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Rajoy llama a hacer historia: "Ha llegado la hora de los españoles"

España por bandera, como meta y a quien rendir cuentas. Patriótico y presidente por igual, Rajoy solemnizó: "A escribir una nueva página de la historia".

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“España es una de las naciones más importantes de la historia universal. Ha llegado la hora de escribir una nueva página en la historia, ha llegado la hora de los españoles”. Mariano Rajoy se comprometió con la nación a dar la batalla hasta el último aliento. Puso su “alma” al servicio de los compatriotas. Entonó un discurso de investidura conocedor de que lo que le falta al país es tiempo para que el mundo vuelva a confiar en su marca.

 

En el cierre de una campaña marcada por una tormenta financiera que no cesa, el candidato del PP admitió que “no se arreglarán las cosas de la noche a la mañana”, que “hace falta mucho esfuerzo”, que “nada es gratis y nadie regala nada”, pero también que “si somos serios y responsables, este país sale adelante seguro y vuelve al lugar al que le corresponde”.

 

Todo el mundo acompañó al líder en su última cita pública antes de las urnas. El palacio de deportes de Madrid parecía que iba a caerse ante unas bases -más de 20.000 personas, según la organización- enfervorecidas. En primera fila, el PP al completo, empezando por un aplaudido José María Aznar y continuando por ese cinturón de ministrables que cada día sea hace más grande. A ellos, Rajoy lanzó dos mensajes; uno dirigido al país y, yendo un paso más allá, a Europa y el mundo, y otro -y no menos importante- a su propio partido, enfangado en luchas internas en los últimos años.

 

El presidente de facto se envolvió desde el principio en la bandera española para ya no dejarla. Todo por la patria, le faltó decir. “Quiero garantizar la cohesión nacional” como baluarte “de nuestra fortaleza”, o en otras palabras “este proyecto” tiene su base “en los intereses generales de los españoles”.

 

Para Rajoy, lo primero es “recuperar la confianza en nosotros mismos”, y de ahí que mentara el congreso de Valencia que le hizo líder del PP -primer guiño interno- para rememorar su eslogan España, la ilusión que nos une y solemnizar que su mayor “ilusión” es “sacar a España de la crisis y volver a arrancar su “motor económico”.

 

La presidenta de la Comunidad le hizo la cama en su discurso patriótico. Con un vestido rojo en honor “a la soberanía nacional”, Esperanza Aguirre llamó “a recuperar el orgullo de ser españoles”. “¡Basta ya de complejos!”, exclamó, mientras el público estallaba al grito de “yo soy español, español” mientras se escuchaba un “viva España” que la líder autonómica hacía propio.

 

Pongo y pondré mi alma en cada cosa que tenga que hacer”, afirmó un Rajoy que se definió, por primera vez, “preparado para ser el presidente del Gobierno”. “Ha llegado el momento de darlo todo, y lo haré”, se llegó a decir, para hablar a cual hombre de Estado de “honor y responsabilidad” que afronta “con humildad”.

 

Cada frase era una loa al país: “El día veinte, los que van a ganar son los españoles”, aseveró, para salir al rescate del “valor” de la democracia. “Españoles que den la talla y que cumplan sus compromisos”, y en este sentido apeló “al voto de la esperanza frente al voto del miedo. La gente tiene pavor de que sigan al frente de las responsabilidades del Gobierno”.

 

Aún más, Rajoy aseguró que “si tropezamos nos volvemos a levantar” y “si nos resulta difícil, no temáis, eso querrá decir que estamos en la buena dirección”. Y en los peores momentos, ahí está el PP. “Haré un Gobierno, no un escaparate de figurantes. Gentes responsable, capaz, que sepa de lo que habla”, y fue entonces cuando se giró a los suyos para hablar de tú a tú. Una recuperada Soraya Sáenz de Santamaría, Ana Mato, Alberto Ruiz Gallardón, María Dolores de Cospedal, Jaime Mayor Oreja... todos le escuchaban.

 

“No tengo palabras para agradecer a mi partido todo lo que habéis hecho por mí. He intentado estar a la altura de las circunstancias”, apuntó, para verse ya en La Moncloa al destacar que “llego a la presidencia del Gobierno con serenidad, equilibrio...”. “Solamente me va a mover el interés general de los españoles. La confianza no se pide, no se hereda, no se regala, la confianza se gana, y el Gobierno se va a ganar la confianza de los españoles porque va a estar a la altura”, remató.

 

Y, entonces, un tranquilo, satisfecho y sonriente Mariano Rajoy bajó del atril, convencido de que esta vez sí escribirá esa “nueva página” en la historia en la que los españoles serán los protagonistas. A su alrededor, todo el mundo se puso para hacerse la foto. Pero él ya piensa en otra imagen, la del domingo en el balcón de Génova, abrazado por su mujer, Elvira Ferández.

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