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Lleno en el mitin del PP en la plaza de toros de Valencia

Y la foto se convirtió en la noticia: más de 20.000 personas, según el PP, abarrotaron el coso taurino de Valencia. Rajoy perdonó en público a Camps.

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Y la foto se convirtió en la noticia: más de 20.000 personas, según el PP, abarrotaron el coso taurino de Valencia. Rajoy perdonó en público a Camps.
Foto Tarek/PP

Cuestionado hasta el límite, hoy Francisco Camps le enseñó a Mariano Rajoy una plaza de toros de Valencia llena hasta la bandera. Cuatro horas antes del inicio del mitin, que arrancó poco después de las ocho, el coso ya presentaba una imagen espectacular. Pero fue a más y a más hasta colgar el cartel de completo, dejando cientos de personas fuera. Más de 20.000 militantes y simpatizantes, según el PP, en el acto de fuerza más importante de la formación en esta campaña.

 

Querían que la noticia fuera la foto, y la foto fue la noticia. A ello se afanaron los propios líderes del PP, que echaron mano de la euforia y de los eslóganes más fáciles para no entrar, ni tan siquiera acariciar, los asuntos más espinosos que han menoscabado la moral de los populares en la extinta legislatura. “¿Gürtel, qué es Gürtel?”, decía, gráfico, un miembro de la plana mayor del PPCV, que se refería a las sonrisas en los rostros de Camps y Rajoy para ironizar que “todo es felicidad”.

 

El público echó el resto para que la foto, esa espectacular instantánea de la plaza desbordada de personas, fuera la noticia: “¡Zapatero, dimisión!”, se gritó de forma ensordecedora. “No necesito sexo, Zapatero ya me jode todos los días”, rezaba, explícito, el eslogan de más de una camiseta.

 

Y entre golpes de voz, llegaron los cuatro tenorios; Alfonso Rus, presidente de la Diputación; Rita Barberá, alcaldesa de Valencia; y los citados Camps y Rajoy. Arrancó el primero: “Estos son nuestros poderes, estos son tus poderes, Mariano”, ojeando de reojo la plaza de toros, que volvía a clamar por la dimisión del jefe del Ejecutivo.

 

Después llegó Barberá, que se preguntó para después responderse: “¿Quién va a ganar? El Partido Popular”. Insistió, en este sentido, en convertir el 22-M en un plebiscito: “Convocar generales y adiós Zapatero”, repitió, para éxtasis de los suyos.

 

“La plaza se volvió a quedar pequeña y, encima, hay más de 1.000 personas fuera”, constató Camps, perdonado por las bases pese al Gürtel. "¡Hemos resistido, hemos aguantado!", aseveró en una de las pocas referencias a la trama corrupta. “Paco eres un gran presidente”, le dijo Mariano Rajoy, mientras el público elevaba el tono al grito de “Paco Camps, Paco Camps”.

 

“Lo han dicho los valencianos y lo volverán a decir. Y lo harán porque te quieren. Te votan porque quieren”, continuó el líder de los populares, a pesar de que en Génova aseguran que intentará hacerle caer si finalmente se sienta en el banquillo de los acusados. “El PP nacional no se entiende sin el PP de Valencia”, añadió.

 

A Rajoy se le vio cómodo, dicharachero y engrandecido. Casi sobrado. “A veces uno no sabe cómo comenzar una intervención”, afirmó, aturdido, ante tan impresionante imagen. Incluso botó, y amenazó con hacerlo más porque “estoy en bastante buena forma y puedo dar más de un bote”.

 

El mensaje fue en clave de movilización a fin de que no se duerman las bases: “Las encuestas no votan, el futuro no se escribe con encuestas sino con votos valientes y libres”. Eso sí, solemnizó, y no lo había hecho hasta ahora: “¡Vamos a ganar el próximo 22 de mayo!”. Entonces, sonó el himno regional, que compartió protagonismo con fuegos artificiales. Un atronador final en la tierra de la pólvora y un final feliz en el idilio Camps-Rajoy... por ahora.

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