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El régimen birmano prohíbe al enviado de la ONU reunirse con la Nobel de la Paz Suu Kyi

Myanmar, antigua Birmania, vive una situación desoladora. La Junta Militar ha prohibido al enviado especial de la ONU entrevistarse con Gambari y Suu Kyi, principal voz de la democracia en el país, impidiendo, según The Times, una reunión "crucial" para alcanzar una solución pacífica. En respuesta, el enviado de Naciones Unidas ha rechazado encontrarse con el líder militar, el general Than Shwe. Mientras, Rangún sigue siendo escenario de violentos enfrentamientos y varios monjes buditas se han declarado en huelga de hambre.

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L D (Europa Press) Las manifestaciones, encabezadas por los monjes budistas en protesta por la exagerada subida del precio del combustible decretada por la Junta, culminaron a finales de esta semana con el arresto masivo de los religiosos, confinados ahora en sus monasterios y a la espera de la resolución del conflicto. Los budistas son el grupo más respetado y querido por los ciudadanos, quienes en algún momento de su vida tienen que pasar por la disciplina monástica.
 
A pesar de que el Gobierno ha restaurado la comunicación con el exterior, el mundo sólo ha podido contemplar pequeños fragmentos de dos días de represión. La imagen más representativa ha sido la presunta ejecución del fotógrafo japonés Kenji Nagai a manos de un soldado birmano, una acción por la que el Gobierno de Tokio ha pedido explicaciones al régimen militar, que se ha limitado a lamentar profundamente el incidente y a prometer la puesta en marcha de una investigación sobre los disparos.
 
No obstante, la Junta Militar birmana ha prohibido el encuentro previsto para este sábado entre el enviado especial de Naciones Unidas, Ibrahim Gambari, y la activista demócrata Aung San Suu Kyi, según informa el diario británico The Times, impidiendo así una reunión calificada como "crucial" para alcanzar una solución pacífica a la represión ejercida por el Gobierno militar birmano, según consideraron fuentes diplomáticas consultadas por el diario británico.
 
Tras la negativa de la Junta, diplomáticos chinos y occidentales están intentando presionar al régimen para que permita la reunión entre Gambari y Suu Kyi, la principal voz de la democracia en el país a pesar de llevar doce años bajo arresto domiciliario. En respuesta, el enviado de Naciones Unidas ha rechazado encontrarse con el líder de la Junta, el general Than Shwe, si finalmente no se produce la cita. "Lo que Gambari tiene que hacer es estar preparado para provocar una crisis, y con las apuestas tan altas, es casi imposible que logre evitarla", comentó al diario británico un diplomático bajo el anonimato. "Lo que es esencial", añadió, "es que Naciones Unidas mantenga vivos los problemas de fondo por los que los monjes han protestado".
 
La actitud de la Junta con respecto a la visita del enviado comenzó a adivinarse antes de su llegada, cuando el Ejército disolvió de forma violenta una concentración de más de 200 personas delante del hotel Traders de Rangún, donde tenía previsto alojarse Gambari según. "Unas 200 personas, unas 300 como máximo, se han presentado delante del hotel donde posiblemente se alojará Gambari", explicó la fuente, desde el anonimato por la delicadeza de la situación, "pero varios grupos de militares se han presentado en el lugar, han comenzado a golpearles, y han arrestado a la mayoría", concluyó.
 
ONG con las manos atadas
 
La organización Médicos sin Fronteras (MSF) ha pedido resolver el conflicto en Birmania "de forma diplomática", al tiempo que ha criticado la imposibilidad de gran parte de la población para acceder a sus clínicas en el país y, particularmente, en Rangún y Mandalay. "Desde hace tres semanas estamos percibiendo que la situación en Birmania no va en la dirección correcta", apuntó el director de la misión de MSF Suiza, Emmanuel Goué.
 
El responsable de la misión explicó que MSF aborda la situación en Rangún con dos estrategias diferentes. La primera consiste en la puesta en marcha de "una unidad móvil cargada de medicinas, con tres doctores". El segundo plan de intervención, "mucho más peligroso", implica a voluntarios médicos, a pie y cargados con mochilas, que recorren la capital para "ayudar a la gente en la medida de lo posible", aunque reconoce que el impacto de este equipo es "menor", dada la escasa operatividad de la que dispone.
 
Acuerdos comerciales
 
Económicamente hablando, la situación es muy distinta. Desde el pasado domingo, varias compañías energéticas han firmado acuerdos de diversa naturaleza con el Gobierno birmano. Compañías estatales como ONGC Videsh (India), Petroliam Nasional (Malasia) o China National Offshore (China) desarrollan sus actividades en suelo birmano, que alberga, según estimaciones de la World Review of Statistics, 19 billones cúbicos de gas natural. Si bien supone un 0.3 por ciento de la reserva mundial, los bajos precios que propone la Junta suponen un acicate para las empresas.
 
Algunas, como las francesa Total o el conglomerado estadounidense  Chevron han defendido sin tapujos sus actividades en la nación asiática, argumentando que el cese de las operaciones en Birmania posibilitaría que compañías con "peores principios éticos" ocuparan su lugar, según la declaración emitida por Jean François Lassalle, vicepresidente de relaciones públicas de Total, a principios de semana. "Están financiando la dictadura", afirmó el director legal de la organización EarthRights, Marco Simons. "Las compañías de gas y petróleo son las que mantienen al régimen en el poder", concluyó.    

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