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Polonia elige este domingo a su nuevo presidente en la segunda vuelta de las elecciones

Los electores polacos acudirán este domingo a las urnas para elegir, en segunda vuelta, a un nuevo Jefe del Estado, entre el liberal Donald Tusk, de la Plataforma Cívica, y el conservador Lech Kaczynski del partido "Ley y Justicia". Ambos candidatos mostraron visibles síntomas de cansancio en el duelo que mantuvieron este viernes frente a las cámaras de televisión, el último, de una campaña que duró 140 días.

Los electores polacos acudirán este domingo a las urnas para elegir, en segunda vuelta, a un nuevo Jefe del Estado, entre el liberal Donald Tusk, de la Plataforma Cívica, y el conservador Lech Kaczynski del partido "Ley y Justicia". Ambos candidatos mostraron visibles síntomas de cansancio en el duelo que mantuvieron este viernes frente a las cámaras de televisión, el último, de una campaña que duró 140 días.
L D (EFE) Se calcula que los aspirantes a la Jefatura del Estado han recorrido unos 15.000 kilómetros desde el pasado 9 de octubre, fecha de la primera vuelta de unos comicios que ganó por 3,5 puntos Tusk.
 
Los institutos demoscópicos polacos difunden desde entonces todo tipo sondeos, la mayor parte de los cuales coincide en que la ventaja de Tusk se ha acortado hasta el punto de que no hay que excluir de la victoria a Kaczynski, un político que rara vez sonríe y bromea pese a las recomendaciones de sus asesores de imagen.
 
Para Kaczynski todos los asuntos son fundamentales y todos los problemas cruciales, y en ningún caso queda espacio para tratar esta o aquella cosa con cierto margen de soltura. Esa forma de ser parece haber gustado, en particular, a los electores de más edad y de las áreas rurales que son los que apoyaron masivamente al candidato conservador.
 
Totalmente distinta es la percepción del liberal Tusk, de quien sus adversarios dicen que si es tan abierto y sonriente es porque "todavía no ha madurado y sigue siendo el chiquillo simpático de siempre". Es cierto que a Tusk la sonrisa le sale con facilidad, como también la broma, pero no menos cierto es que, precisamente esos rasgos parecen haber conquistado el respaldo de la juventud. Lo confirma el simulacro de elecciones presidenciales que fue organizado antes de la segunda vuelta en las escuelas secundarias de toda Polonia para que pudiesen emitir su opinión también los adolescentes de 15 a 17 años sin derecho aún al voto. El triunfo de Tusk sobre Kaczynski fue aplastante ya que al primero le dieron su voto más del 60 por ciento de los jóvenes alumnos.
 
Los sociólogos dicen que esa percepción distinta que tienen de los dos candidatos y la división por edades que hay entre sus partidarios confirman que Kaczynski es acogido como el candidato del pasado, mientras que Tusk como el candidato del futuro. No obstante, el pasado y el futuro están en Polonia muy igualados en lo que concierne a votantes y nadie puede predecir con seguridad quién triunfará el domingo en las urnas.
 
El estudio de los datos de la primera vuelta indica que la participación fue en 10 puntos inferior en el campo que en las ciudades, mientras que el reparto de los votos dio una gran victoria a Kaczynski entre los campesinos y vecinos de pueblos pequeños y a Tusk entre los habitantes de las grandes ciudades. Por consiguiente, sí la muy intensa campaña que ha llevado a cabo Kaczynski en las últimas dos semanas y los curas párrocos y obispos que piden la participación en las elecciones consiguiesen movilizar a la población del campo, Tusk se podría quedar sin la presidencia de la República.
 
 

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