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Cajal pide no olvidar los "excesos del fanatismo" cometidos "no hace tanto a manos de la Cristiandad"

El embajador español Máximo Cajal, encargado de desarrollar la Alianza de Civilizaciones y de quien piden su extradición a Guatemala, ha escrito en El Socialista que la iniciativa de Zapatero no "pretende ser un instrumento del mundo cristiano" pese a que tiene puesta su atención en los "radicales islamistas". Cajal –que hace algunos meses pidió que se entregara Ceuta y Melilla a Marruecos– dijo que "sería un grave error olvidar que existen extremistas en todas partes" y apuntó que hay "excesos del fanatismo, de violencia, que se han cometido, y de ello no hace tanto, a manos de la Cristiandad".

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El embajador español Máximo Cajal, encargado de desarrollar la Alianza de Civilizaciones y de quien piden su extradición a Guatemala, ha escrito en El Socialista que la iniciativa de Zapatero no "pretende ser un instrumento del mundo cristiano" pese a que tiene puesta su atención en los "radicales islamistas". Cajal –que hace algunos meses pidió que se entregara Ceuta y Melilla a Marruecos– dijo que "sería un grave error olvidar que existen extremistas en todas partes" y apuntó que hay "excesos del fanatismo, de violencia, que se han cometido, y de ello no hace tanto, a manos de la Cristiandad".
El embajador español Máximo Cajal.
L D (Europa Press) El embajador español encargado de la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones, Máximo Cajal, asegura en un artículo publicado en El Socialista que Estados Unidos ha dado su "apoyo político" a esta propuesta junto a una treintena de países.
 
Cajal asegura que no debían ser numerosos los que podían imaginar en septiembre de 2004 -cuando el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, lanzó esta iniciativa en la ONU–, que "cerca de una treintena de países acabarían apoyándola políticamente" a día de hoy. Entre los países que menciona en el artículo figuran Estados Unidos, Reino Unido, Argentina, Costa Rica, México, Sudáfrica, Senegal, Túnez, Hungría, Polonia, Rusia, Egipto y Jordania. A ese respaldo se han sumado organizaciones internacionales "como la Liga de Estados Árabes, la Conferencia Islámica y la Comisión Europea".
 
El embajador explica que la Alianza de Civilizaciones se concibe como una llamada a la movilización contra todos aquellos que "predican y practican el odio destructor, la animadversión, la voluntad de aniquilación de cuanto ignoran y, por ello, temen". Por eso, puntualiza que la Alianza de Civilizaciones "no lleva una etiqueta nacional" al dejar de ser una propuesta española y que su andadura, finalmente, es "a largo plazo". "Aquí no hay candidez ni angelismo que valgan, como tampoco un idealismo ajeno a la inhóspita realidad del mundo en que vivimos. Sí hay, en cambio, una visión de futuro, no exenta desde luego de voluntarismo", prosigue.
 
Asimismo, subraya que, si bien es cierto que la atención está puesta en los radicales islamistas, esta iniciativa "en modo alguno pretende ser un instrumento del mundo cristiano" como quizás algunos desearían. "Sería un grave error olvidar que existen extremistas en todas partes que, para justificarse, también invocan al Altísimo. Como igualmente lo sería desconocer, en la parte que nos toca, los excesos del fanatismo, de violencia, que se han cometido, y de ello no hace tanto, a manos de la Cristiandad", concluye.

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