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Madrid

La historia entre bastidores del encontronazo Monasterio-Ayuso: "¿Qué me vas a ofrecer?"

La semana, políticamente frenética en Madrid, termina con acusaciones y desmentidos entre la portavoz de Vox, Rocío Monasterio, y el PP de Díaz Ayuso.

La semana, políticamente frenética en Madrid, termina con acusaciones y desmentidos entre la portavoz de Vox, Rocío Monasterio, y el PP de Díaz Ayuso.
El Gobierno madrileño y los diputados populares este jueves en la Asamblea. | Europa Press

La semana parlamentaria en Madrid empieza el martes con un movimiento sorpresivo de Vox, que acaba desembocando en un rocambolesco vodevil político. Rocío Monasterio decide activar su propuesta de creación de una comisión de estudio sobre las residencias. La impulsaba así ahora, pero la iniciativa llevaba registrada en la Asamblea desde un año antes, noviembre de 2021.

El objetivo principal, según recoge el texto de la iniciativa, es "analizar las causas que provocaron la mortalidad derivada de la pandemia de la Covid-19 y establecer propuestas de mejora para evitar que se produzca una situación similar" en el futuro. "Obtener una radiografía" de lo que ocurrió en ellas durante la primera ola para poder "presentar propuestas e ideas" que ayuden a mejorarlas.

Pero, desde el primer momento, la portavoz de Vox enmarca su actuación en la necesidad "de mejorar la vida" de sus residentes. "Creemos en la dignidad de la persona por igual y hay que respetar la dignidad de estos mayores, su derecho a ser atendidos, a ser cuidados".

La actuación de Monasterio se produce tras unas semanas en que la izquierda había vuelto a abanderar con fuerza esta causa, que nunca dejó apartada del todo. Dos hechos revolvían las aguas donde a Mónica García, Juan Lobato o a Alejandra Jacinto les resultaba más fácil tratar de ‘pescar’ réditos políticos. Por un lado, la denuncia de Mariano Turégano, 82 años, residente de un geriátrico de San Sebastián de los Reyes, que denunció ante el pleno municipal la penosa situación de su residencia: sin medidas de seguridad y comida "deleznable". Por otro, la publicación del libro, Morirán de forma indigna, del que fuera consejero de Políticas Sociales del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. Alberto Reyero (Ciudadanos) dimitió tras denunciar los protocolos que se habrían activado por parte de la Comunidad de Madrid durante la primera ola y en donde aparecería la orden de no derivar a los mayores a los hospitales.

La decisión de Vox provoca una honda indignación en el PP. "¿De verdad alguien piensa que esto es restañar la dignidad de las familias?", pregunta su portavoz parlamentario. "Si de verdad era tan importante, ¿por qué no se activó (esta propuesta) hace un año?", les interpela Pedro Muñoz Abrines. "Es ahora cuando todos parecen dispuestos a apoyarla", explican desde Vox a Libertad Digital.

Miércoles. El vicepresidente y portavoz del Ejecutivo regional comparece ante los medios tras el Consejo de Gobierno. Entre las preguntas de la prensa, la comisión sobre residencias de Vox. Enrique Ossorio marca la respuesta que a partir de entonces hará suya todo el PP: la actuación de Monasterio responde a "un interés electoral".

Pero Ossorio añade unas controvertidas palabras que provocan, al día siguiente, una monumental bronca en la Cámara autonómica. La izquierda en bloque exige su dimisión. Y es que el vicepresidente alertó "del daño innecesario" que, a su juicio, puede provocar en los familiares de las personas fallecidas esta comisión porque éstas pueden pensar que sus muertes podrían haberse evitado. "Yo creo que las familias ya lo han superado y volver a eso por interés electoral, no es procedente".

Jueves. Pleno en la Asamblea. Rocío Monasterio saca a relucir su propuesta a Isabel Díaz Ayuso durante la sesión de control. Pero añade un dato nuevo: tenía un pacto con el PP. "Lo acordamos. Por eso, ustedes en la Mesa (de la Cámara) no votaron en contra: ¿me pueden explicar por qué ahora se escandalizan?".

El PP sale inmediatamente a desmentir sus afirmaciones. "La Mesa es un órgano jurídico, no político, y sus decisiones no se adoptan en función de criterios de oportunidad ni siquiera de interés político", sino que se toman "en función de lo que establece el reglamento". Si no hay defecto de forma, la Mesa no puede decidir no admitir a trámite una iniciativa.

El Gobierno, con Ayuso a la cabeza, y los diputados populares apoyan sin fisuras al vicepresidente después de una catarata de descalificaciones por parte de todos los grupos de la izquierda. Desde las filas de Más Madrid – insistentes en denunciar el bullying al que, a su parecer, les somete la presidenta- elevan el tono. Su diputado Emilio Delgado le llega a tachar de "canalla" y "sinvergüenza".

A última hora, Libertad Digital conoce la intención del Grupo Parlamentario Popular de no participar en la comisión en caso de que llegue a constituirse. "Vox quedará en manos de la izquierda", comenta una fuente de la máxima confianza de Ayuso.

Viernes. El PP confirma su intención de no acudir a la comisión. Muñoz Abrines explica a este periódico los motivos que han llevado a su grupo a tomar esta decisión y desvela que, no sólo públicamente, también en conversaciones discretas le han pedido a Rocío Monasterio que se replantee su decisión.

