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La derecha gana las municipales de Portugal y recupera la plaza estratégica de Lisboa

El Partido Socialista luso logró en los comicios municipales de este domingo un resultado numérico ligeramente mejor que en 2001, al sumar casi el 37% y ser el más votado, aunque el Social Demócrata (centro-derecha) consiguió, sólo o en coalición, mayor número de alcaldías. El Partido Social Demócrata (PSD) obtuvo algo menos del 30% de los votos, casi idéntico porcentaje al que consiguió en 2001, cuando el Partido Socialista (PS) rondó el 35% de los sufragios.

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El Partido Socialista luso logró en los comicios municipales de este domingo un resultado numérico ligeramente mejor que en 2001, al sumar casi el 37% y ser el más votado, aunque el Social Demócrata (centro-derecha) consiguió, sólo o en coalición, mayor número de alcaldías. El Partido Social Demócrata (PSD) obtuvo algo menos del 30% de los votos, casi idéntico porcentaje al que consiguió en 2001, cuando el Partido Socialista (PS) rondó el 35% de los sufragios.
José Sócrates, primer ministro de Portugal.
L D (Agencias) A distancia, en tercera posición, con un poco más del 10% de los votos, se situaron los comunistas, con un resultado muy similar al que consiguieron cuatro años atrás. Con el escrutinio muy avanzado, el PSD se adjudicó al menos 120 alcaldías en solitario, otras once aliado con el conservador Partido Popular -que logró una en solitario- y otra más junto a otros grupos de centroderecha. El PS sumaba al menos 93, mientras que los comunistas conseguían 30 y el Bloco de Esquerda la primera alcaldía de su historia.
 
El primer ministro portugués, José Sócrates, prometió su colaboración a todos los nuevos alcaldes, sea cual sea su color político, y reconoció que los resultados no eran los esperados por el PS. Luis Marques Mendes, líder del PSD, consideró que había conseguido "una gran victoria", pero ello no menoscaba la solidez del Gobierno socialista, como reconoció el jefe de filas del mayor partido de oposición. El coordinador municipal del PSD, el ex ministro centrista Manuel Dias Loureiro, reconoció que los resultados de las municipales "ni tienen, ni podrán tener consecuencias en la estabilidad política del Gobierno", que desde marzo ostenta Sócrates con mayoría absoluta.
 
La crisis económica incide en los resultados
 
Del lado socialista, su coordinador, Jorge Coelho, afirmó que su partido ha conservado el respaldo del electorado que recibió en 2001, aunque admitió que "el resultado no ha sido bueno". Manuel María Carrilho, el derrotado candidato socialista a la alcaldía de Lisboa, atribuyó la victoria del centroderecha a la falta de unidad de la izquierda, que por vez primera se presentaba separada a las municipales.
 
Pero otros políticos de su partido reconocieron los impopulares efectos de las medidas de ajuste contra la crisis económica, aplicadas en los siete meses de mandato por el Ejecutivo de Sócrates. El PSD conservará el poder municipal de buena parte de los principales municipios lusos: Lisboa, Oporto, Coimbra, Aveiro, Leiría, Santarem, Cascais o Sintra, entre otros. Los comunistas de la CDU también aseguraron que han arrebatado a los socialistas seis alcaldías: Peniche, Marina Grande, Vidigueira, Alcochete, Barreira y Sesimbra.
 
El escrutinio se vio afectado por una grave avería informática que retrasó más de hora y media la difusión de los datos oficiales, aunque de modo oficioso siguieron fluyendo hasta las sedes de los partidos los que remitían sus interventores en los centros de votación.
 
La derecha recupera Lisboa
 
Esos resultados devolvieron la alcaldía lisboeta a Antonio Carmona Rodrigues, independiente apoyado por el PSD, unos meses después de que tuviese que cederla a Pedro Santana Lopes, cuando éste cesó como primer ministro. En Oporto, Rui Rio, que en dos semanas de campaña vio mermar drásticamente en las encuestas los 20 puntos de ventaja que contaba el pasado 27 de septiembre, se impuso finalmente con holgura al socialista Francisco de Assis. Otro tanto sucedió en Sintra, el mayor concejo de Portugal, donde el candidato de la coalición del PSD y el conservador CDS-PP, Fernando Seara, mantuvo la alcaldía y acabó con las esperanzas de Joao Soares, ex alcalde lisboeta e hijo del ex presidente Mario Soares.
 
En el capítulo más escandaloso, se confirmaron los temores de que triunfasen varios candidatos con cuentas pendientes con la justicia, a los que habían repudiado sus partidos y que ahora se presentaban como independientes. Tres de ellos consiguieron sonoros triunfos y comparecieron eufóricos ante los periodistas para proclamar unas victorias que, entre otras cosas, les permiten saldar sus problemas legales y eludir eventuales penas de prisión.

Ese fue el caso de la ex alcaldesa socialista Fátima Felgueiras, primera regidora de la localidad homónima, que huyó a Brasil en mayo de 2003 al saber que la justicia iba a decretar su ingreso en prisión. Como Felgueiras, también gobernarán sus localidades Valentim Loureiro (Gondomar), Isaltino Morais (Oeiras), acusados de supuestos actos de corrupción. Sólo Avelino Ferreira Torres, condenado a tres años de cárcel por corrupción y tráfico de influencias cuando era alcalde de Marco de Canaveses, no cumplió su deseo de convertirse en primer regidor de Amarante. La abstención también arrojó sorpresas, puesto que se pronosticaba una elevada ausencia de los portugueses a las urnas, sobre todo por la llegada de las lluvias tras meses de grave sequía, y la participación superó a la 2001.

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