
En el marco de la presentación oficial de los preparativos para la llegada del papa León XIV a España, una anécdota ha robado todo el protagonismo a los logotipos y presupuestos: la posibilidad de haber visto a Fernando Alonso pilotando el papamóvil por las calles de Madrid, Barcelona o Canarias.
Durante la concurrida rueda de prensa celebrada este 7 de abril, Yago de la Cierva, coordinador nacional del viaje, soltó la bomba informativa al final de su intervención. Según explicó, dentro de la búsqueda de iniciativas que aporten un sabor especial y cercanía al evento, se planteó formalmente que el doble campeón del mundo de Fórmula 1 fuera el encargado de llevar al santo padre en sus recorridos públicos.
Pese a la espectacularidad de la propuesta, la idea no logró cruzar la línea de meta. Josetxo Vera, director de la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española (CEE), confirmó que la respuesta fue negativa por protocolos estrictos: "Desde seguridad se nos dijo que no; el vehículo del Papa lo tiene que conducir un policía nacional", aclaró Vera tras la insistencia de los periodistas.
Además de los impedimentos técnicos y de seguridad, los compromisos publicitarios de Alonso con Aston Martin y su calendario en el Gran Premio de Mónaco, previsto para el 7 de junio, habrían hecho casi imposible la colaboración, por muy evangélica que fuera la intención.

