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(04-07-03) Trinidad, una de las claves de la guerra en la FSM

El PSOE y el propio Villarejo buscan que el fracaso de la querella contra Tamayo implique la entrada automática de la Fiscalía Anticorrupción a la que ya piden hasta registros domiciliarios. Jesús Cardenal lo decidirá la próxima semana pero insiste en la ausencia de indicios. La clave vuelve a estar en que Villarejo es tío carnal de Trinidad Jiménez, nada ajena al terremoto del socialismo madrileño.

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(Libertad Digital) En el PSOE se acogen a las palabras del propio fiscal general del Estado antes de que se desestimara la querella: mientras la causa estuviera en el TSJM, Anticorrupción no podía actuar. Ahora ese paso está superado pero motivado por un fracaso. No hay un solo indicio de delito. En palabras de los magistrados "se deja a la imaginación del lector". Esta es la duda principal. Si ni siquiera se aprecia el más mínimo síntoma de corrupción, por qué iba ahora a investigar esta fiscalía especial. Además del cúmulo de errores de forma y la falta de fundamentos, el PSOE cae en su querella en contradicciones tan graves como no documentar un solo delito hacia Maite Sáez y, sin embrago, solicitar medidas cautelares, como prisión condicional y fianza, contra ella.

El fiscal general del Estado ha explicado, en declaraciones a la COPE, que, si no este viernes, el lunes responderá a la petición de Villarejo. También ha recordado que habrá que valorar los razonamientos de la Sala de lo Penal del TSJM. Esta fue muy clara en su rechazo a la querella: está basada en conjeturas. “Hay que mirar los razonamientos de la Sala en el auto, porque si no hay indicios, como dice, hay que pensarse si hay que investigar esos hechos”, ha dicho Cardenal, no sin denunciar el clima de presión mediática.

Por qué se cuestiona a Villarejo

Pero la otra clave está en quién es el fiscal Anticorrupción. Y la respuesta es que su parentesco directo con la ahora portavoz del PSOE en la Alcaldía de Madrid, Trinidad Jiménez, le convierte en parte objetivamente interesada, más allá de cualquier crítica política a sus actuaciones pasadas. Podría pasarse por alto un situación similar en la que el familiar del fiscal fuera un cargo socialista no vinculado directamente con la FSM y con el caso Tamayo. Pero Trinidad Jiménez es una de las figuras determinantes del socialismo madrileño y del origen de su crisis.

La propia Esperanza Aguirre ha recordado que “el fiscal Jiménez Villarejo no deja de ser el tío carnal de la candidata del PSOE al ayuntamiento de Madrid". Y destaca algo que el PSOE no quiere reconocer: que está “en el origen del pacto al que llegaron en el despacho del señor Zapatero para evitar que Trinidad Jiménez tuviera que comparecer en unas primarias contra Joaquín Leguina”. Hay que recordar que la candidatura de Jiménez a la alcaldía de Madrid se interpretó en la FSM como una imposición intolerable. Los socialistas madrileños exigían el correspondiente proceso de primarias y en el revuelo hubo duras críticas contra la socialista. Algunas de ellas del propio Joaquín Leguina. Hace poco más de un año, dijo de la candidata: ”Es simpática y agradable pero con experiencia pequeña”.

Él quería ser alcalde. Pero el 15 de mayo de 2002 el propio Zapatero agradecía en rueda de prensa el gesto de Leguina de renunciar a unas primarias por el bien del partido, para que no apareciera como dividido (Leguina sería el contrincante de la persona impuesta por Ferraz). Pero en esa comparecencia de Zapatero hubo matices. Preguntado sobre la denuncia del propio Leguina sobre que el PSOE no le había facilitado el censo, el líder socialista dijo que la Secretaría de Organización (Blanco) "ha respetado en todo el momento el procedimiento de garantías para la selección de candidatos". Son muchas las denuncias de socialistas madrileños en este sentido contra "el aparato surgido en aquel congreso que ha dinamitado la participación de los militantes". Lo dijo Miguel Michitorena, de la Agrupación Socialista de Ciudad Lineal-FSM, en un artículo publicado en junio de 2002.

De todas formas, los ánimos en la FSM se calmaron cuando, a cambio de todo, Simancas se convertía en candidato a la Comunidad de Madrid, sin ser precisamente el hombre preferido de Ferraz.

Por si todo ello no fuera suficiente, el 35 Congreso del PSOE sigue arrojando luz sobre la oscura tormenta que devasta el socialismo madrileño. Tamayo era un hombre clave pese a que Bono ya supiera entonces que era un "sinvergüenza que insultaba a mis amigos Leguina y Rubalcaba". Además de custodiar los avales que llevaron a Zapatero al mando de Ferraz, pagó las cuotas de afiliación de Trinidad Jiménez, necesarias para acudir al acto como compromisaria.

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