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Ordenan investigar a las rumanas que declararon contra Zougam

El auto de la Audiencia de Madrid ve "indicios que bien pudieran avalar razonablemente la verosimilitud de la apariencia delictiva" de las testigos.  

r.v/a.m
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La Audiencia Provincial de Madrid ha dado la razón a Jamal Zougam: la sección cuarta ha ordenado a la titular del juzgado de instrucción número 39 que investigue si las dos testigos protegidos C-65 y J-70 que declararon que habían viajado juntas en el tren y habían visto a Jamal Zougam en el vagón que estalló en la estación de Santa Eugenia dijeron la verdad. Dicho vagón es precisamente el foco que fue hallado por Libertad Digital en un cobertizo de la empresa Tafesa. La Fiscalía de Madrid, a instancias del Fiscal General del Estado, abrió una investigación tras el hallazgo, que archivó este mismo miércoles.  

El tribunal ha decidido estimar el recurso que presentaron los abogados de Zougam cuando la juez instructora decidió no admitir a trámite su querella contra las dos ciudadanas rumanas, como había pedido la Fiscalía de Madrid, la misma que acaba de dar carpetazo a la investigación sobre el foco de Santa Eugenia. 

La decisión se produce poco antes de que el caso fuera declarado prescrito. En la querella, los abogados aportaban pruebas de las contradicciones en las que incurren las testigos, que demuestran que mintieron y que ni siquiera viajaron juntas en el tren.

En el auto, la Sección 4 de la Audiencia provincial subraya que en la querella de Zougam existen "indicios que bien pudieran avalar razonablemente la verosimilitud de la apariencia delictiva de la conducta de las querelladas".

La sala incide en "un dato de especial trascendencia que dota, prima facie de consistencia a la incriminación realizada. Se trata de la referencia de la testigo protegido C-65 ante la Autoridad consular de su país, según la cual habría estado acompañada, en el momento del atentado, por una compatriota (Florentina), que incluso la acompañaba en ese momento en la sede del Consulado; persona, supuestamente, de distinta identidad a la testigo protegido J-70".

La sala concluye que la querella debió ser admitida, y ordena "que se abra una investigación para comprobar la realidad de los hechos denunciados (art. 299 LECRIM), a la transcendencia que los testimonios ahora controvertidos han tenido en la resolución del proceso en el que el querellante resultó condenado a una pena de prisión de extrema gravedad, con fundamento precisamente en las declaraciones que ahora se reputan falsas y cuya falsedad de resultar acreditada daría lugar al motivo de revisión".

Estos testimonios constituyen la única prueba en la que se basa la condena de Jamal Zougam como único autor material y directo de 191 delitos de homicidio terrorista consumados y 1.856 en grado de tentativa así como dos de aborto, cuatro de estragos y pertenencia a banda armada.

Por otro lado, los periodistas del diario El Mundo que firmaron esta informaciones están siendo investigados por un Juzgado de Madrid después de que las ciudadanas rumanas emprendieran acciones legales contra ellos por supuestas presiones y "maniobras para desvirtuar sus testimonios".

Los argumentos de la querella

Los abogados Eduardo García Peña y Francisco Andújar, defensa de Jamal Zougam y su madre, presentaron una querella por falso testimonio contra los testigos protegidos C-65 y J-70, las dos mujeres rumanas. En la querella los letrados sostienen que las testigos mintieron "conscientemente y confabuladas" y que "al menos y entre otros motivos, para obtener un beneficio económico, permisos de residencia y trabajo y, en última instancia, la nacionalidad española faltaron a la verdad en sus declaraciones afirmando, conscientes de la falsedad, que habían viajado juntas en el tren 21.713 y que habían visto a Jamal Zougam. Todo ello en la creencia de que esto les facilitaría, como de hecho así fue, obtener la condición de víctimas y acceder a las posteriores indemnizaciones y beneficios administrativos".

La testigo J-70 tardó un año en denunciar a Zougam, y lo hizo justo dos semanas después de que se desestimase por segunda vez su solicitud de ser considerada víctima y se descartase que fuera en los trenes de los atentados. En quince días se convirtió en testigo protegido y fue declarada víctima de los atentados y cobró una indemnización de 48.000 euros.

Cuando se le tomó declaración a la testigo C-65 aseguró que iba con una mujer en el tren, y en el juicio dijo que iba con otra distinta. Para 'identificar' a Zougam dio tres versiones distintas: primero le aseguró a la Policia que se fijó en Zougam porque tuvo un incidente al cambiar de vagón, a Del Olmo le dijo que éste le había "rozado", a Bermúdez que la había "desplazado", y a El Mundo que él se giró y entonces fue cuando le vio la cara. La fotografía del marroquí había sido difundida masivamente días antes. También declaró que le cayó encima un cadáver. Algo harto imposible, dado que en su vagón -el quinto- no hubo muertos, y tampoco heridos graves. Esta mujer y y su marido consiguieron la nacionalidad española y casi 100.000 euros de indemnización.

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