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El primer ministro holandés invita a Ayaan Hirsi Ali a volver a abandonar el país

El primer ministro de Holanda, Jan Peter Balkenende, ha invitado a Ayaan Histi Ali a abandonar de nuevo aquél país, al que se ha visto forzada a volver desde Estados Unidos después de que el propio Gobierno holandés se negara a seguir pagando su seguridad. El Gobierno estadounidense también se ha negado a sufragarla. La autora sigue buscando financiación para los 2 millones de euros que cuesta su protección frente a las amenazas islamistas por su denuncia de la situación de la mujer en los países musulmanes.

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El primer ministro de Holanda, Jan Peter Balkenende, ha invitado a Ayaan Histi Ali a abandonar de nuevo aquél país, al que se ha visto forzada a volver desde Estados Unidos después de que el propio Gobierno holandés se negara a seguir pagando su seguridad. El Gobierno estadounidense también se ha negado a sufragarla. La autora sigue buscando financiación para los 2 millones de euros que cuesta su protección frente a las amenazas islamistas por su denuncia de la situación de la mujer en los países musulmanes.
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(Libertad Digital) En 2006 la ministra de inmigración Rita Verdonk, acusó a su compañera del partido VDD (liberales) Ayaan Hirsi Ali de haber dado unos datos falsos cuando solicitó asilo político en 1992, tanto su edad como su nombre. Hirsi Ali pidió perdón por ello, pero Verdonk resolvió, en cuatro días, que la escritora jamás había sido holandesa. Entonces abandonó su país de acogida para encontrar refugio en Estados Unidos, donde se puso a trabajar para el American Enterprise Institute. Allí ha tenido tiempo para escribir su autobiografía, significativamente titulada Infiel. Contaba con protección, pagada durante un año por el Estado Holandés.
 
Pero pasado un año, cuando el Gobierno de los Estados Unidos le otorgó la codiciada Green Card, que le confiere derecho permanente a la residencia en aquél país, el Ejecutivo holandés decidió dejar de satisfacer los 2 millones anuales de euros que cuesta la protección de su persona. El primer ministro, Jan Peter Balkenende, declaró este viernes que "el período por el que ha estado disfrutando de la protección ha sido considerablemente largo". El Gobierno de los Estados Unidos también se negó a pagarla, así como la American Enterprise Institute. Para seguir disfrutando de esta protección se ha visto forzada a volver a Holanda. Vive estos días de incertidumbre en una casa de seguridad del Gobierno y no hace declaraciones más que por su abogada y portavoz, Bettiba Bohler.
 
No obstante, Hisri Ali no es bienvenida en Holanda, donde su defensa de las libertades y de los derechos de las mujeres resultan demasiado polémicas para la sensibilidad neerlandesa. Incluso el primer ministro Jan Peter Balkenende (según recoge el blog Little Green Footballs) le ha pedido que vuelva a abandonar el país.
 
Contraejemplo de Salman Rushdie
 
Desde la publicación de los Versos Satánicos, Salman Rushdie está permanentemente amenazado por una fatua islamista que conmina a todo musulmán a acabar con su vida. Eso no le ha impedido seguir escribiendo y dando conferencias por el mudo durante estos 19 años, gracias a la protección que le ha estado ofreciendo el gobierno británico con cuatro primeros ministros de distinto signo: Margaret Thatcher, John Major, Tony Blair y Gordon Brown.
 
Ayaan Hirsi Ali lo tiene un poco más complicado. Desde 2002 ha estado amenazada por sus denuncias sobre la situación de la mujer bajo el Islam, la que había sido su religión. Después de pasar por varios países africanos desde su Somalia natal, logró entrar en Holanda, un país europeo generalmente tenido como ejemplo de libertades públicas. Se pagó trabajando de camarera sus estudios nocturnos de Políticas e ingresó en el Partido Socialdemócrata, desde el que comenzó a exponer sus denuncias. Era especialmente crítica con el multiculturalismo, que había pasado a ser parte de la ideología oficial de los socialdemócratas. Finalmente sus discrepancias y su defensa de la libertad y los derechos individuales le llevaron al Partido Liberal.
 
No se temía especialmente por la seguridad de Hirsi Ali hasta el asesinato del cineasta Theo Van Gogh, con quien colaboraba en la filmación de un documental sobre la situación de la mujer bajo el Islam. Desde entonces Hirsi Ali se ha convertido en una persona demasiado polémica, y su propio partido dimitió de seguir su ideario. Cuando se fue, el ex líder del VVD Hans Wiegel declaró que su ida "no es ninguna pérdida para el Partido Liberal".

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