
El debate sobre la lacra del absentismo laboral que asfixia a las empresas españolas y a las cuentas de la Seguridad Social sigue siendo objeto de debate en España. Este mes fue el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, el que reabrió la discusión sobre un problema que llevan años denunciando los empresarios de nuestro país y que no deja de empeorar.
La situación es de tal gravedad que el equivalente de trabajadores que no acudieron ningún día a su puesto en el ejercicio 2025 ascendió a 1.789.369 personas, según los recientes datos de la patronal de mutuas Amat.
Sin embargo, las palabras de Feijóo han indignado a Gobierno y sindicatos. Pedro Sánchez, Yolanda Díaz, Mónica García… Desde el Ejecutivo se han lanzado contra el líder de la oposición por poner encima de la mesa la existencia de bajas fraudulentas. Que cada vez haya más empresas de detectives especializadas en destapar engaños relacionados con las ausencias al trabajo por enfermedad supone una prueba indiscutible de la existencia del problema que la izquierda insiste en negar.
La trabajadora que ganó un torneo de pádel
En la oficina de detectives de David Blanco dan fe de la gravedad de la situación. Su agencia de detectives privados Gran Vía es especialista en destapar engaños de este tipo. En septiembre del pasado año este profesional ya contó a Libre Mercado numerosos casos de trabajadores, supuestamente, lesionados a los que pillaban haciendo deporte, mudanzas o trabajando en otros empleos. Y el descaro de los defraudadores va en aumento.
Ahora, Blanco cuenta a este periódico el caso de una trabajadora de baja médica por una supuesta lumbalgia y molestia en el hombro, que acabó convirtiéndose en la ganadora de un torneo de pádel.
Según explica el investigador, todo comenzó con una "baja como otra cualquiera, de tantas que entran". La empleada había comunicado una incapacidad temporal por contingencias comunes y, aunque no había informado formalmente a la empresa del motivo concreto de la baja, "había comentado a algunos compañeros que sufría problemas en la espalda y el hombro que le impedían acudir a su puesto de trabajo, que era de administrativa" relata Blanco.
En la empresa sospechaban de fraude y, durante las comprobaciones, los investigadores observaron que la trabajadora entrenaba al pádel "de dos a tres días" por semana. Eso sí, el hallazgo definitivo llegó al localizar en internet su inscripción en un torneo de pádel que iba a celebrarse en fin de semana. "Acudimos al torneo a ver si se trataba efectivamente de esta persona y, bingo. Era ella. Se había apuntado con una compañera, y resulta que ganaron", relata. Los investigadores documentaron toda la competición. "Grabamos fotos, vídeos de cómo movía el brazo… fue un escándalo" concluye.
Cuando el detective presentó estas reveladoras pruebas a la empresa de la empleada, sus responsables no lo dudaron y fue despedida. Pero la trabajadora demandó a la empresa por "despido discriminatorio porque ella creía que estaba embarazada, pero no era así al final y tampoco conocía las pruebas que teníamos nosotros. Ella pensaba que la información sobre su baja procedía de fuentes abiertas" cuenta Blanco.
Entonces, "la empresa acudió a la conciliación y allí se pudo negociar cuando ella vio que había un informe de detectives y fotos realizadas con el teleobjetivo. Ella prefirió no arriesgarse y se conformó con un despido procedente. Creo que lo arreglaron con 3.000 euros cuando, sin conocer esta situación, la empresa tendría que pagar como 10 veces más, como 30.000 o 40.000 euros. Ella aquí no tenía escapatoria" celebra Blanco.


