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El 'boom' taurino se extiende por España: abonos al alza y llenos históricos en las ferias del verano

La tauromaquia vive una edad de oro con taquillas agotadas y una masiva respuesta juvenil frente a los intentos de censura del Gobierno.

La tauromaquia vive una edad de oro con taquillas agotadas y una masiva respuesta juvenil frente a los intentos de censura del Gobierno.
Una plaza de toros. | BMF Toros

La temporada taurina de 2026 está dejando una sucesión de datos de público que empieza a dibujar algo más que una colección aislada de buenas tardes. Bilbao ha cerrado las Corridas Generales con un aumento del 20% en la venta de entradas, Málaga ha disparado un 32,3% su número de abonados, Almería ha vuelto a rozar los 3.000 abonos, Santander ha encadenado varios llenos, Pontevedra ha colgado por primera vez desde 2009 el cartel de "No hay billetes" y Huesca llegó al inicio de su feria con dos corridas agotadas por anticipado. A ello se suma Pamplona, donde la plaza volvió a moverse durante San Fermín en cifras próximas a sus 19.500 localidades. Son plazas, modelos empresariales, tamaños de feria y públicos muy distintos, pero la señal se repite: el verano ha reforzado de forma notable la demanda de espectáculos taurinos.

El último ejemplo ha sido Bilbao. Vista Alegre sigue lejos de las cifras de comienzos de siglo, cuando las Corridas Generales llegaron a superar los 100.000 espectadores por edición —en 2007 se contabilizaron alrededor de 105.000 asistentes en nueve festejos—, pero la tendencia reciente ha cambiado claramente de dirección. La feria de 2026 reunió aproximadamente 43.800 espectadores en sus seis festejos de abono, unos 7.300 por tarde, frente a medias cercanas a los 5.000 espectadores que registraba el coso en las temporadas precedentes. La empresa cifra además en un 20% el incremento de las entradas vendidas respecto al ejercicio anterior y asegura que la asistencia aumentó en todas las jornadas del ciclo.

Los dos grandes picos bilbaínos fueron especialmente significativos. La corrida de Roca Rey, Diego Urdiales y Alejandro Talavante alcanzó las 14.725 localidades vendidas y permitió colgar un "No hay billetes" que Vista Alegre no registraba desde hacía más de quince años. Dos días después, Morante de la Puebla volvió a llevar la plaza prácticamente hasta el límite de su capacidad, con unas 13.000 entradas adjudicadas. En una feria de sólo seis festejos, dos tardes concentraron así cerca de 28.000 espectadores. El dato adquiere además importancia porque Bilbao había construido históricamente sus grandes ciclos mediante dobletes de las máximas figuras, mientras que en 2026 tanto Roca Rey como Morante actuaron una única tarde.

El comportamiento de Bilbao no constituye una excepción dentro del verano. En Málaga, por ejemplo, el cambio empresarial de La Malagueta se ha traducido en uno de los mayores crecimientos de abonos registrados este año. Los 2.278 abonados de 2025 han pasado a 3.014 en 2026, 736 altas netas y un incremento del 32,3%. La subida resulta aún más significativa porque el paquete ofrecido este año incorporaba dos festejos adicionales y tenía un precio aproximadamente un 25% superior al de la temporada anterior. Es decir, el crecimiento no se ha producido mediante un abaratamiento del producto, sino coincidiendo con un incremento notable del coste total del abono. A esto hay que sumarle un volumen de venta de entradas tan elevado que la cifra total de público se ha terminado situando por encima de los 100.000 espectadores.

Una evolución parecida se ha registrado en Almería. La nueva etapa empresarial de la plaza llegó a la Feria de la Virgen del Mar rozando los 3.000 abonados y terminó el ciclo con tres tardes próximas al lleno. La cifra supone recuperar niveles de respuesta que la plaza almeriense llevaba años sin conocer y confirma, además, que el fenómeno no se limita a las plazas de mayor capacidad ni a los grandes mercados taurinos tradicionales. En este caso, la estrategia consistió precisamente en concentrar la feria y reforzar los carteles, una fórmula semejante a la que Bilbao reivindica ahora como una de las claves de su recuperación.

En el norte, Santander ha ofrecido otra de las imágenes más rotundas del verano. Cuatro Caminos agotó todas las localidades en varias de las principales corridas de su Feria de Santiago. El 22 de julio se colgó el "No hay billetes" para Morante, Juan Ortega y Víctor Hernández; dos días después volvió a llenarse completamente la plaza para Roca Rey, Pablo Aguado y Tomás Bastos, y el cierre del ciclo, con Morante de la Puebla, Marco Pérez y Aarón Palacio, registró nuevamente lleno absoluto. Tres carteles distintos, tres combinaciones diferentes y tres jornadas en las que desapareció todo el papel disponible.

