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El PP lo vive con "honda preocupación"

Rajoy volvió a vender su imagen más moderada en Cataluña, mientras la preocupación por las protestas se extiende en las filas del PP.

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Rajoy volvió a vender su imagen más moderada en Cataluña, mientras la preocupación por las protestas se extiende en las filas del PP.
Rajoy, con Sánchez Camacho.

En el Partido Popular empieza a extenderse una honda preocupación por las protestas que se reproducen en varias ciudades españolas, destacando la que tiene su epicentro en la madrileña Puerta del Sol. Mariano Rajoy se resiste a incluir en su discurso ninguna referencia explícita, pero ya no defiende a la clase política, como hizo en la víspera.

La opinión mayoritaria en Génova -y que ha calado en el líder nacional- es que hay que dejarlo pasar. Mirar para otro lado y mantener rumbo fijo y misma estrategia. Creen que por mucho "ruido" que pueda darse de aquí a los comicios del domingo, el PP es ya caballo ganador.

Dicho lo cual, en el mitin celebrado por los populares en Hospitalet de LLobregat (Barcelona), más de un alto dirigente estaba más pendiente del teléfono móvil que de lo que decían los tenores del acto. Hay mucho miedo al fantasma de la jornada de reflexión de las elecciones de 2004, con las sedes de la formación asfixiadas por protestas de radicales y antisistema, como ya han recordado dirigentes como Esperanza Aguirre. "Va a ir a peor, y no sabemos en qué puede desembocar", dicen fuentes del aparato.

Mientras, lo que hizo el jefe del PP, en un guiño muy efímero a los "indignados", fue vender con más ahínco si cabe su receta contra la crisis: "Lo que nos importa y a lo que nos vamos a dedicar es a acabar con esas cifras inaceptables de desempleo", y mentó específicamente a los jóvenes para decir que "este partido no acepta que el 45% quiera trabajar y no pueda hacerlo". "¡Es inaceptable!", gritó, recibiendo el calor de un público nuevamente entregado.

Ante más de 3.000 militantes y simpatizantes -todo un acto de fuerza en una comunidad muy complicada para los populares-, Rajoy le vino a decir a esos jóvenes que "si queremos hacer políticas sociales de verdad hay que crear empleo", y que a ello se va a dedicar si es el próximo presidente del Gobierno.

"Hacemos las cosas bien, estamos pegados a la gente, a los vecinos", resumió un Rajoy con síntomas de cansancio, ya en la recta final de la campaña. "No tenemos más adversario que el paro y el desempleo", por lo que añadió "todo el mundo tiene las puertas abiertas a este proyecto político".

Esteban González Pons, el amigo de las redes sociales del PP, fue el único en abordar el tema tabú, para decir que las protestas "no son un problema, sino una solución" y definirlas como "una luz roja a la que ningún partido político pueda dejar de prestar atención". Ahora bien, tachó de "patético" el intento del PSOE de "apropiarse del malestar que espontáneamente está creciendo en la calle", y llamó a los "enfadados" a que "no dejen de votar" en las elecciones de dentro de cuatro días.

Volviendo al jefe de la oposición, y para rematar ese gesto no explícito, se envolvió en la bandera de la centralidad y la moderación hasta el extremo; no es baladí que lo hiciera en Cataluña, más aún porque Alicia Sánchez Camacho también lo hizo con énfasis. "El PP es un partido que va a velocidad de crucero, que está en la centralidad política catalana", le dijo Rajoy, que defendió su apuesta por la "moderación".

A las bases les pidió que no se duerman, más aún en estos momentos de gran incertidumbre: "Aquí no hay nada hecho. Las encuestas no votan. Aquí lo que sirve es el voto valiente y decidido", si bien hizo un balance más que positivo de la campaña y se negó, por varias veces, a salirse del camino marcado. "Ellos -el PSOE- a la descalificación y a la desesperada. Nosotros con alegría, empuje, ganas e ilusión".

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