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Aguirre llama a un "patriotismo sin dudas ni complejos"

Para la presidenta madrileña, "las dudas acerca de lo que es España" llevaron al Gobierno de Zapatero a arruinar la política exterior del país.

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Esperanza Aguirre necesitó apenas diez minutos para desmontar la política exterior que lideró el anterior Gobierno de España. Para desenmascarar su saldo "absurdo y negativo", en el que incluyó su alineamiento con regímenes populistas así como la fracasada Alianza de Civilizaciones.

La presidenta de la Comunidad de Madrid se estrenaba como ponente sobre este ámbito. De hecho, no pocos dirigentes criticaron que no le hubieran dado más peso, como miembro en la mesa de Estatutos o Política Nacional. Pero Aguirre se adecuó a la perfección. Nadie dudaba en la formación de sus conocimientos en el marco internacional, y ni mucho menos de su ferviente defensa de los valores occidentales. No defraudó.

"Lo más inmediato y elemental, tomar plena conciencia de la desastrosa gestión de Zapatero en ocho años", arrancó, recibiendo una cascada de aplausos. Fue, de lejos, la más ovacionada. Lo conseguido fue que en Europa "fuéramos una comparsa, que Estados Unidos no nos tuviera en cuenta y que las grandes potencias no nos consideraran".

Una diplomacia "pintoresca", gracias a la cual "pasamos a ser un país de tercera división". Entonces, Aguirre ya tenía al auditorio en el bolsillo, pero siguió atizando. "La decadencia" a la que llegó el país se debió "a las dudas que los socialistas tienen sobre la esencia y la historia de España", sentenció.

Pero, además, esas "dudas" se hicieron aún más evidentes "si el presidente dice que el concepto de nación es discutido y discutible". "Si el presidente no está seguro de lo que es una nación, ¿cómo va a defenderla ante el resto de países?", se preguntó, dejando claro el problema de partida. "Los socialistas se han movido por el mundo acomplejados por ser españoles", lo cual "es la peor base para construir una política exterior seria", se respondió.

La lección, la principal, es "la unión de todos los españoles libres e iguales". "¡Es imprescindible un patriotismo sin complejos", defendió, sacando a colación la grandeza del país, algo que por otra parte no deja de hacer cada vez que puede. Vibrantes fueron sus referencias en la clausura de la última campaña a las elecciones nacionales, cuando llamó a recuperar "el orgullo de ser españoles" y sentenció: "¡Basta ya de complejos!".

En el congreso de Sevilla, Aguirre tiró de esos sentimientos y reclamó "estar contentos y orgulloso de ser españoles" porque sólo así "se pueden defender los intereses de España en el mundo". La base: "La libertad, la mejor garantía de la paz". Entonces, la presidenta bajó las escalinatas para ocupar un estudiado segundo plano que ha molestado a algunos sectores del PP, que vibran cada vez que toma la palabra.

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