
El transporte por carretera mueve la inmensa mayoría de las mercancías que circulan por España. Desde los alimentos que llegan a los supermercados hasta los materiales que abastecen a la industria, casi todo pasa, en algún momento, por un camión. Sin embargo, el sector se enfrenta a un problema cada vez más grave: no encuentra conductores suficientes para cubrir la demanda.
La escasez de profesionales no es nueva, pero sí se ha convertido en un problema estructural. Según la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM), actualmente faltan alrededor de 30.000 conductores para cubrir las necesidades del sector. Una situación que, además, amenaza con agravarse por el envejecimiento de la plantilla y la escasa incorporación de jóvenes a la profesión.
Las empresas consultadas por Libre Mercado coinciden en el diagnóstico: el trabajo resulta demasiado sacrificado para las nuevas generaciones, la conciliación es prácticamente inexistente en muchas rutas y, aunque los salarios han aumentado, consideran que siguen sin compensar el esfuerzo que exige pasar gran parte de la semana fuera de casa.
Jesús Fernández, director gerente y administrador de Equipos Femazz —empresa dedicada a la fabricación, comercialización, distribución, alquiler, compra y venta de maquinaria y vehículos—asegura que encontrar un conductor se ha convertido en una misión casi imposible. "Si yo tuviera una persona que quisiera trabajar de chófer, lo cogería. Pero es muy complicado", explica.
En su opinión, la principal causa es que el trabajo exige un elevado sacrificio personal. "Tienes que estar muchas horas fuera de casa y no está lo bien pagado que debería estar". Aunque reconoce que existe mucho trabajo, señala que las empresas también soportan unos costes muy elevados que limitan su capacidad para ofrecer mejores salarios.
"Un camionero que se pase toda la semana o todo el mes fuera de casa puede cobrar a lo mejor 2.000 o 2.500 euros netos como mucho. Es muy sacrificado porque eso lo puedes ganar en un trabajo donde duermas en tu casa todas las noches", sostiene.
Los jóvenes ya no quieren ser camioneros
La falta de relevo generacional aparece como otro de los grandes problemas del sector. Fernández asegura que el perfil del camionero joven español prácticamente ha desaparecido.
"Ahora mismo la gente joven que se saca el carné de camión quiere un trabajo que sea por su zona, cerca de casa", explica. Muchos, añade, optan finalmente por conducir autobuses o acceder a servicios municipales, donde disfrutan de mejores condiciones laborales y una mayor estabilidad.
Esta es una percepción que comparte Víctor, jefe de tráfico de 24H Transportes Antonio Carmona. La empresa, una PYME familiar, cuenta actualmente con siete u ocho conductores y acaba de incorporar a dos trabajadores, aunque reconoce que encontrar perfiles adecuados resulta cada vez más difícil.
"Conductor profesional de tráiler, con experiencia, entre que hay pocos porque todos se están jubilando y los pocos que hay ya tienen trabajo, cuesta muchísimo encontrarlos", afirma.
Además, explica que muchos candidatos carecen de experiencia específica en transporte pesado. "Hay gente que tiene los carnés o ha conducido un autobús, pero conductor de camión como tal no es", matiza.
Jornadas largas y poca conciliación
Ambos empresarios coinciden en que la conciliación es uno de los principales factores que alejan a los jóvenes de la profesión. Víctor describe el día a día de un conductor de larga distancia: "Coges un camión a las siete de la mañana, vas a cargar, puedes esperar varias horas, luego tienes que hacer cientos de kilómetros, dormir en el camión... Al final es un trabajo muy sacrificado. Te tiene que gustar ser camionero".
En muchas rutas nacionales, añade, los conductores pasan varios días seguidos fuera de casa. "Nosotros intentamos que duerman día sí y día no en Madrid, pero hay gente que sale el lunes y no vuelve hasta el sábado".
Esa realidad provoca que muchos aspirantes rechacen este tipo de puestos. "Vienen diciendo que quieren llegar a casa todos los días. En nuestro sector eso es prácticamente imposible si haces tráiler nacional", señala Víctor.
Sueldos que no convencen
El salario también aparece como uno de los puntos de fricción. Víctor considera que existe una gran diferencia entre empresas. Según explica, muchos conductores cambian de trabajo porque finalmente no cobran lo que les prometieron.
"Lo normal para alguien que está haciendo nacional todo el día sería cobrar unos 2.500 euros, pero hay gente que está cobrando 1.800 o 2.000 euros. Eso es muy poco dinero para los que salen por ahí", afirma.
Jesús Fernández comparte esa idea, aunque insiste en que muchas compañías tampoco pueden asumir incrementos salariales mucho mayores debido al elevado coste laboral. Como posible solución plantea reducir los costes que soportan las empresas. "Se podría hacer algún tipo de ahorro en la Seguridad Social para que pudieran tener unos sueldos un poco más altos", señala.
Cada vez más conductores extranjeros
Cabe destacar que la falta de profesionales españoles ya está siendo cubierta, en buena medida, por trabajadores extranjeros. "Ya la mayoría de los camioneros de ruta son extranjeros. Hay muchos de Europa del Este y cada vez vienen más de Marruecos y de otros países africanos", explica Fernández, quien cree que esa tendencia continuará porque "los españoles ese trabajo no lo quieren".
En Transportes Antonio Carmona la situación ya es una realidad. Sus dos últimas incorporaciones han sido un conductor marroquí y otro peruano. Víctor cree que el camionero español no desaparecerá por completo, pero sí será claramente minoritario. "Va a ser un 90-10", pronostica. Según explica, muchas empresas optan por contratar profesionales procedentes de otros países porque ya llegan con la formación necesaria y aceptan condiciones salariales inferiores.
Camiones parados por falta de profesionales
Las consecuencias de esta escasez ya son visibles en numerosas empresas del sector. "Hay muchas empresas de transporte que tienen camiones parados porque no tienen camioneros para trabajar", asegura Fernández.
En Transportes Antonio Carmona el problema se traduce en dificultades para responder al aumento de la demanda. "Hay trabajo, pero no hay quien lo haga", resume Víctor. "Nuestros clientes nos llaman todos los días con nuevas cargas. Pero si no hay conductores ni camiones, poco se va a mover", añade. Esta advertencia cobra especial relevancia en un país como España, donde la inmensa mayoría de las mercancías continúa desplazándose por carretera.
Por su parte, Luis Carnota Vázquez, portavoz de la Plataforma de Conductores Asalariados, que representa a unos 3.000 profesionales, y director de la Oficina del Conductor, considera que el diagnóstico del sector debe ir más allá de la falta de trabajadores. "El principal problema no es que no encuentren conductores, es que los que estamos lo queremos dejar", sostiene. Carnota, que además ejerce como conductor profesional, cuestiona que los 2.500 euros netos se puedan considerar un salario habitual en el transporte. Según explica, en su caso, con una ruta nacional de lunes a viernes y 27 años de profesión, sus ingresos rondan los 2.300 euros con dietas incluidas.
A su juicio, los salarios establecidos en los convenios colectivos son demasiado bajos y las condiciones laborales dificultan tanto la captación como la retención de profesionales. Desde la Oficina del Conductor, asegura, gestionan de forma habitual reclamaciones de cantidad y sitúa entre 18.000 y 27.000 euros por año trabajado la cuantía media reclamada en los procedimientos laborales que tramitan. Carnota defiende así una reestructuración del sector que permita mejorar las condiciones de los conductores y advierte de que recurrir únicamente a trabajadores extranjeros no resuelve el problema de fondo: "El sector, como está ahora mismo, no es sostenible".



