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La nación de Zapatero: ETA vuelve a las instituciones y cinco millones de parados

Zapatero afronta su último Debate sobre el estado de la Nación con la economía al borde del colapso y un deterioro institucional sin precedentes.

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El 14 de julio de 2010, José Luis Rodríguez Zapatero acudía al Congreso en el momento más complicado de su Presidencia. Sólo dos meses antes, había tenido que lanzar el mayor recorte de gasto público de la historia de la democracia española. El presidente, que había asegurado que la salida de la crisis sería "social o no sería", anunciaba en mayo, acuciado por los problemas de la deuda pública y la presión de sus socios europeos, una reducción del sueldo de los funcionarios, la congelación de las pensiones y muchas otras medidas destinadas a contener los números rojos de las cuentas del Tesoro. Además, el Gobierno se declaraba comprometido con las reformas, que consideraba imprescindibles para el futuro de la economía española.

Un año después de aquellos tensas semanas, en las que incluso se llegó a hablar de que la economía española estaba a punto de caer por el precipicio de la bancarrota, ¿cuál es el balance del Ejecutivo de Zapatero? ¿Está fuera España de los peligros que la acechaban? A estas preguntas intentará responder el presidente este martes en el Debate sobre el estado de la Nación 2011. No le será fácil encontrar una respuesta que se acomode a sus deseos.

El regreso de ETA a las instituciones

Zapatero llega a su último Debate sobre el estado de la Nación semanas después del regreso de ETA a las instituciones. La legalización de Bildu, consumada por los magistrados del Tribunal Constitucional de obediencia socialista, ha concedido a la banda terrorista el control de la Junta Foral de Guipúzcoa y un amplísimo poder municipal en todo el País Vasco.

Después de la burla a Ley de Partidos que supuso hace cuatro años el caso ANV, el Gobierno decidió este año liquidar definitivamente esta norma que había supuesto un hito en la lucha contra ETA. Para ello, Zapatero no ha tenido reparos en menoscabar, más si cabe, la maltrecha credibilidad del Tribunal Constitucional y del Poder Judicial. La sentencia propiciada por los magistrados nombrados por el PSOE, revocó una anterior del Tribunal Supremo que establecía, en base a las pruebas contenidas en los informes de la Policía y la Guardia Civil, la conexión entre Bildu y ETA.

En el balance de la gestión de Zapatero también encontramos el chivatazo a la ETA, del que ya se han cumplido cinco años de impunidad, sin que el presidente del Gobierno haya ofrecido ninguna explicación. Previsiblemente Rajoy centrará sus críticas en la situación económica, pero la gravedad del caso hace inexcusable que, al menos, se mencione en una sesión que pretende debatir el ‘estado de la nación española’.

Será, además, el primer gran debate de Zapatero como presidente interino, tras su anuncio de que no repetirá como candidato y la proclamación de Rubalcaba como sucesor. ¿A quién se dirigirá Rajoy? ¿A un Zapatero ya derrotado o a su futuro rival en las urnas? La debacle electoral del 22-M ha conducido al PSOE a la peor crisis de su historia reciente. La exigencia de elecciones anticipadas, que se repetirá en el Pleno del Congreso durante el Debate, ya no es solo cosa del PP. Dentro del propio PSOE hay quienes, en privado, apuestan por deshacerse de Zapatero cuanto antes con una convocatoria electoral. De hecho, el cambio de fechas para la celebración del Debate –estaba previsto para final de julio– ha provocado todo tipo de especulaciones.

Reformas: más ruido que nueces

El presidente aseguró hace un año que "los beneficios de las reformas" podían ser "inmediatos" y defendió que era el momento de culminar las transformaciones puestas en marcha. Doce meses después, no hay muchas señales de que esos cambios estén dando demasiados frutos y se cuestiona el grado de profundidad de las medidas adoptadas. Aunque formalmente se han aprobado todas, la realidad es que en muchos cambios han sido sólo retoques más cosméticos que profundos. El ruido mediático ha sido enorme, pero las nueces del saco las reformas parecen ser mucho menos numerosas de lo previsto.

Entre la actividad legislativa del último ejercicio, destacan tres grandes iniciativas que los analistas coinciden que eran imprescindibles para la economía española: la del mercado laboral, la de la negociación colectiva y la de las pensiones. El cambio en las condiciones de la jubilación ha sido quizás el más comentado, pero lo cierto es que recortar las pensiones futuras no cambia para nada la situación económica actual. Puede que subir la edad de jubilación a los 67 sea imprescindible para mantener el actual sistema (nadie ha hablado del paso a la capitalización), pero no comenzará a tener efectos relevantes en las cuentas públicas hasta dentro de al menos una década.

