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(15-05-03) Destapado un fraude millonario en el programa "Petróleo por Alimentos" de la ONU

EEUU ha iniciado una investigación para encontrar el dinero robado al pueblo iraquí por Sadam Husein y su círculo personal. A esta carrera también se han unido varios investigadores privados. Uno de ellos, John Fawcett, ha elaborado un informe donde detalla los ingresos ilegales del régimen iraquí aprovechándose del programa "Petróleo por Alimentos" de la ONU.

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L D (Nacho García Mostazo) Durante más de tres décadas, Sadam Husein y su círculo más íntimo robaron sin cesar al pueblo iraquí, recibiendo comisiones ilegales por la extracción de petróleo y llevándose fondos del Estado, que ocultaron en una red laberíntica de cuentas bancarias y empresas tapadera. En declaraciones a Libertad Digital, fuentes de los servicios secretos estadounidenses lo han definido con nitidez: “Irak era un régimen cleptocrático”. Según cálculos de entidades y organismos independientes, la fortuna personal de Sadam estaría entre los 10.000 y los 20.000 millones de dólares.

Un día después de iniciarse la guerra en Irak, el pasado 21 de marzo, el secretario del Tesoro estadounidense, John W. Snow, dijo haber iniciado “una investigación internacional para encontrar el dinero ensangrentado que Sadam Husein y sus partidarios han robado al pueblo iraquí”. Sin embargo, como ya informó Libertad Digital, de momento sólo han conseguido localizar y bloquear unos 1.500 millones de dólares relacionados con la fortuna personal de Sadam y, hasta ahora, nadie ha conseguido deshacer la madeja entretejida por los “cleptócratas” del régimen iraquí, a pesar de los esfuerzos llevados a cabo por el Gobierno estadounidense y por varios investigadores privados.

Uno de estos investigadores es John Fawcett, de la firma de abogados Kreindler and Kreindler, con oficinas en Nueva York. Se trata del mayor experto mundial en los fraudes cometidos por el régimen iraquí durante las últimas décadas. Actualmente se encuentra en Suiza, intentando hallar el botín de Sadam Husein. Su bufete ha presentado una demanda contra el Estado de Irak ante un tribunal de Nueva York en nombre de 1.400 familias de víctimas de los atentados del 11-S. Reclaman a Irak una indemnización de 1.000 millones de dólares.

Acusaciones gravísimas contra la ONU

Según Fawcett, el programa “Petróleo por Alimentos”, aprobado por la ONU en 1996 y puesto en marcha en 1997 para aliviar la situación humanitaria en Irak como consecuencia del bloqueo económico al que estaba siendo sometido el país desde la Guerra del Golfo de 1991, fue un sumidero por el que se perdían centenares de millones de dólares en comisiones. “Sadam Husein, con la ayuda de sus dos hijos (Uday y Qusay) y de un círculo cercano de fieles, ha manejado personalmente unos 2.000 millones de dólares anuales en comisiones ilegales obtenidas a través del programa humanitario de la ONU”, explica el investigador.

Libertad Digital ha tenido acceso a un detallado informe de setenta páginas, elaborado por John Fawcett para la Coalición para la Justicia Internacional, una organización que promueve la creación de tribunales internacionales para juzgar delitos contra la humanidad, donde explica los métodos utilizados por el régimen iraquí para defraudar a la ONU. Según dicho informe, que contiene acusaciones gravísimas contra las Naciones Unidas por su sospechosa tolerancia con el dictador, este organismo multinacional aceptó que Irak impusiera una prima adicional de entre 55 y 75 centavos de dólar por cada barril de petróleo exportado bajo el programa “Petróleo por Alimentos”.