Desde Vox muestran su extrañeza. No entienden que "el PP haya filtrado" su retirada pues su comisión "sólo quiere mirar a futuro para mejorar la vida" de los mayores. El partido de Monasterio considera que, estando los populares, ambas formaciones tendrían la Mesa de esa comisión y "así podrían impedir cualquier intento de la izquierda por manipularla y convertirla en lo que no es".

Confirman, además, que no apoyarán la de investigación que quiere impulsar por su parte el portavoz socialista. "Vox no va a colaborar con la izquierda en sus circos mediáticos revanchistas que solo generan odio y rencor. Si quieren investigar, que acudan a la Fiscalía y empiecen por Pablo Iglesias".

Pasadas las 16.00 horas, Rocío Monasterio atiende la llamada de En casa de Herrero. Desde los micrófonos de esRadio, da a entender que retirará su propuesta aunque no lo afirma abiertamente. "En el momento en que el PP dice que no va a estar, ya no hay comisión; ¿qué comisión va a haber? (…) Es una pena, yo lo que intento es convencerles. No tengo ningún interés ya. (…) Da igual que la retire: ya no hay comisión. Ya no es posible. No vamos a estar con Mónica García". Pero este punto no es irrelevante. Si no la retira se votará en el Pleno, donde previsiblemente obtendrá el respaldo de la mayoría de la Cámara.

Monasterio añade también un dato nuevo. Asegura que llegó a un pacto con el entonces portavoz parlamentario de los populares y ahora secretario general del partido en Madrid, Alfonso Serrano. Y afirma que no es posible que al PP le cogiera todo esto por sorpresa pues habló con Abrines "tres días antes" de activar su propuesta.

"Compromiso firmado para modificar leyes"

Los dos aludidos se ponen en contacto con este periódico para negar la versión que Monasterio acaba de ofrecer. "No suelo revelar nunca conversaciones privadas pero, a la vista de que la señora Monasterio no ha dicho la verdad respecto a lo que han sido nuestras conversaciones, estoy obligado a reproducir la realidad", nos cuenta Abrines, que ofrece después su versión también en esRadio. Los hechos, según él, sucedieron de la siguiente manera:

"El lunes por la tarde nos enteramos de que Vox tenía la intención de activar la comisión al día siguiente, el martes en la Junta de Portavoces". Su reacción inmediata fue llamar al portavoz adjunto de la formación, Íñigo Henríquez de Luna, al que conoce "desde hace muchos años" pues formó parte del PP.

- Abrines: "Oye, Íñigo, ¿esto es cierto?, ¿vais a activar esta comisión?"

- Henríquez de Luna: "Sí, pensamos que es necesario y que viene bien".

- A: "Creo que es un error. Os estáis equivocando. No es el momento: no hay tiempo y vais a hacerle el juego a la izquierda".

- HL: "Nosotros no lo vemos así pero, en todo caso, habla con Rocío".

"Yo llamo inmediatamente a Rocío Monasterio. No me coge el teléfono y le mando un wathsapp y le digo: ‘Soy Pedro Muñoz Abrines. Te he llamado’".

Después de un "buen rato", Monasterio le responde: "Acabo de salir de un acto. Te llamo mañana a las 9 de la mañana"; es decir, el martes de la Junta de Portavoces. "Y la Junta empezaba a las 10". Efectivamente, Monasterio se pone en contacto telefónico con él a la hora acordada. La conversación es la siguiente, siempre según Abrines:

- Monasterio: "¿Qué me vas a ofrecer?"

- Abrines: "Yo vengo a preguntarte si es cierto que vais a activar esto. Creo que es un error".

- Monasterio: "Si quieres que no la active, y tienes una hora de plazo, me traes un documento firmado con un compromiso de modificar determinadas leyes".

Se refería a leyes "más ideológicas". Nada tenía que ver, según señala Abrines, con la ley de residencias que la portavoz de Vox pide a Ayuso y que además, asegura el popular, la Comunidad de Madrid está en ello ya, "planteando un cambio de residencias".

"Lógicamente, yo no entro en el juego. Di la callada por respuesta. Llegué a las 10 de la mañana a la Junta y metieron en el orden del día la comisión de residencias. Yo jamás he hablado y he negociado nada de esta comisión con Rocío Monasterio ni con Vox", afirma.

"No se ha pactado con el PP ni con sus portavoces"

También lo niega el otro señalado por la dirigente del partido de Santiago Abascal. En todo este tiempo [de noviembre de 2021 a octubre de 2022], "no se ha pactado nada con el Grupo Parlamentario Popular ni con su portavoz, ni el de antes ni el de ahora", señala Alfonso Serrano.

"Creo que es muy mal camino tergiversar la realidad para justificar una posición que, efectivamente, es complicada porque esto sólo está sirviendo para ponerle una alfombra a la izquierda y sus constantes ataques" a Ayuso.

Serrano añade, además, que para que una comisión de estudio pueda ser debatida en la Asamblea, primero requiere el voto de la mayoría de la Junta de Portavoces. "Cuando Vox registró su comisión de estudio en otoño del año 2021, obtuvo el sí no sólo de su grupo parlamentario sino de los tres grupos de izquierda. Por tanto, no le hacía falta el voto del PP. Y el voto del PP no era suficiente para poder impedir esa comisión de estudio".

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