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Exteriores abandona a un grupo de españoles en Georgia

Abandonados a su suerte, de embajada en embajada, y sin ayuda alguna de nuestras autoridades. Un español que se encontraba en Tiblisi visitando a un familiar ha relatado, en exclusiva a Libertad Digital, como un grupo de nueve compatriotas, incluidos varios niños, tuvieron que abandonar sus hogares rumbo a Ereván gracias a la ayuda de Alemania, para después quedar indefensos en la capital de Armenia. Nunca recibieron la prometida ayuda del Ministerio de Exteriores para ser evacuados. Al final, consiguieron llegar a Madrid en vuelo regular. "Todavía queda gente allí", nos advierten.

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Abandonados a su suerte, de embajada en embajada, y sin ayuda alguna de nuestras autoridades. Un español que se encontraba en Tiblisi visitando a un familiar ha relatado, en exclusiva a Libertad Digital, como un grupo de nueve compatriotas, incluidos varios niños, tuvieron que abandonar sus hogares rumbo a Ereván gracias a la ayuda de Alemania, para después quedar indefensos en la capital de Armenia. Nunca recibieron la prometida ayuda del Ministerio de Exteriores para ser evacuados. Al final, consiguieron llegar a Madrid en vuelo regular. "Todavía queda gente allí", nos advierten.
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LD (Pablo Montesinos) Lunes once de agosto. Georgia firma el alto el fuego unilateral en Osetia del Sur a iniciativa de la UE. Rusia responde con bombas y sigue invadiendo territorio ajeno. Es entonces cuando el español Enrique Poza Guijarro toma la decisión de abandonar Tiblisi, capital georgiana, junto a su mujer, Nana Gurjishvili, que visitaban a unos familiares. Sin embargo, pronto se dará cuenta de que lo tendrá que hacer por cuenta propia, sin la ayuda del Ministerio de Exteriores de España.
 
"El día once empecé a contactar con la embajada de España en Rusia, sin embargo, no obtuve ningún tipo de respuesta", relata Poza Guijarro, en declaraciones exclusivas a Libertad Digital. Ante el desamparo sufrido, el día doce optaron por acudir a la embajada alemana, donde fueron atendidos. Mientras tanto, las llamadas a las autoridades españolas se repetían: o no había respuesta o prometían una pronta solución que nunca llegaría.
 
Así las cosas, a media mañana del día doce, las autoridades alemanas evacuaron a un grupo de extranjeros, compuesto por nueve españoles -entre ellos nuestros protagonistas y varios niños-, rumbo a la capital de Armenia, Ereván.
 
Allí llegan sobre las cuatro y media de la tarde. Desconcertados, perdidos, esperanzados de que España, su país, se hiciera por fin cargo de su evacuación. Sin embargo, el cónsul en Moscú, Manuel Redondo, que teóricamente les iba a recibir en la estación para darles cobijo, nunca apareció. Las promesas seguían multiplicándose, pero no había respuestas concretas.
 
El grupo de españoles decide entonces aceptar la ayuda alemana y marchar rumbo a su embajada en Ereván. Allí, nos comenta Poza Guijarro, les dieron algo de comer y de beber. Estaban cansados y agotados tras tan terrible viaje, todavía con el susto en el cuerpo. Tras varios intentos, desecharon la posibilidad de contactar con Exteriores y aceptaron la oferta de Alemania, bajo previo pago, de dormir en un hotel de la capital.
 
 
¿Cómo salir de Ereván?
 
Día trece. Nuestros compatriotas amanecen pronto y se ponen rumbo a la casa de España en la capital de Armenia. Sin embargo, allí no les recibe nadie y les instan a acudir a la embajada italiana, donde están organizando la evacuación de la colonia española. Hasta allí se marchan, pero desmienten a las autoridades patrias: "Italia nos dijo que no tenían noticias de ninguna evacuación, llamamos al cónsul, pero tenía el numero apagado".
 
Ya por entonces, los nueve españoles se dieron cuenta de que no saldrían del país sino lo hacían por su cuenta. Se marcharon de la embajada de Italia y se pusieron a buscar durante horas agencias de viajes. El objetivo: encontrar un vuelo regular rumbo a Madrid. Enrique y su mujer encontraron uno a última hora del mismo día trece. Sin embargo, algunos españoles no lo consiguieron. "El día catorce llegamos a Madrid, solos y sin ningún tipo de ayuda", lamenta indignado.
 
Sin embargo, agrega, "él ya está seguro en casa, en Madrid" pero tiene constancia de que todavía hay compatriotas en Ereván, "incluidos niños". Ellos, exclama, están esperando a conseguir un vuelo regular y sin el amparo de Exteriores.
 

 
Lo que dijo Exteriores…
 
Este desgarrador testimonio desmiente las informaciones aportadas por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, que el mismo día once ya anunciaba que había comenzado a organizar la salida de Georgia de turistas y residentes españoles.
 
El ministerio que dirige Miguel Ángel Moratinos aseguraba entonces que habían enviado al cónsul de España en Moscú, el citado Manuel Redondo, a Ereván mientras que un funcionario de los servicios consulares se habría desplazado a Tiblisi. Sin embargo, su inoperatividad parece manifiesta.
 
Libertad Digital ha intentado ponerse en contacto con el gabinete de prensa del Ministerio de Exteriores. Sin embargo, desde este departamento nos han informado que este viernes, festivo nacional, "no trabaja nadie en el Ministerio".

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