Pontevedra ofrece quizá uno de los datos más simbólicos. La plaza de San Roque agotó en agosto las entradas para la corrida de Alejandro Talavante, Roca Rey y Marco Pérez, algo que no ocurría desde 2009, cuando el reclamo era José Tomás. El coso gallego cuenta con alrededor de 7.000 localidades, de modo que el dato tiene menos dimensión absoluta que los de Madrid, Pamplona o Bilbao, pero resulta muy relevante en perspectiva histórica: tuvieron que transcurrir diecisiete años para que Pontevedra volviese a vender por anticipado prácticamente todo su aforo para una corrida.

Huesca también llegó a San Lorenzo con un nivel de demanda poco habitual. Antes incluso de comenzar la feria, la empresa había agotado las localidades de dos de sus principales corridas, las anunciadas para los días 11 y 12 de agosto. Tauroemoción calificó entonces el momento de la feria oscense como el de mayor fortaleza de público de los últimos años. Se trata de una plaza mucho más pequeña que las grandes capitales del circuito, lo que obliga a manejar con cuidado las comparaciones absolutas, pero precisamente por eso resulta relevante comprobar que la recuperación de la demanda aparece también en mercados secundarios.

Y está, naturalmente, Pamplona. La Monumental pamplonesa mantiene una situación excepcional dentro del panorama español porque las corridas de San Fermín forman parte de un modelo festivo singular y cuentan con una capacidad cercana a los 19.500 espectadores. Sus llenos no son una novedad de 2026 y, por tanto, no deben presentarse como una recuperación comparable a la de Bilbao o Pontevedra. Pero sí sirven para recordar la magnitud que sigue alcanzando el espectáculo taurino cuando conserva un fuerte vínculo con la fiesta y con el público joven: durante ocho tardes de toros, el volumen potencial de asistencia supera ampliamente los 150.000 espectadores.

Todo ello se suma a las cifras registradas antes del verano en las dos grandes plazas de referencia. Las Ventas alcanzó para San Isidro 18.520 abonados, máximo histórico y un 5,6% más que el año anterior. Son 984 abonados adicionales en doce meses y aproximadamente 4.500 más que en 2022, lo que supone un crecimiento cercano al 32% en apenas cuatro temporadas. San Isidro y sus festejos asociados reunieron posteriormente 611.818 espectadores, una media de 21.850 por tarde, más del 95% del aforo y 19 llenos. En Sevilla, por su parte, la nueva etapa empresarial incorporó alrededor de 900 abonados y elevó la masa de titulares desde unos 2.650 hasta aproximadamente 3.550-3.600, un crecimiento cercano al 35%.

Las cifras no significan que todas las tardes funcionen ni que todas las plazas hayan recuperado los niveles históricos. Bilbao constituye precisamente un buen ejemplo: junto a sus dos grandes entradas hubo festejos que se movieron entre 4.000 y 5.000 espectadores, y la feria sigue a enorme distancia de los más de 100.000 asistentes que llegó a sumar hace dos décadas. Tampoco puede compararse directamente una plaza como Pamplona, prácticamente estructurada alrededor del lleno de San Fermín, con mercados que intentan reconstruir una base de abonados perdida durante años.

Pero el volumen de indicios acumulado en 2026 resulta difícil de ignorar. Madrid tiene más abonados que nunca; Sevilla ha aumentado su base alrededor de un 35%; Málaga, un 32,3%; Almería vuelve a acercarse a los 3.000 abonados; Santander ha acumulado llenos; Pontevedra ha recuperado un "No hay billetes" después de diecisiete años; Huesca agotó anticipadamente dos de sus corridas y Bilbao ha vendido un 20% más de entradas, con una tarde de 14.725 espectadores y otra de 13.000.

Más que una explosión homogénea de la asistencia, lo que está apareciendo es una secuencia cada vez más extensa de plazas donde el público crece, los abonos avanzan y vuelven a producirse llenos que llevaban años sin verse. Madrid anticipó la tendencia en primavera y las ferias del verano la han extendido por buena parte del mapa taurino. La cuestión ya no es si existe algún ejemplo aislado de recuperación, sino hasta dónde puede llegar un fenómeno que en 2026 empieza a reflejarse, plaza tras plaza, directamente en las taquillas.

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