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Rasmussen rechaza pedir disculpas por las caricaturas de Mahoma publicadas en un diario danés

El primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, reiteró en una reunión con embajadores extranjeros en Dinamarca la postura de su país en la crisis por la publicación de las caricaturas de Mahoma. Rasmussen dejó claro que su Gobierno "no controla a los medios de comunicación, son libres". Mientras algunos países europeos discuten sobre la inoportunidad de las caricaturas, los que se sienten ofendidos han pasado a la acción terrorista directa poniendo en la diana objetivos europeos. El Rey Abdalá de Jordania dice que las caricaturas son "un crimen injustificable". Francia  y Alemania tampoco piensan pedir disculpas.

El primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, reiteró en una reunión con embajadores extranjeros en Dinamarca la postura de su país en la crisis por la publicación de las caricaturas de Mahoma. Rasmussen dejó claro que su Gobierno "no controla a los medios de comunicación, son libres". Mientras algunos países europeos discuten sobre la inoportunidad de las caricaturas, los que se sienten ofendidos han pasado a la acción terrorista directa poniendo en la diana objetivos europeos. El Rey Abdalá de Jordania dice que las caricaturas son "un crimen injustificable". Francia  y Alemania tampoco piensan pedir disculpas.
L D (EFE) Rasmussen insistió en su defensa de la libertad de expresión, así como de la tolerancia y el respeto por todas las religiones, pero rechazó pedir disculpas por las caricaturas que publicó el diario "Jyllands-Posten" el pasado 30 de septiembre, consideradas ofensivas por la comunidad islámica.

"El Gobierno –insiste Rasmussen– no controla a los medios de comunicación, son libres, por eso no puede pedir perdón en su nombre. Tengo que recalcar que el Gobierno danés ha hecho las declaraciones que podía hacer, ahora buscamos una solución por vías diplomáticas".

En la cita a puerta cerrada son embajadores extranjeros, el jefe de Gobierno danés, acompañado por Per Stig Moeller, titular de Exteriores, explicó los pasos que había dado el Ejecutivo. Semanas después de la publicación de las caricaturas, embajadores de once países islámicos solicitaron una entrevista con Rasmussen y le pidieron que actuara, pero éste se negó a recibirlos apelando a la libertad de expresión, en un gesto muy criticado por la comunidad musulmana y parte de la clase política danesa.
 
Según el texto facilitado por la oficina del primer ministro, Rasmussen recordó en su discurso a los embajadores que el Gobierno "no puede interferir en la labor de los medios ni adoptar medidas legales contra ellos", a la vez que condenó "cualquier expresión que demonice a grupos de personas por su religión o raza".

Rasmussen volvió a resaltar la importancia de la libertad de prensa en Dinamarca y la tradición de la sátira, aunque lamentó que millones de musulmanes pudieran haberse ofendido y reiteró que "personalmente" nunca haría caricaturas de ninguna figura religiosa.

El primer ministro repasó los gestos conciliadores del Gobierno en los últimos días, como la entrevista que él mismo concedió ayer al canal de televisión "Al Arabiya". "Estamos ante un problema que puede afectar a gran parte del mundo. Las caricaturas han sido publicadas en diarios de toda Europa, y si las protestas crecen, nos enfrentaremos a consecuencias impredecibles. Por eso, creo que tenemos un interés común en tranquilizar los ánimos y solucionar el caso", dijo Rasmussen.
 

ILUSTRACIÓN: Página original del Jyllands-Posten, publicada en septiembre



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