
Pese a la alegría del Gobierno, los datos del mercado laboral no dejan de ser malos, basados en el corto plazo y dañando profundamente la estructura económica del medio y largo plazo. El paro registrado aumenta con fuerza en términos intermensuales en el mes de julio, pese a estar todavía en la temporada de verano. De hecho, es el peor dato intermensual de un mes de julio de los últimos catorce ejercicios. Es un mes en el que generalmente ha bajado el paro y en este sube con fuerza.
Lo cierto es que, en términos interanuales es el segundo peor mes de julio de los últimos trece años. Además, si no se comporta peor en términos intermensuales se debe a que baja el paro en Andalucía en 9.661 personas. De hecho, en términos interanuales, dos tercios de la bajada de paro de toda España se debe a que baja en Andalucía en 63.993 personas. Con todo, la comparación del paro respecto a cómo se comportaba en julio del año pasado es negativa, tanto en términos intermensuales como interanuales.

En este contexto, los contratos retoman la senda bajista, cayendo un 0,12% interanual, 10,3 puntos peor que en junio. Suben los contratos indefinidos un 1,19%, quince puntos peor que en junio. Más de la mitad (un 59,49%) de los contratos indefinidos del mes son o a tiempo parcial o fijos-discontinuos, lo que muestra una mayor precariedad.
De hecho, España sigue liderando, tristemente, el desempleo en la UE —junto con Finlandia, con un 10,1% de paro en el caso español, casi el doble que la media de la eurozona— y es la economía, tras Suecia, con mayor tasa de paro juvenil, con un 23,4%, tras Suecia. Por su parte, aunque el desempleo entre los jóvenes baja en 238 personas, pero no mejora el ya de por sí mal dato de desempleo juvenil, en el que, lamentablemente, sigue siendo el segundo más elevado de la UE.
Así las cosas, el paro sube en todos los sectores: servicios (+8.221); construcción (+2.433); industria (+473); y agricultura (+122);. El grupo "sin empleo anterior" aumenta en 8.268 personas. Del mismo modo, aumenta el desempleo femenino en 7.707 personas y el masculino baja en 11.810 personas.
Por otra parte, el dato de afiliación engloba a todos los trabajadores en situación de alta o asimilados, que incluye a los de baja laboral. Nunca ha habido tantas bajas como ahora ni el absentismo ha estado tan disparado —1,7 millones de personas faltan diariamente, en media, a su puesto de trabajo—, cifras que elevan la afiliación pero que, realmente, no es empleo real, o más bien, se duplica, al ser suplidos por otra persona. No es que se cree un nuevo empleo real por cada baja, sino que se sustituye, con lo que el alza no es tal.
Aun así, la afiliación no se comporta tampoco de manera muy satisfactoria. Además, en términos interanuales el impulso de afiliación se debe a que Madrid lidera la creación de empleo, con 132.261 nuevos afiliados. Además, el último día del mes de julio se perdieron 241.625 afiliados, seis veces más que la cifra media mensual de crecimiento. De esos afiliados interanuales creados en el conjunto nacional, 99.186 son nuevos empleos públicos, no creados por la actividad económica productiva del mercado, con lo que cada vez la creación de empleo va dependiendo más del empleo público.
Por otra parte, cabe destacar que desde febrero de 2020 hay 7.499 empresas menos. Además, sigue habiendo 12.809 trabajadores en ERTE, 3.500 más que en junio. De este modo, el dato final de paro registrado se sitúa en los 2.311.499 parados, mientras que el dato final de afiliación a la Seguridad Social alcanza los 22.508.065.
Por tanto, no son buenos datos. El paro sube en intermensual y baja poco en términos interanuales, siendo de los peores registros de los últimos trece ejercicios. Los contratos caen de nuevo en el mes de julio, empeorando 10,3 puntos respecto al dato de junio. Más de la mitad de los contratos indefinidos son a tiempo parcial o fijos-discontinuos, lo que da muestra de una menor calidad en el empleo.
Por otra parte, el paro juvenil apenas varía y sigue siendo el mayor de la UE, tras Suecia. Además, el último día de mes se pierden 241.000 afiliados, seis veces lo que suben los afiliados medios en términos intermensuales.
En consecuencia, España sigue liderando, tristemente, el desempleo en la UE —junto con Finlandia, con un 10,1% de paro en el caso español, casi el doble que la media de la eurozona— y es la economía con mayor tasa de paro juvenil tras Suecia, con un 23,4%. De hecho, el empleo público cada vez más impulsa el aumento de afiliación, en detrimento de la economía productiva, empleo que no es fruto de un crecimiento sostenible, sino sostenido. Mientras tanto, la productividad sigue siendo el gran problema de la economía española, así como las horas efectivamente trabajadas. Sin mejoras en ello, no hay verdadera generación de actividad económica sostenible.
La economía española necesita una flexibilización del mercado de trabajo, no poner trabas que dificulten la contratación, como la pretendida reducción de jornada, que sólo puede provocar el cierre de empresas por no soportar el aumento de costes, o el aumento intenso del salario mínimo, del que las empresas ya han alertado que provocará el cierre de muchas de ellas. Necesita eso, rigor y seriedad, no cambios en los criterios, ni estadísticos ni de publicación. El Gobierno, al calor de los datos de corto plazo sustentados en la anestesia del gasto público, los empleos públicos y la estacionalidad, está dañando de manera muy grave la estructura de la economía española a medio y largo plazo. Es necesario una rectificación en dicha política económica.
