avanzar en esta dirección permitiría reforzar la capacidad de ahorro de las familias, mejorar la canalización del capital hacia actividades productivas y acercar a España a los estándares fiscales vigentes en las economías más competitivas de Europa.

