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La invasión de rodajes en Los Jerónimos harta a los vecinos: "Se ven con derecho a hacer de todo"

Calles cortadas y plazas de aparcamiento ocupadas por camiones de producción son el día a día de uno de los barrios más exclusivos de Madrid.

Calles cortadas y plazas de aparcamiento ocupadas por camiones de producción son el día a día de uno de los barrios más exclusivos de Madrid.
Un rodaje en el barrio de Los Jerónimos el pasado jueves | LD

Vallas, calles parcialmente cortadas, camiones de producción ocupando decenas de plazas del SER y carteles que anuncian nuevos rodajes. Esta es la imagen que se repite cada vez con más frecuencia en el madrileño barrio de Los Jerónimos, uno de los más exclusivos de la capital.

Los Jerónimos apenas ocupa unas pocas manzanas del distrito de Retiro, pero concentra algunos de los edificios más preciados de Madrid: el Museo del Prado, la iglesia de San Jerónimo el Real, la Real Academia Española, el Palacio de Cibeles, el Hotel Ritz, la Bolsa de Madrid o el Cuartel General de la Armada, además de abrazar El Retiro en su totalidad.

Sus fachadas señoriales y sus calles relativamente tranquilas han convertido la zona en uno de los spots favoritos para películas, series o anuncios. Es precisamente esa actividad la que ha generado malestar entre quienes viven o trabajan allí.

Esta misma semana, el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, reconoció que el volumen de permisos que da su propio Ayuntamiento en el barrio le parece excesivamente elevado. Solo en los primeros seis meses de 2026, se solicitaron 50 permisos y se concedieron 30. "Me parecen muchísimos, por eso he pedido a la Film Office y al Área de Medio Ambiente que sean muy cuidadosos a la hora de dar los permisos. Hay otros lugares que merecen mucho la pena", afirmó.

Basta con darse una vuelta por el barrio para comprobarlo. Este pasado jueves, en la Plaza de la Lealtad, frente a la Bolsa de Madrid, y en varios tramos de las calles Montalbán y Alfonso XII, numerosas plazas de aparcamiento para residentes estaban ocupadas por camiones de producción, vehículos de catering y material técnico.

Los carteles colocados en las vallas indicaban que el espacio estaba reservado para un rodaje durante los días 9 y 10 de julio, con autorización desde las 00:00 hasta las 24:00 horas. Un trabajador del equipo explicó a Libertad Digital que llevaban instalados allí desde las 11 de la mañana y que todavía les quedaban varias horas de trabajo cuando eran ya las seis de la tarde.

"Cada día hay más. Todos los meses se van incrementando", afirmaba esa misma tarde a este periódico un vecino de 19 años, que ha vivido siempre en la calle Antonio Maura. Asegura que el principal problema son los cortes de calles y la desaparición de plazas de aparcamiento, hasta el punto de que "ya no podemos ir ni a tomar algo, ni a comprar, ni hacer nuestra vida normal".

En su opinión, las 30 licencias concedidas en apenas medio año son excesivas para un barrio de estas dimensiones. Cuenta que en varias ocasiones ha tenido muchas dificultades incluso para acceder a su propio edificio y recuerda especialmente el rodaje que hace unas semanas recreó una maratón con explosiones incluidas en esa vía. "Eran las doce y media de la noche y me levanto a las seis a trabajar, me molesta", responde.

Coincide con esa idea un portero que trabaja desde hace 33 años en una finca de la misma calle. Aunque admite que Los Jerónimos siempre ha acogido grabaciones, cree que la frecuencia ya no es la misma. "Te hacían una grabación, luego paraban 15 o 20 días, pero ahora es una locura. No hay semana que no tengas algo", dice.

Pero el problema no es únicamente el número de producciones, sino la forma en la que algunas se hacen con el espacio público. "Con ese permiso se ven con derecho a hacer de todo. Les dan un permiso para cortar 50 metros de calle para aparcar y te cogen la calle entera. Se ponen como si fueran guardias urbanos, cortan la calle cuando quieren, no dejan pasar a los coches y la gente quiere salir de su casa y le dicen que espere. O tienes paciencia o acabas discutiendo con ellos", relata. Según explica, cuando ocurre, se forma "un pitote exagerado hasta Alfonso XII".

Ese mismo trabajador recuerda especialmente el rodaje de la falsa maratón del que también habla el anterior joven. "No había visto en mi vida un rodaje como ese", asegura. Cuenta que empezaron a montar el escenario un miércoles y que no terminaron hasta el domingo por la noche. Si bien los vecinos fueron avisados mediante una circular de que habría explosiones, se queja de que "pusieron un cable enorme en la puerta, los niños tenían que saltarlo y los perros se tropezaban". "A las doce y pico de la noche había un dron enorme zumbando por encima de los edificios. Son cosas que no son normales", lamenta.

En barrio con tan pocas calles y prácticamente sin aparcamientos públicos, cualquier corte afecta a la vida diaria de los residentes, continúa el portero: "Aquí vive gente, no son solo oficinas. No pueden estar una semana así y otra también, con todo cortado y lleno de molestias". La situación "se ha disparado" durante el último año o año y medio y los propietarios "lo sufren bastante", concluye.

Pero no todos los trabajadores de la zona lo ven igual. Una empleada de la calle Juan de Mena asegura que los rodajes apenas afectan a su día a día. Reconoce que entiende las quejas vecinales, pero considera que "protestamos por todo". "El rodaje es en horario laboral y esta gente, con el dinero que tiene, no tiene las ventanas abiertas. Aquí hay mucho nivel", añade entre risas.

Otro trabajador, cuya oficina está en la Plaza de la Lealtad, cree que es lógico que las productoras elijan el barrio porque "es una zona muy bonita de Madrid y no es muy transitada porque hay muchas empresas". Él añade un elemento más al panorama: la presencia del Ritz. Y es que según cuenta, cuando los rodajes coinciden con las visitas de jefes de Estado o autoridades al hotel el barrio acaba prácticamente colapsado. "Se lía mucho. Yo he llegado a venir y no poder entrar. Entiendo a los vecinos porque la calle Antonio Maura la cortan entera y no se puede aparcar. Es que no hay un parking público cerca; te tienes que ir hasta Cibeles y es bastante tostón", comparte.

Otro empleado de la calle Antonio Maura tampoco cree que sea un fenómeno exclusivo de Los Jerónimos. Afirma que él vive en Azca y allí también son habituales las grabaciones. Aun así, calcula que solo en los últimos seis meses ha visto "siete u ocho" rodajes distintos en esa manzana.

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