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Cien monjes birmanos vuelven a la calles para exigir el fin de la dictadura militar

Las calles de la ciudad birmana de Pakokku han sido escenario de una nueva protesta contra la dictadura militar. Unos cien monjes budistas desafiaron al Ejército entonando salmos. La manifestación tiene lugar un mes después de que las fuerzas de seguridad reprimieran a tiros las protestas a favor de la democracia alentadas por los religiosos.

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Las calles de la ciudad birmana de Pakokku han sido escenario de una nueva protesta contra la dictadura militar. Unos cien monjes budistas desafiaron al Ejército entonando salmos. La manifestación tiene lugar un mes después de que las fuerzas de seguridad reprimieran a tiros las protestas a favor de la democracia alentadas por los religiosos.
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LD (EFE) Testigos citados por la disidente emisora Radio Mizzima han asegurado que unos cien monjes budistas han desafiado de nueva cuenta a la Junta Militar al salir a las calles de la ciudad de Pakokku (noroeste de Birmania) para protestar de forma pacífica y entonando salmos.
 
De acuerdo con los testigos, los religiosos comenzaron su recorrido en la pagoda de Shwegu y marcharon durante una hora sin que se registraran incidentes. La protesta tiene lugar más de un mes después de que las fuerzas de seguridad acallaran con disparos y golpes las multitudinarias manifestaciones en favor de la democracia alentadas por los monjes. Además, coincide con una próxima visita oficial a Rangún del enviado especial de la ONU para Birmania, Ibrahim Gambari.
 
En Pakokku, a unos 550 kilómetros al noroeste de Rangún, fue donde los monjes se pusieron al frente de las manifestaciones antigubernamentales, después de que los cuerpos de seguridad golpeasen a varios bonzos que participaban un una marcha pacífica, el 5 de septiembre pasado.
 
Con la dirección de los monjes, las marchas tomaron fuerza y llegaron a congregar a más de trescientas mil personas en todo el país. El 25 de septiembre, la Junta Militar prohibió las reuniones públicas de más de cinco personas y al día siguiente lanzó una brutal represión que se saldó con al menos diez muertos, entre ellos un reportero gráfico japonés, y casi tres mil personas detenidas, según datos oficiales.
 
Las autoridades tardaron unos días en aplastar las protestas y someter los monasterios, y desde entonces los monjes no volvían a salir a las calles, aunque la organización "Generación de Estudiantes de 1988" prometió una segunda movilización en el futuro. Fuentes de la disidencia birmana cifran en unas doscientas las víctimas mortales y en más de seis mil las personas detenidas.
 
Gambari, quien vistió Birmania del 29 de septiembre al 2 de octubre, tiene previsto regresar a la nación asiática a principios de noviembre para continuar su misión de intentar que la Junta Militar negocie con la oposición democrática una solución. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Bernard Kouchner, descartó en Bangkok un cambio inmediato en el régimen birmano y defendió la iniciativa de la ONU de incluir a los generales en un proceso gradual de democratización.
 
Birmania está gobernada por una dictadura militar desde hace 45 años y no celebra elecciones generales desde 1990, cuando el partido oficial perdió estrepitosamente ante la Liga Nacional por la Democracia (LND), de Aung San Suu Kyi. La birmana Suu Kyi, Nobel de la Paz en 1991, vive bajo arresto domiciliario desde 2003.

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