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Alfa Romeo Sprint, un italiano con encanto y al alcance del bolsillo

Probamos un coche que pone a nuestro alcance un clásico deportivo de los 70 y los 80 que todavía se mueve en unos precios muy atractivos.

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El Alfa Romeo Sprint es un coche clásico lleno de encanto, que resulta especialmente interesante por el perfecto equilibrio entre la originalidad, pues es un modelo poco visto, y la relativa facilidad para encontrar unidades en buen estado. En definitiva, todo el encanto de Italia al alcance de la mano... y del bolsillo.

Ante nosotros tenemos para probar dos estupendas unidades del Alfa Sprint, en su versión 1.5 de carburación. Las dos en un estado de conservación realmente impresionante y con diversas modificaciones que respetan el concepto original, aunque mejoran algunos aspectos mecánicos puntuales: suspensiones más firmes, volantes deportivos (de fabricantes italianos, por supuesto), y llantas de su época, entre otros.

Se trata de un pequeño coupé fabricado por Alfa Romeo entre los años 70 y 80, y por lo tanto nos llama la atención su carrozado de angulosas formas, su óptica bi-faro, y su inconfundible línea italiana, que suma elegancia y deportividad a partes iguales.

Un coche original

Un vistazo rápido al coche nos revela mil detalles originales en los que detenernos, como la extraña manera de bajar las ventanillas traseras (descendiendo mientras giran sobre su esquina posterior), o la colocación del bombín de la llave de arranque, en el lado izquierdo del volante, como los Porsche.

Pero sin duda lo más destacable es su motor: un pequeño 4 cilindros bóxer de 1,5 litros de cubicaje, carburado. Su colocación en el vano del coche nos llama la atención: asentado en posición longitudinal a pesar de tener tracción delantera, y con una culata para dos cilindros a un lado, con su carburador, y la otra culata para los otros 2 cilindros en el sitio opuesto, con su respectivo carburador también. Sin duda, la prueba de hoy va a ser muy especial...

Y es que cuando giras la llave y el motor bóxer cobra vida, comenzamos a entender el verdadero sentido de esta preciosidad italiana. Despierta con un bronco rugido y el clásico gorgoteo de los viejos motores de carburación. Con un leve golpe de acelerador la aguja de las revoluciones se dispara acompañada de un bonito sonido deportivo que nos recuerda a los coches clásicos de competición.

Empieza la marcha, nos peleamos con su dirección sin asistencia, y todo comienza a moverse al ritmo de nuestros deseos.

Una conducción llena de sensaciones

Llaneando por carreteras comarcales nos sorprende la aceleración y facilidad para recuperar, con una respuesta instantánea que sólo los motores carburados son capaces de ofrecer. Adelantamos con facilidad, y además observamos cómo todo el mundo nos observa al pasar, algunos conductores nos pitan para levantar el pulgar a nuestro paso, y parece que todo funciona mejor de lo que cabe esperar de un coche de estos años.

Entramos en zona de curvas, la carretera se va retorciendo haciendo las delicias de los conductores más entusiastas; es aquí donde el Sprint da lo mejor de sí. Su comportamiento es el típico de todo coche ligero y tracción delantera: entra con agilidad en los giros, y tras un apoyo franco y predecible, salimos abriendo gas y dejando que la brusquedad y contundencia de su motor bóxer nos saque de la curva con energía y un ligero subviraje que nunca llega a ser preocupante.

Tras enlazar 3 curvas seguidas, el pequeño Alfa te atrapa y te empieza a hacer sonreír. Y es que sin necesidad de ir a velocidades de infarto encontramos con una conducción exigente y llena de sensaciones. La frenada es correctísima y no suele mostrar síntomas de fatiga, pero te exige calcular bien las distancias, sin las asistencias de los coches actuales pero con mucho más tacto bajo el pedal.

Las reducciones de marcha te obligan a dar un golpe de acelerador (cuando no hacer punta-tacón) para engranar bien siempre, y siempre que lo hacemos el motor responde con un sonoro "pam" por el escape, que nos indica que el motor sube de vueltas lo suficiente para recibir una marcha más corta. ¡Delicioso!

Un motor que hace música

Aunque tal vez lo que más nos ha gustado de este coche sea la facilidad para llanear por carreteras a velocidades intermedias, jugando entre tercera y cuarta, y dejando que el armonioso sonido de su motor italiano nos regale los oídos con un ronroneo que no cansa, y con algunas explosiones de escape que van adornando determinados momentos en que soltamos el acelerador o lo volvemos a pisar.

Los árboles se suceden a la velocidad que tú impones, el sol brilla sobre la reluciente carrocería de Giugiaro y mientras dura nuestro viaje los problemas se olvidan, la conducción se vuelve un placer en sí misma, todo parece estar en paz a nuestro alrededor. Porque si te compras un coche italiano clásico, al final es éste su sentido último: evadirnos, divertirnos, hacer que cada pequeña escapada se convierta en un meticuloso plan y una experiencia que nos emocione el resto de la semana.

Este Alfa Sprint, es sin duda, una opción de sumo interés para quien desee iniciarse en los clásicos con cierto encanto, con una cotización muy baja en la actualidad, pero sin ser tampoco una rareza que haga imposible encontrar recambios y piezas cuando sea necesario (recordemos que el Sprint comparte numerosos elementos mecánicos con el 33, que fue un éxito de ventas).

Sin la pureza deportiva y la casta del GTV6 de su época, cosas que también se pagan; pero igualmente lleno de encanto y entusiasmo a los mandos, con un sonido exquisito típicamente italiano y un diseño que no deja indiferente a nadie.

Y sobre todo, porque en un mundo de coches que se conducen solos, modelos como el Sprint hacen que los conductores entusiastas se sientan más vivos que nunca.

Lea más sobre el Alfa Romeo Sprint en Fuelwasters

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