
La compleja situación económica y geopolítica a nivel mundial está fraguando una complicada situación en los mercados financieros, lo cual se está trasladando en un notable incremento de las rentabilidades de los bonos a nivel global, algo que se ha extendido en las últimas semanas por Estados Unidos, Europa y Japón. Concretamente, el Bloomberg Global Government Bond Index, que agrupa los principales bonos soberanos a escala mundial, ha elevado su rendimiento hasta el 3,72%, su nivel más alto desde mediados de 2008, en un contexto marcado por la política monetaria estadounidense, la Reserva Federal y el encarecimiento del petróleo.
En este contexto, la deuda estadounidense ha registrado algunos de los movimientos más relevantes. Así, el rendimiento del bono del Tesoro a 30 años ha subido en las dos últimas semanas hasta el 5,31%, su nivel más alto desde 2007, mientras que la rentabilidad del bono a diez años alcanza ya el 4,78%. De hecho, el repunte de las rentabilidades se ha acelerado después del discurso pronunciado el pasado viernes por el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, durante la reunión anual de banqueros centrales de Jackson Hole, donde incidió en la necesidad de priorizar el control de la inflación.

Tras estas declaraciones, la probabilidad de una subida de los tipos de interés en septiembre por parte de la Reserva Federal ha aumentado hasta cerca del 60%. Al respecto, firmas como Pimco o Lombard Odier se inclinan también por que el banco central estadounidense eleve el precio del dinero en su próxima reunión.
Por su parte, los analistas de Bank of America consideran que unos datos económicos débiles durante agosto podrían modificar este escenario. Sin embargo, señalan que, salvo una sorpresa negativa relevante, corresponde ahora a Warsh llevar a cabo la subida en septiembre. "Aún no damos por ganada la batalla, ya que unos datos muy débiles en agosto podrían cambiar el panorama. Pero, salvo que se produzca una sorpresa negativa importante, ahora recae sobre Warsh la responsabilidad de llevar a cabo esa subida en septiembre", indican.
No obstante, otros analistas relacionan el repunte generalizado de las rentabilidades con la reactivación de los ataques militares de Estados Unidos contra Irán y el aumento de la tensión en Oriente Medio. En este sentido, sostienen que la intervención militar se suma a las sanciones económicas anunciadas por Estados Unidos, lo que explicaría además que el precio del petróleo haya superado la barrera de los 90 dólares por barril.
En cualquier caso, lo cierto es que esta tendencia también se observa en los mercados europeos. Concretamente, el rendimiento del bono alemán a diez años ha alcanzado el 3,32%, su nivel más alto desde 2011. En España, la rentabilidad del bono a diez años se sitúa este martes en el 3,80%, en niveles no vistos desde 2023. Además, este movimiento se ha extendido igualmente a Japón, donde el rendimiento del bono a diez años ha alcanzado este martes el 3%, su máximo desde 1996.
Venta masiva de bonos
Con todo, cabe destacar también que, en este escenario, los mercados a nivel mundial han presenciado una venta masiva de bonos. Así lo subraya la agencia Reuters, que detalla cómo esta tendencia "subraya cómo la inflación, las preocupaciones fiscales y las subidas de tipos de interés están remodelando los mercados que antes servían de ancla para los costes de endeudamiento mundiales".
Asimismo, esta misma agencia destaca que, al mismo tiempo, el precio de las acciones se está desplomando. Al respecto, detallan que este martes "los futuros de las acciones estadounidenses cayeron a medida que subieron los rendimientos de los bonos y los precios del petróleo, con los contratos del S&P 500 bajando un 0,6%". Del mismo modo, el índice europeo STOXX 600 ha registrado caídas de un 0,5%. Por su parte, el índice Hang Seng de Hong Kong también ha registrado caídas del 1% en una sesión marcada por el decepcionante debut de Shein Global.

