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Aviones no tripulados: el presente de las guerras, el futuro de la seguridad civil

Desde hace unos años, realizan labores de inteligencia e, incluso, bombardeos selectivos para las fuerzas aliadas en Afganistán. España cuenta allí con tres, después de perder uno. La Guardia Civil ya estudia su uso para tareas de seguridad. Las empresas privadas también los adquirirán en el futuro.

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Todavía son desconocidos para el gran público, pero empiezan a ser los protagonistas de los principales conflictos bélicos. Los aviones no tripulados o UAV llevan años desempeñando labores importantes en Irak y Afganistán, sobre todo en labores de inteligencia, comunicaciones y reconocimiento. Desde la base, perfectamente protegidos, los soldados internacionales pueden conocer en tiempo real qué está sucediendo a su alrededor.

De hecho, suponen un importe ahorro de vidas, como destacaba el pasado martes el secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez: "las pérdidas humanas no se dan sólo en combate, sino también en las operaciones de reconocimiento. Su inmensa versatilidad y capacidad de infiltración en ambientes hostiles y de alto riesgo, así como de extrema dificultad, han reducido los riesgos para las tropas".

España tiene desplegados en Herat (Afganistán) tres de estos aparatos. Exactamente, del modelo Seacher MK-III, fabricados por Indra y EADS-Casa bajo licencia de la empresa israelí IAI. El coste total de la operación rondó los 14,3 millones de euros, incluyendo cuatro aparatos –los talibanes lograron capturar uno de ellos– y la formación del personal militar necesario para su uso.

Incluso, hay países que, con toda lógica, los utilizan para evitar emboscadas a los convoyes que tienen cumpliendo misiones en Irak y Afganistán, chequeando desde horas antes las zonas por donde van a pasar los vehículos.

No sólo sirven para tareas de inteligencia. Desde hace unos años, las tropas estadounidenses desplegadas en Afganistán utilizan estos aparatos para bombardear zonas controladas por los talibanes. Para ello usan los aviones no tripulados de combate o UCAV, que tienen capacidad para lanzar sobre un objetivo varias toneladas de bombas inteligentes.

Pese a esto, el futuro de estos aparatos es aún más prometedor. Pese a que los UCAV se limitan actualmente a posibilidades de ataque a tierra, se trabaja ya para en el aire-aire. Igualmente, se investiga para dotar a los UAV de espacio de carga, en el que poder llevar tanto material como personas, pudiendo abrir así el abanico de usos a funciones logísticas y de abastecimiento, evacuación médica aérea y búsqueda y rescate en combate.

A esto, se añade que los sistemas no tripulados son el paradigma de la tecnología militar aplicada a la vida civil, como bien quedó demostrado esta semana en Unvex10, la conferencia-exposición que se desarrolló en Madrid, y en la que se dieron cita las grandes compañías de la seguridad y defensa.

El propio secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, reconoció que la Guardia Civil está estudiando la aplicación de sistemas no tripulados en su trabajo, para tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento. Aunque eso sí, dijo que les frena la legislación sobre aviación civil, que el Ejecutivo al que pertenece parece que no tiene prisa en cambiar.

Y es que son precisamente los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad (Policía Nacional y Guardia Civil) los que en un futuro próximo podrían utilizarlos en labores de inteligencia y reconocimiento, como en la vigilancia de fronteras marítimas y terrestres, control de pateras en el mediterráneo, seguridad en manifestaciones o grandes aglomeraciones, control del tráfico, y búsqueda y salvamento en el mar o alta montaña

Pero estos aparados podrían servir también para la gestión de grandes catástrofes o emergencias, ya que permiten controlar grandes áreas. Servirían en caso de incendios forestales, inundaciones y riadas, terremotos, accidentes en centrales nucleares o plantas químicas, vertidos de fuel al mar… Pero no solo para tareas de reconocimiento, sino también de forma activa, ayudando en la extinción de incendios, suministrando víveres o evacuando a personas aisladas.

Además de para fuerzas de seguridad y cuerpos públicos como bomberos, protección civil… también serán utilizados en un futuro por las empresas, ya que sus sistemas de reconocimiento podrán adaptarse a tareas agrícolas o medioambientales como el control de plagas, fumigación con insecticidas o fertilizantes, monitorización de contaminación, deforestación, deshielos o búsqueda de bancos de peces.

Asimismo, como recoge Perfiles IDS, la única guía en España sobre sistemas no tripulados, también podrían ser utilizados en la vigilancia e inspección de grandes líneas energéticas o de suministro (oleoductos, gaseoductos, líneas eléctricas, campos o plataformas de extracción de hidrocarburos), de grandes infraestructuras (puentes, presas, grandes edificios) y en tareas de topografía, cartografía, fotografía aérea o publicidad.

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