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Cinco mil militares de la OTAN montan un espectacular operativo para engañar a los talibanes

  Una nueva turbina gigante para la presa de Kajaki, ubicada en la conflictiva provincia afgana de Helmand, ha podido ser transportada por carretera en una zona controlada por grupos terroristas talibanes. Unos cinco mil militares de la OTAN participaron en la operación logística, sin precendentes desde la Segunda Guerra Mundial, para engañar a los terroristas. Los especialistas trazaron secretamente una ruta por el desierto. La ruta alternativa implicó más de cincuenta operaciones de ingeniería y desactivación de explosivos, además de tres incidentes de fuego y dos ataques de mortero.

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  Una nueva turbina gigante para la presa de Kajaki, ubicada en la conflictiva provincia afgana de Helmand, ha podido ser transportada por carretera en una zona controlada por grupos terroristas talibanes. Unos cinco mil militares de la OTAN participaron en la operación logística, sin precendentes desde la Segunda Guerra Mundial, para engañar a los terroristas. Los especialistas trazaron secretamente una ruta por el desierto. La ruta alternativa implicó más de cincuenta operaciones de ingeniería y desactivación de explosivos, además de tres incidentes de fuego y dos ataques de mortero.
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LD (EFE) El periódico inglés The Times informa en su última edición que las fuerzas de la OTAN desplegadas en Afganistán han llevado a cabo una espectacular operación logística, sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial, para engañar a los terroristas talibanes y transportar secretamente una nueva turbina gigante para la presa de Kajaki, en la provincia de Helmand. En el operativo participaron cinco mil militares, de los cuales tres mil eran británicos.
 
El material estaba destinado al mayor proyecto de reconstrucción del país, la presa de Kajaki, levantada en 1953 para suministrar electricidad y agua para el riego a dos millones de personas en las provincias de Helmand y Kandahar. La obra estaba destinada en principio para tres turbinas, pero sólo llegaron a instalarse dos, que se estropearon después de que los soviéticos abandonaron el país en 1989.
 
El Gobierno de EEUU se comprometió a reparar las dos turbinas existentes y a instalar una tercera para que la presa pudiese generar un total de 53 megavatios de potencia en beneficio de las citadas provincias, infestadas de terroristas y narcotraficantes. Una de las turbinas se arregló en el 2005, pero el proyecto se suspendió al año siguiente cuando los británicos, encargados de defender la presa, se vieron rodeados por los talibanes.
 
El mayor problema que tenían los mandos de la OTAN para hacer llegar a la presa el material necesario era de seguridad, ya que la carretera que conduce a ella, la 611, estaba controlada en buena parte por terroristas talibanes y sembrada de explosivos y minas de la época soviética. Así es que enviaron a un equipo de reconocimiento para hallar un nueva ruta por el desierto, a la que llamaron Harriet, mientras fingieron continuar los preparativos para el envío del convoy por la carretera 611.
 
El mayor Joe Fossey, del cuerpo de Ingenieros Reales, que preparó la ruta alternativa, dijo que sus hombres habían llevado a cabo más de cincuenta operaciones de ingeniería y desactivación de explosivos y que se habían producido tres incidentes de fuego indirecto y dos ataques de mortero.

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