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Diez heridos durante el desalojo militar de una planta petrolera en la ciudad boliviana de Camiri

Al menos diez personas han resultado heridas este sábado, dos de ellas de bala, en el desalojo militar de una planta petrolera del sureste de Bolivia tomada por manifestantes que exigen al presidente Evo Morales una "verdadera nacionalización" de los hidrocarburos. En la operación efectuada esta madrugada por militares y policías, un joven de 19 años resultó herido por arma de fuego en el antebrazo derecho y un hombre de unos 60 años recibió un impacto de bala en el muslo derecho, según la directora del hospital de Camiri, Silvia Quiroga. Los habitantes de esa ciudad del Chaco boliviano ocuparon el viernes la estación de bombeo de la empresa Transredes y cerraron el suministro de gas y petróleo a la red nacional durante unas quince horas.

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L D (EFE) Además de los heridos de bala, fueron atendidas en el hospital cuatro personas por intoxicación con gas lacrimógeno, una por impacto en el rostro de una granada de ese producto y otra con contusiones leves. Quiroga relató a Efe que al menos dos heridos más acudieron a otro centro sanitario de Camiri, entre ellos un camarógrafo de una cadena de televisión local que al parecer también recibió un impacto de bala, aunque no ha sido confirmado ese informe preliminar.

En declaraciones a medios bolivianos, el doctor Ramón Ledesma, del mismo hospital de Camiri, ratificó que hay heridos de armas de fuego. Sin embargo, el portavoz del presidente Morales, Alex Contreras, afirmó en La Paz, sede del gobierno, que ninguno de los heridos es de bala, dijo que el Ejecutivo "no instruyó el empleo de armas de fuego" y calificó la recuperación de la planta petrolera de "absolutamente pacífica". Contreras anunció que un fiscal adscrito a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) viajó a Camiri para visitar a los heridos y averiguar cómo fueron lesionados.

La toma de la estación de Transredes, filial de la anglo- holandesa Shell y la británica Ashmore, supuso una escalada en las protestas que impulsa desde principios de la semana el comité cívico de Camiri, localidad de 30.000 habitantes del Chaco boliviano conocida en décadas pasadas como capital petrolera del país.

El cierre de las válvulas de la planta de Tranredes siguió a una huelga indefinida que comenzó el lunes en Camiri y al bloqueo de las carreteras hacia Argentina, Paraguay y Santa Cruz, la mayor ciudad de Bolivia. Según el ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, cada una de las quince horas de interrupción del bombeo de gas y crudo causó pérdidas de 35.000 dólares.
La ciudad de Camiri pide la refundación de YPFB

La "verdadera nacionalización" que demanda Camiri a Morales incluye una "refundación" de la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), para que opere pozos directamente y no sea sólo supervisora de multinacionales. Los camireños reclaman que el Estado tome los campos explotados por petroleras extranjeras y expropie dos refinerías "nacionalizadas" por Morales en 2006 pero que todavía gestiona la firma brasileña Petrobras.

Tras varios llamamientos al diálogo efectuados por la Iglesia Católica y otras instancias, el portavoz Contreras confirmó hoy que una delegación presidencial, encabezada por Villegas, viaja ya hacia Camiri para iniciar una negociación. Contreras había dicho primero que la reunión sería en Santa Cruz, capital del departamento, pero los camireños se negaron a dialogar fuera de su ciudad.

El gobierno reforzó la presencia militar y policial en la zona para evitar una nueva toma de la estación de Transredes, frente a cuyas puertas están concentradas unas 2.000 personas, según informaron emisoras locales. La Agencia Boliviana de Información (ABI, estatal) anunció que Morales, que tenía previsto viajar hoy a la ciudad central de Cochabamba para inaugurar el año escolar, permanece en La Paz reunido con sus colaboradores para hacer un seguimiento del conflicto.

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