Oficialmente, el régimen de Sadam argumentó que los ingresos obtenidos por este “impuesto” se destinarían a sufragar los elevados gastos de producción del petróleo y la compra de repuestos para la maquinaria averiada, pero en realidad iba a parar a las arcas estatales, o lo que es lo mismo, a los bolsillos de Sadam y de su círculo. Fawcett calcula que Irak empezó ingresando unos 450 millones de dólares anuales por esta vía, aunque las rentas fueron ascendiendo a medida que se incrementaba su producción petrolífera y en 2002 pudo llegar a obtener unos ingresos cercanos a los 2.500 millones de dólares.

Comisiones ilegales por doquier

Además, la ONU también aceptó que Bagdad pudiera decidir qué compañías eran agraciadas con los lucrativos contratos para exportar su petróleo o para importar alimentos u otros bienes humanitarios. De este modo, las principales beneficiarias del programa “Petróleo por alimentos” fueron compañías de los países que protegieron al régimen de Sadam en el Consejo de Seguridad de la ONU. Según Fawcett, quien también afirma que el régimen iraquí cobró importantes comisiones ilegales por el tráfico de influencias en las concesiones petroleras, varias empresas de Rusia obtuvieron contratos por un monto total de 7.300 millones de dólares. El segundo país en la lista de los más beneficiados fue Egipto, con contratos por valor de 4.300 millones de dólares, seguido de Francia, con 3.700 millones, y Jordania, Emiratos Árabes Unidos y China con 3.000 millones cada uno.

Según John Fawcet, todos los contratos del programa “Petróleo por alimentos” eran supervisados y aprobados por un Comité de Sanciones creado a tal efecto por el Consejo de Seguridad de la ONU. El dinero obtenido por la venta del petróleo iraquí era ingresado en una cuenta abierta por las Naciones Unidas en las oficinas del Banque Nationale de Paris en Nueva York. Las reuniones del Comité de Sanciones siempre se celebraron a puerta cerrada y sus funcionarios aprobaron casi todas las solicitudes de importación presentadas por Bagdad, excepto la compra de bienes militares o de “doble uso”, es decir, de carácter civil aunque con posibles aplicaciones militares.

Sin embargo, John Fawcett denuncia que Irak decidía el precio de venta de su petróleo y el Comité se limitaba a ratificarlo. Al principio de la puesta en marcha del programa “Petróleo por Alimentos”, tres funcionarios supervisaban la producción y el precio para que se mantuvieran dentro de los márgenes del mercado, pero al final sólo se ocupaba de esta misión un empleado ruso, lo que suscitó innumerables sospechas de manipulación y pago de comisiones ilegales.

Venta de petróleo al margen de la ONU

Según el mencionado informe, Irak también vendía ilegalmente su petróleo al margen del programa “Petróleo por Alimentos”. Había hasta nueve rutas diferentes para sacar petróleo de Irak a espaldas de la ONU: con camiones cisterna hacia Turquía, Jordania, Siria e Irán; con barcazas a través de las aguas territoriales de Irán y Kuwait, declarando menos petróleo del que se cargaba en los buques que salían de la refinería de Mina al-Bakr; y, desde 1998, a través del oleoducto que unía el norte de Irak con Siria y que continuaba hasta el Líbano.

En 1996, los ingresos del régimen iraquí por la exportación ilegal de su crudo a través de Turquía le reportaron 596 millones de dólares, aunque la cantidad fue aumentando hasta rondar una media de 1.000 millones de dólares anuales, que iban a parar a las arcas del régimen sin que la ONU se lo impidiese. En el caso de Siria, el tráfico de petróleo por el oleoducto entre Kirkuk (norte de Irak) y el puerto mediterráneo de Banias (oeste de Siria), se restableció en 1998. Con la muerte de Hafed al-Assad en junio de 2000 y la llegada al poder de su hijo, el oftalmólogo Bashar al-Assad, las relaciones con Irak mejoraron aún más, al mismo ritmo que el incremento del flujo de crudo por el oleoducto.

John Fawcett calcula que Irak ingresó 1.000 millones de dólares anuales por sus ventas ilegales de petróleo a Siria desde 1998 hasta la caída del régimen de Sadam Husein. La ONU, según dicho investigador, no hizo nada por impedirlo.

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