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El "¡Gibraltar español!" de Margallo resuena en Downing Street

El titular de Exteriores fuerza que Gibraltar sea tema de discusión en la reunión entre Cameron y Rajoy. Sin "ninguna limitación de contenidos".

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Que el país vuelva a entonar, con cierta firmeza, el “Gibraltar español” escenifica en la práctica un cambio sustancial en la política exterior con respecto a la colonia. El Gobierno quiere reanudar la negociación sobre su soberanía, y lo quiere hacer en exclusiva con Londres. En palabras de Soraya Sáenz de Santamaría, “no es un asunto tripartito, se habla de Estado a Estado”.

Detrás del sello de esta nueva vía diplomática está José Manuel García-Margallo, que con su “esta broma se ha terminado” acaba de golpe y porrazo con la herencia del Gobierno socialista, que guardó en un cajón la histórica reclamación española y permitió incontables actos cuasi bélicos de autoridades del peñón a la Guardia Civil.

En este contexto, Mariano Rajoy pisa por primera vez suelo británico para reunirse, este martes, con su homólogo David Cameron. La cita acabó por cerrarse en el último Consejo Europeo, en el que ambos charlaron, principalmente de economía. La relación entre ambas administraciones es más que cordial, siendo clave el viceprimer ministro Nick Clegg, con quien despachó nada más ganar el 20-N en la sede del PP. Ayudó su fluido castellano, que le ha permitido convertirse en un interlocutor privilegiado.

Exteriores quiere ahora, aprovechando este clima, hablar de verdad de Gibraltar, pese al rechazo declarado de Londres. Y, nuevamente, el papel de Margallo se antoja decisivo. Por carta o de viva voz lo ha hecho saber. Por ejemplo a David Lidington, secretario de Estado británico para Europa. El Tratado de Utrecht (1713) y la Declaración de Bruselas (1984) permiten al ministro reclamar sin reservas una negociación “sin ninguna limitación de contenidos”, y en la que la colonia no se meta.

El presidente, huidizo hasta el máximo de problemas que entiende innecesarios, sabe que le abordarán por esta cuestión en la comparecencia posterior al despacho en Downing Street. Y es igualmente consciente de que la prensa española espera escuchar que el asunto se ha abordado, y que se podrían dar pasos en este sentido. Ya lo consiguió José María Aznar, y esto es algo que Rajoy tiene muy en cuenta.

Ahora bien, el jefe del Gobierno intentará llevar el encuentro a su terreno, que no es otro que el económico. A dos días de que la Unión Europea actualice las previsiones económicas para España, entiende que esto también generará interés. Además, expondrá un nuevo marco de colaboración económica con la City, de cuyos preparativos se encargó Luis de Guindos, en una visita previa a Londres. Sobre Gibraltar, Rajoy se contenta con sacar el tema y que queden claras las opiniones de ambas partes.

Las circunstancias benefician el entendimiento. Cameron está especialmente distanciado de París y Berlín al rechazar la regla de oro del déficit público, y el presidente podría aprovecharlo para ir ganando más notoriedad. El carácter afable del español siempre ayuda. Tras Inglaterra, Rajoy hará escala en España para acudir a la sesión de control al Gobierno y, ya el jueves, se fotografiará con Mario Monti en Roma. En dos meses, su agenda internacional supera la de toda la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero.

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