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Hablan los propios trabajadores sobre las bajas: "A los que faltan los lunes los llamo los luneros"

La mayoría de los ciudadanos defiende las bajas justificadas, pero reclama más control para evitar abusos y reducir el absentismo laboral.

Las declaraciones del presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, sobre el absentismo laboral y las bajas médicas han abierto un intenso debate político y social. Mientras el líder popular calificó el absentismo de "cáncer" para la economía y cuestionó que un trabajador de baja cobre lo mismo que cuando está en activo, desde la izquierda y los sindicatos le acusaron de poner en cuestión un derecho de los trabajadores.

En este contexto, Libre Mercado ha salido a la calle para conocer qué opinan los ciudadanos. Aunque las respuestas reflejan diversidad de opiniones, la mayoría ciudadana coincide en una misma idea: las bajas laborales son un derecho cuando están justificadas, pero también existe una gran preocupación por los posibles abusos y por el impacto que tienen sobre los compañeros y las empresas.

Uno de los jóvenes entrevistados considera que "hay casos en los que la gente necesita una baja", aunque cree que también existen situaciones sospechosas. "Cuando coincide mucho que es lunes o viernes y se produce de una forma tan desmedida, creo que tiene que haber un poco de control y medidas para verificar cuál es la situación de la persona, porque se aprovecha mucho de la situación", explica a este medio. Sobre la confidencialidad de las bajas, defiende preservar la privacidad del trabajador, aunque considera que debería existir "un mínimo de información" a la empresa para comprobar que la baja está correctamente justificada.

Una trabajadora de una asesoría asegura que únicamente ha cogido dos bajas durante toda su vida laboral y defiende que la mayoría de los empleados actúan con responsabilidad. "Las bajas son necesarias para algo. No te coges una baja si no es necesario", señala. Sin embargo, reconoce que existen abusos. "Yo los llamo los luneros", comenta entre risas al referirse a quienes acostumbran a ausentarse al comienzo de la semana.

De hecho, el vicesecretario de Hacienda del PP, Juan Bravo, aseguró que "los lunes faltan casi 1.700.000 personas a trabajar, casi el doble de los que faltan un viernes", un comportamiento que los populares consideran un indicio de que existe un importante volumen de absentismo injustificado.

Además, la misma trabajadora apunta que los convenios que no complementan el salario al 100% durante la baja suelen registrar menos absentismo.

La hostelería, un sector castigado

Frente a estas opiniones, una mujer carga duramente contra las palabras de Feijóo. "Me parecen indecentes las declaraciones que ha hecho. Si una persona no va a trabajar es porque está enferma y tiene un parte médico. Tiene todo el derecho del mundo a cobrar su salario al 100%", sostiene.

Sin embargo, su hijo, cocinero y actualmente empleado fuera de España, reconoce que una baja se nota especialmente en sectores como en el suyo, la hostelería. "Trabajas con una plantilla calculada para ese día y cualquier baja obliga al resto a hacer más horas y arrastrar más trabajo", explica. No obstante, añade que "si la baja es necesaria y real, es algo asumible" y considera que las empresas deben estar preparadas para cubrir esas situaciones.

También desde la abogacía reconocen el impacto que tiene la ausencia de un trabajador. Un abogado entrevistado afirma que nunca ha pedido una baja laboral, aunque entiende que depende de cada caso. "Si falta una pieza del equipo, el trabajo se reparte entre los demás y eso afecta", explica. Aun así, considera que el principal problema es el fraude. "No podemos estar todos pagando impuestos y cotizaciones para que otros cobren por no trabajar. El absentismo es un problema que hay que cuidar especialmente", afirma, aunque matiza que quienes realmente necesitan una baja deben recibir la protección correspondiente.

Más control

Otro ciudadano, que muestra una mano vendada durante la entrevista, asegura que sigue trabajando pese a su lesión porque considera que todavía puede desempeñar su empleo. "Estoy de acuerdo con las bajas, pero si están bien otorgadas", afirma. En su opinión, algunos médicos conceden incapacidades temporales sin analizar suficientemente cada caso. También cree que existe una mayor tendencia a faltar los lunes y los viernes. "La gente le echa mucha jeta esos días", sostiene.

Una visión similar ofrece un empleado de una compañía de seguros, que asegura no haber cogido nunca una baja en los 16 años que lleva en la empresa. "Es un derecho siempre que esté justificado y supervisado por un médico", explica. Reconoce que la ausencia de uno o dos compañeros tiene un impacto importante en equipos reducidos y admite que los datos sobre el mayor número de bajas los lunes "hacen pensar". Sin embargo, evita generalizar. "No he trabajado con nadie cuya baja no entendiera, aunque sí parece que existen determinados casos abusivos", comenta.

Entre quienes muestran una postura más crítica con el sistema se encuentra un portero, que asegura conocer personas que "por un arañazo se tiran dos meses de baja". Aun así, distingue claramente entre quienes abusan y quienes realmente están enfermos. "El que de verdad está enfermo lo está. Lo ideal sería controlar mejor los casos fraudulentos para no perjudicar a quienes sí necesitan una baja", afirma. Él mismo lamenta que, tras una próxima operación, verá reducido su salario durante el periodo de incapacidad.

Unas cifras preocupantes

El debate llega además en un momento en el que las cifras de absentismo laboral continúan marcando máximos históricos. Según los últimos datos de la patronal de mutuas AMAT, el equivalente a 1,79 millones de trabajadores permaneció de baja durante todo 2025, mientras que el número de procesos iniciados superó los 9,1 millones, un 133% más que en 2015. Además, el coste del absentismo alcanzó los 33.000 millones de euros, según la CEOE.

Precisamente apoyándose en estos datos, Feijóo defendió esta semana que el absentismo "es un cáncer que España no puede pagar" y pidió revisar un sistema que, a su juicio, incentiva determinadas conductas. Sus palabras provocaron una inmediata respuesta del Gobierno y de los sindicatos, que le acusaron de demonizar a los trabajadores enfermos y recordaron que las bajas médicas requieren justificación facultativa.

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