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Wikileaks señala a los torturadores de Irak: el propio Ejército iraquí

¿Cuáles son las verdades que dejan al descubierto estos informes?

LIBERTAD DIGITAL
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Tras un publicitado lanzamiento, este viernes por la noche casi 400.000 nuevos documentos sobre la guerra de Irak veían la luz a través del portal de Wikileaks. Un torrente de información, que deja al descubierto tres cuestiones fundamentales: la muerte de 15.000 civiles más de los que se habían informado, las atrocidades de las propias fuerzas de seguridad iraquíes ante la impasibilidad de la coalición y sobre todo, la injerencia de Irán en la guerra y en los movimientos estratégicos del débil gobierno iraquí.

Las cruentas torturas del ejército iraquí

Por encima de todo, los documentos divulgados por Wikileaks son una macabra crónica del día a día en Irak: más de 1.300 relatos de vejaciones concretas, torturas, mutilaciones, abusos sexuales e incluso violencia contra deficientes mentales. Seis años de informes que señalan al ejército iraquí como el perpetrador de la mayoría de los crímenes, dando como resultado 66.081 civiles muertos en total, 15.000 más de las que la Casa Blanca ha sido forzada a reconocer. 

Escudriñando los documentos del portal, el espanto no tiene límites. Se sucede un desglose de atrocidades de los soldados iraquíes; una conducta criminal que las tropas norteamericanas documentaron con profusión en estos informes que ahora han sido revelados.

Sorprende la rigurosidad de los ficheros: los soldados estadounidenses dieron cuenta de todas las muertes violentas que presenciaron, provocaron, o de las que obtuvieron información; detalladas con fechas, horas y lugar exacto de lo ocurrido. A diferencia de lo acaecido con las filtraciones sobre la guerra de Afganistán, esta vez Julian Assange ha suprimido nombres de los informantes para proteger su identidad.

Según Wikileaks, se han producido 109.000 muertes violentas en Irak entre 2004 y 2009, y 150.000 desde 2003. Un 80% de ellas eran civiles. La responsabilidad de EEUU en las torturas del Ejército iraquí no ha pasado por alto. Encargados de entrenar y asesorar a la policía y el Ejército local, presenciaron una gran parte de las torturas sistemáticas pero no las denunciaron. La existencia de la directiva Frago 242 (Fragmentary Order), que instaba a no realizar más investigaciones sobre los crímenes, sitúa en una complicada disyuntiva la responsabilidad actual de las tropas.

En la información, abundan los errores de las tropas de la coalición, que no frenaron a tiempo muchos de los asesinatos del Ejército iraquí. A pesar de todo, la información no es absoluta, y pueden encontrarse encomiables excepciones de soldados norteamericanos que se enfrentaron a tenientes iraquíes que, por ejemplo, les cortaban las plantas de los pies a los detenidos.

Irán: la guerra secreta, el contendiente en la sombra

Las sospechas de que el régimen de Teherán ha estado participando en la sombra en la guerra de Irak han sido una constante desde los inicios del conflicto, en 2005. A pesar de ello, se trataba de indicios eran débiles y de difícil contraste. Hasta ahora. Los documentos de Wikileaks confirman el pulso de Irán a las tropas de la coalición, con injerencias constantes y envío de todo tipo de armamento a las milicias chiíes.

Así lo reconocen los propios informes de las tropas americanas: "Irán está ganando el control de Irak en varios niveles del Gobierno iraquí" reconoce uno de los documentos más elocuentes del portal, fechado el 27 de noviembre de 2005.

Durante cinco años, el régimen de Mahmud Ahmadineyad ha facilitado un continuo y peligroso flujo de ayuda en forma de todo tipo de armamento militar: cohetes, bombas magnéticas y de penetración, además de rifles de gran calibre y misiles portátiles. El arsenal, se facilitaba a las afines milicias chiíes, con una clara intención de desestabilizar el larvado enfrentamiento fraticida con los suníes.

Pero el apoyo iba mucho más allá del magro apoyo armamentístico. Además, los terroristas iraquíes eran entrenados en territorio iraní para el manejo de explosivos o como francotiradores. A este respecto, destaca un nombre en particular: el ya fallecido Azhar al-Dulaimi, comandante de las milicias chiíes, responsable directo de una de las operaciones más cruentas en Kerbala, que acabó con la vida de cinco soldados estadounidenses. Azhar fue entrenado en Irán, según los documentos de WikiLeaks, con la colaboración de elementos de Hizbolá. Como añadido, buceando en la información confidencial del portal, se encuentran pruebas que vinculan a Irán con los letales escuadrones de la muerte, pesadilla cruenta del conflicto hasta el pasado año.

Los informes confidenciales resuelven muchos de los interrogantes de la actual relación de Teherán en la configuración del gobierno iraquí. Con las negociaciones en su punto más caliente, la injerencia de Irán ha colocado a Al Maliki como favorito para repetir cargo, en un intento –exitoso- de debilitar a Irak, a través de un gobierno central débil y manejado por consigas iraníes. En definitiva: Irán ha actuado con impunidad sobre las fuerzas iraquíes, librando una guerra secreta con EEUU en la frontera de ambos países, sin que los grandes medios hayan tenido noticia de ello hasta la fecha.

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