
Para que las sociedades puedan prosperar y que, al mismo tiempo, la actividad económica pueda desarrollarse, es necesario un sistema energético que permita nutrir a la industria y las infraestructuras del impulso necesario. De este modo, el desarrollo de tecnologías que permitieron aprovechar la energía que proporcionan los combustibles fósiles hizo posible incrementar exponencialmente la productividad y, con ello, la riqueza de nuestras sociedades.
Sin embargo, especialmente en Occidente y, concretamente, en Europa, la izquierda lleva décadas aludiendo a la supuesta necesidad de dejar atrás este modelo energético y apostar totalmente por las energías renovables. De hecho, en el Viejo Continente se ha llegado a implementar una política económica e industrial que ha acabado con el potencial económico europeo.
No obstante, resulta especialmente irrisorio cuando la izquierda, además de reivindicar una agenda política concreta, por perniciosa que pueda ser, integra en su ideario proclamas absolutamente absurdas que mezclan todo tipo de cuestiones y, en última instancia, hacen referencia a una supuesta explotación institucionalizada por el sistema capitalista. Precisamente, en la última edición de Tribuna Miteco —un foro organizado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico— un investigador del CSIC llegó a relacionar los combustibles fósiles con el machismo.
¿Qué es la "petromasculinidad"?
La izquierda ha heredado del marxismo la idea de que en toda sociedad rige una especie de superestructura determinada por la ideología dominante que, en últimos términos, explota y subyuga a los individuos, imponiéndoles sus propias categorías. Por ello, en ocasiones podemos ver cómo desde posiciones inspiradas por el marxismo se alude a la relación del capitalismo con ciertas estructuras sociales. Esto ha ocurrido, de hecho, en la última edición de Tribuna Miteco, un foro organizado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
En esta ocasión, en el marco de unas jornadas organizadas bajo el título de "Petromasculinidad y cultura fósil", Jaime Vindel, un científico titular del Instituto de Historia del CSIC, defendió que "en España la cultura fósil aparece en un contexto autoritario como el franquismo". Concretamente, explicó que "es durante esa época, durante el franquismo, cuando se establecen en España los imaginarios de lo de la petromasculinidad".
Al respecto, el investigador explicó que "el recurso a los combustibles se ha vinculado a la democracia liberal y a un ideal de libertad que aparecería representado por ese patriarcado que recurre al automóvil como un símbolo no de identidad y de libertad en el caso español, pero también se verifica en otros contextos del sur de Europa y del sur global".
De este modo, Vindel aseguró que "el automóvil aparece como un símbolo del desarrollismo durante el franquismo, es decir, durante un periodo autoritario". Por tanto, según el investigador del CSIC, existe "un vínculo entre petromasculinidad y autoritarismo".

