Tradicionalmente, los terroristas de inspiración religiosa realizan matrimonios de conveniencia con familiares de la banda, y esposas e hijos se ven obligados a convivir con ellos en sus refugios. También se han dado muchos casos de jóvenes secuestradas llevadas a los refugios, donde muchas de ellas han sido asesinadas después de haber sido violadas. Pero, hasta ahora, jamás se tuvo conocimiento del asesinato, por parte de los terroristas, de sus propios hijos, tal y como ha ocurrido en Yiyel, lo que da idea de la extrema descomposición moral en que sobreviven los últimos restos del terrorismo integrista argelino.
Al iniciarse el bombardeo de la gruta, y según las informaciones que publica el matutino, sin confirmación oficial por el momento, los integristas no vacilaron en colocar cinturas de explosivos a los niños y las hicieron detonar para impedir el avance de la unidad militar que los asediaba. Las autoridades argelinas tan sólo han confirmado que, como sabían de la existencia de mujeres y niños, solicitaron a los terroristas que se rindieran, y al no lograrlo procedieron al bombardeo. Según los primeros datos oficiales dados a conocer hay diez terroristas abatidos y el descubrimiento de los cadáveres de tres mujeres y un niño. La muerte de los otros niños se habría producido el sábado pasado, cuando las fuerzas militares progresaban al interior de la gruta.
Un oficial del Ejército citado por el diario afirmó que la "primera línea de defensa" de los terroristas estaba formada por veintiséis personas, veintidós niños y cuatro mujeres, que quedaron destrozados al detonar las cargas explosivas que les habían colocado. El terrorismo integrista, que según el Gobierno ha quedado prácticamente eliminado, se reduce actualmente a los comandos que existen en las zonas montañosas, en particular en la Cabilia.