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El lobby animalista carga contra España por importar demasiadas gambas

Grupos ecologistas denuncian que España lidera las compras de crustáceos en Europa.

Grupos ecologistas denuncian que España lidera las compras de crustáceos en Europa.
Europa Press

El principal lobby animalista europeo ha puesto el foco sobre España por su elevado consumo de langostino procedente de Ecuador. Un informe difundido este miércoles por Animal Welfare Observatory (AWO) y Foodrise sostiene que el aumento de las importaciones europeas de este producto provoca graves impactos ambientales, riesgos para la salud pública y problemas de bienestar animal, y reclama a la Unión Europea endurecer las exigencias para la acuicultura de terceros países.

El estudio, titulado Cheap Shrimp, High Costs, subraya especialmente el caso de España. Según sus autores, España importa cada año más langostino blanco ecuatoriano que toda la producción pesquera y acuícola de este producto en el conjunto de la Unión Europea. Además, aseguran que los consumidores europeos comen actualmente tres veces más langostino blanco de cultivo procedente de Ecuador que el pescado salvaje que capturan las flotas comunitarias.

El informe atribuye esta situación al crecimiento de la industria camaronera ecuatoriana, que ha convertido al país en el mayor productor y exportador mundial de langostino blanco de cultivo, hasta el punto de superar al petróleo como principal sector exportador nacional. Los autores añaden que dos grandes empresas concentran cerca de un tercio del valor total de este mercado.

Uno de los principales argumentos de las organizaciones animalistas es el impacto ambiental que, sostienen, está teniendo la expansión de estas explotaciones. Según los datos que proporcionan AWO y Foodrise, hasta el 90% de los manglares silvestres de algunos estuarios considerados críticos han desaparecido y alrededor de 220.000 hectáreas de litoral ecuatoriano están ocupadas por estanques industriales destinados al cultivo de langostino.

En este sentido, Keri Tietge, responsable de proyectos de sistemas alimentarios de Eurogroup for Animals, ha afirmado que "los productos de acuicultura que se comercializan en la Unión Europea no deberían proceder de sistemas intensivos con alta concentración de animales, donde las enfermedades se propagan con facilidad y aumenta el riesgo de resistencia a los antimicrobianos".

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