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Madrid quiere explotar una energía inagotable en unos viejos pozos para buscar petróleo

El denominado Proyecto Cibeles intentará hacer viable la generación de electricidad mediante la inagotable energía geotérmica.

El denominado Proyecto Cibeles intentará hacer viable la generación de electricidad mediante la inagotable energía geotérmica.
Central geotérmica de Nesjavellir, en Islandia. | Pixabay/CC/WikiImages

La Comunidad de Madrid confirmó esta semana su intención de sumarse a la búsqueda de una fuente de energía renovable que quizás juegue en el futuro un papel crucial. La Dirección General de Economía e Industria de la región decidió conceder dos permisos de investigación, a los que se sumarán otros tres en las próximas semanas, para determinar si es posible técnica y económicamente explotar el potencial geotérmico que tiene el norte de la región y que se descubrió por casualidad en los años 80 cuando se intentó buscar petróleo.

La energía geotérmica es la que aprovecha el calor del interior de la corteza terrestre. La energía generada con el calor que surge a escasa profundidad, hasta 150 metros, es conocida como energía geotérmica de 'baja entalpía' y su uso es común para calentar viviendas en muchos puntos del mundo. El reto ahora es generalizar la energía geotérmica de 'alta entalpía', la que aprovecharía las altísimas temperaturas que se alcanzan a grandes profundidades y que tendría el potencial de generar electricidad de forma ilimitada con un recurso inagotable.

En cualquier punto del mundo, si se excava lo suficiente, se accedería a temperaturas muy altas pero hay zonas del planeta, como Islandia, donde el subsuelo presenta temperaturas anormalmente altas a escasa profundidad. En España, las únicas investigaciones al respecto se han hecho en Canarias, cuyo vulcanismo activo sí promete la posibilidad de un acceso más fácil a este recurso ilimitado. Pero ahora, Madrid quiere convertirse en pionera en la península, investigando si también puede beneficiarse de este prometedor recurso a imagen de lo que están haciendo otros países como Estados Unidos, que está volcando sus conocimientos en el sector de hidrocarburos en la futura explotación de la energía geotérmica.

Un "hallazgo excepcional"

La iniciativa madrileña parte del intento de encontrar petróleo en la región en los años 80. Como recuerda Jorge Navarro, presidente de la Asociación de Geólogos y Geofísicos Españoles del Petróleo (AGGEP), entre los pozos de exploración que se perforaron y que resultaron negativos uno de los más profundos fue el pozo El Pradillo-1, perforado por Shell junto al kilómetro 22,2 de la A-1, en San Sebastián de los Reyes, con una profundidad de 3.534 metros. Aunque no se detectaron indicios de hidrocarburos, las mediciones de temperatura encontraron valores significativos, de 88ºC a 1.700 metros y 156ºC a 3.400 metros.

En los años siguientes se perforaron otros tres pozos buscando ya ese potencial geotérmico: Tres Cantos (IGME, 1981), San Sebastián de los Reyes (ENADIMSA, 1982) y Geomadrid-1 (IMADE, 1990). Los tres confirmaron la existencia de un reservorio geotérmico de gran productividad, con temperaturas comprendidas entre 70ºC y 90ºC a profundidades de 1.500 a 2.150 metros.

Desde entonces, se ha intentado explorar el potencial de esta fuente de energía, con iniciativas como la de Repsol Investigaciones Petrolíferas, que intentó determinar a partir del permiso de exploración geotérmica Geojarama si esta energía era explotable. Ahora, es la compañía Technology Metals Europe, filial española de la australiana Energy Transition Minerals, la que evaluará si es viable aprovechar ese "hallazgo excepcional para una cuenca sedimentaria sin volcanes", señalan desde la Comunidad de Madrid.

Proyecto Cibeles

Según ha podido saber LD, el objetivo es firmar un total de cinco permisos de investigación de recursos geotérmicos bautizados con el nombre de Cibeles en distintos puntos del norte de Madrid: Colmenar Viejo, Tres Cantos, San Sebastián de los Reyes y San Agustín de Guadalix, cada uno de entre 20 a 40 kilómetros cuadrados.

Las investigaciones, con las que se determinará si es viable extraer calor profundo para generar electricidad, constarán de tres fases a lo largo de tres años. El primer año se recopilará la información sísmica existente, se revisará el historial de los pozos y se construirán mapas del suelo para identificar las mejores ubicaciones. El segundo año se efectuará "una campaña de sísmica 2D o 3D", según fuentes de la Consejería de Economía, y se iniciarán los trámites para un primer pozo exploratorio. El tercer año se espera que se perfore un sondeo monitor y arranquen las pruebas de producción.

Desde la consejería, precisan que la intención es aprovechar en lo posible "las ubicaciones de los pozos antiguos" con el fin de minimizar el impacto ambiental y utilizar los datos existentes, tomando como base lo ya investigado desde los años 80.

Electricidad "las 24 horas del día"

La consejera de Economía, Hacienda y Empleo, Rocío Albert, ha dicho sobre el proyecto Cibeles que "si la investigación confirma la viabilidad, Madrid podrá hacer frente a sus crecientes necesidades energéticas, consecuencia lógica de una región con casi siete millones de habitantes, un tejido industrial y de servicios en constante expansión y un crecimiento urbano que no se detiene".

Desde el Gobierno regional destacan cómo esta energía permitiría generar electricidad de forma continua, las 24 horas del día, los 365 días del año sin depender del sol ni del viento, que garantizaría "estabilidad a la red eléctrica y con la que se minimizarían" los riesgos de apagón como el vivido el pasado 28 de abril.

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