Con más de un 20% de paro y uno de los mercados de trabajo más rígidos del mundo, todos los expertos reclamaban cambios para flexibilizar las relaciones laborales, tanto en lo que hace referencia al coste del despido como en la estructura de la negociación colectiva.

En referencia a la primera cuestión, poco se avanzó en la reforma laboral aprobada el pasado otoño. La generalización del contrato de fomento del empleo indefinido supone en la práctica que los contratos fijos nuevos tendrán una indemnización de 33 días. Sin embargo, las causas de despido objetivo (los famosos 20 días por año que los empresarios reclaman) quedaron casi igual que como estaban, sujetas a fuertes condiciones y a la tutela de los tribunales de lo social.

Lo mismo podría decirse de la negociación colectiva. A pesar de las protestas de las centrales, que en un comienzo temieron que podían perder algunos de sus privilegios, lo aprobado hace unas semanas por el Consejo de Ministros se ajusta como un guante a sus deseos. Seguirán siendo las organizaciones sindicales (especialmente UGT y CCOO) y empresariales (CEOE) las que decidan sobre cómo se organizan las relaciones laborales de millones de empresas españolas. De nuevo, nada que cambie especialmente el paisaje actual. Todavía no hay una normativa definitiva, puesto que tiene que pasar por el trámite parlamentario, pero el Gobierno ya trabaja en la búsqueda de apoyos entre los grupos nacionalistas.

Crecimiento: por debajo de la media de la UE

El PIB de España ha caído un 3,7% y un 0,1% en 2009 y 2010. La primera cifra es similar a la de muchos otros países occidentales (de hecho, la eurozona cayó de media un 4,1%), pero el problema es que la economía nacional no ha conseguido recuperarse. De esta manera, Alemania, que cayó un 4,7% en 2009, recuperó un 3,5% al año siguiente. Los enormes de gasto público que el Gobierno se inventó en el primer año de la crisis (Plan E, cheque bebé, Plan 2000E, 400 euros,...) sólo sirvieron para maquillar ligerísimamente el dato del PIB en 2009 a cambio de dañar las perspectivas para la próxima década. De esta manera, mientras en 2010 el PIB de la eurozona crecía un 1,8% de media, el español perdía un 0,1%.

Deuda: ¿por el camino griego?

El aspecto más preocupante de la coyuntura económica española es el de la deuda pública. La prima de riesgo ha estado subiendo y bajando a lo largo de todo el año, al compás de las idas y venidas de los demás países de la eurozona en problemas. En noviembre, cuando se conocía que Irlanda necesitaba un rescate de la UE, alcanzó los 290 puntos. Luego se moderó, pero en los últimos días ha vuelto a dispararse y este lunes llegó a superar la barrera sicológica de los 300 puntos. Algunos dirán que aún se está lejos de los 800 puntos de Irlanda y Portugal, pero hay que recordar que hace un año estos dos países tenían un nivel de prima de riesgo inferior al actual de España. Y Grecia, hace menos de año y medio no estaba mucho peor. ¿Será éste el camino que le espera al Tesoro hispano en los próximos meses?

Además, este problema se une al de los números rojos de las comunidades autónomas. El Gobierno ha intentado a través del Consejo de Política Fiscal y Financiera controlar las cuentas regionales pero, hasta ahora, no lo ha conseguido y los organismos internacionales ya han advertido que el déficit autonómico es uno de los mayores peligros para la credibilidad de las cuentas españolas.

Paro: década perdida

Las cifras que mejor representan para el ciudadano medio la caída en picado de la economía española son las del 21,3% de paro y los más de 4,9 millones de desempleados. Desde mayo de 2010 a mayo de 2011, más de 440.000 nuevos trabajadores se han apuntado a las filas de los Servicios Públicos de Empleo. En teoría, la cifra bajará ligeramente durante la campaña veraniega, pero nadie prevé que pueda descender del 20% antes de un año. Mientras, la media de la UE está por debajo del 10%. Como, además, no se han completado las reformas necesarias y el crecimiento esperado para los próximos años es muy débil, ya hay quien habla de una generación perdida de jóvenes españoles sin un futuro laboral.

Previsiones: no hay luz al final del túnel

Todo lo anterior tiene un corolario aún más preocupante. No es sólo que Zapatero se presente a este Estado sobre el Debate de la Nación con unas pésimas cifras pasadas, sino que las previsiones apuntan en la misma línea para próximos ejercicios: no se ve la luz al final del túnel de la recesión. Según el FMI, la eurozona crecerá un 2,0% y un 1,7% en los próximos dos años. Mientras, Alemania lo hará un 3,2% y un 2,0%. Por su parte, España apenas alcanzará el 0,8% en 2011 y el 1,6% el año que viene.

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