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Aznar alerta ante Rajoy de que la crisis institucional es aún peor que la económica

Aznar ha convocado a los españoles a un "gran proyecto nacional de recuperación, regeneración y de reformas" liderado por Rajoy. Le advierte, eso sí, que la crisis institucional, aquella de la que apenas habla, es aún peor que la económica. Escuchándole, tanto el nuevo como el antiguo PP, San Gil incluida.

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Aznar ha convocado a los españoles a un "gran proyecto nacional de recuperación, regeneración y de reformas" liderado por Rajoy. Le advierte, eso sí, que la crisis institucional, aquella de la que apenas habla, es aún peor que la económica. Escuchándole, tanto el nuevo como el antiguo PP, San Gil incluida.
Rajoy y Aznar, en el Foro La Razón. | Foto PP.

Hoy estamos aún peor que en 1996, pero "la España de hoy no es la única España posible". Partiendo de esta base, José María Aznar ha apelado a un gran proyecto nacional "de recuperación, de regeneración y de reformas", aunque advierte que para esto "ni hay milagros, ni hay atajos" sino política de Estado.

El ex presidente del Gobierno ha hecho un discurso de calado; no defraudó a quienes fueron a la sede del diario La Razón a escucharle. "Oxígeno", sentenció un veteranísimo de la formación. Nadie faltó a la cita, aunque algunos porque así lo quisieron y otros forzados por su puesto.

En primera fila, el denominado nuevo PP, encabezado por Mariano Rajoy. También presentes la secretaria general de formación, María Dolores de Cospedal, o la portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría. En segunda fila, el antiguo, con muchos más representantes: María San Gil, Ángel Acebes, Eduardo Zaplana o Ignacio Astarloa. Y entre unos y otros, los de siempre, como Esperanza Aguirre y buena parte de su Ejecutivo.

Aznar entró a matar como si de una faena taurina se tratara. Y el toro, aunque no le nombrara, se llamaba José Luis Rodríguez Zapatero. "El próximo Gobierno va a recibir la peor herencia institucional, política, económica y social que haya recibido un gobierno democrático en España", afirmó, para a renglón seguido acusar al actual Ejecutivo de hacer "sufrir" a los españoles bajo la excusa de que "no hay otra política posible".

El problema es tal que llegó a pedir "un cierto sentido de fraternidad entre los españoles", pues sin él "no es posible esfuerzo colectivo alguno ni rescatar los consensos imprescindibles".

"Sólo si volvemos a hacer de España una nación bien articulada, podremos defender nuestro interés nacional, y recuperar nuestra posición internacional en las grandes democracias. Porque para tener ambiciones nacionales primero hay que tener nación y, además, creer en ella", resaltó, para seguir azotando al ya de por sí noqueado presidente: "lo que ahora tenemos no es un Gobierno reformista sino un Gobierno transformista que se resiste a abandonar el escenario".

Manda un claro mensaje a Rajoy

En este punto, solicita elecciones anticipadas y asegura "sin reservas" que el actual líder del PP tiene "capacidad para dar respuesta" a los desafíos anteriormente expuestos. "Bien los conoce -añadió- porque bien sabe lo que es hacerse cargo de una herencia socialista y poner de nuevo en marcha el país". El proyecto del Partido Popular, resaltó, "es hoy la esperanza de regeneración que comparten cada día más españoles".

Ahora bien, manda un claro mensaje a Rajoy: "sin duda alguna" la crisis institucional es aún peor que la económica, y esto dista mucho del mensaje que machaconamente lanzan desde Génova, centrada única y exclusivamente en las cosas del dinero.

Y es que de lo que hablamos, a juicio de Aznar, es de "la ruptura" de la nación y de un "daño" institucional que puede llegar a ser irreversible. "Hay que hacer frente al daño institucional, porque sólo así podremos afrontar la crisis económica", defendió, para acto y seguido apuntalar: "Rajoy es consciente de la envergadura histórica de la operación que tiene por delante". La ovación del auditorio fue tan sonora como duradera.

"Cascos está en plena forma"

Por su parte, y ya en el turno de preguntas, no faltó aquella que tanto molesta al actual presidente del PP y que tanto se repite en los foros populares: la posible candidatura de Francisco Álvarez Cascos. Aznar no se mojó, pero sí volvió a mandar un nuevo recado a su sucesor: "es una persona de primer nivel y está en plena forma". Ahí es nada.

Tras la alocución, llegó el momento de los saludos. Los del nuevo y antiguo PP se mezclaron, aunque la fotografía Rajoy-San Gil no llegó a producirse. El presidente de los populares se marchó sin dar dos besos a la que fue jefa del partido en el País Vasco. En los corrillos, no obstante, una amplia mayoría se quedaba con la idea de que "a veces hay que escuchar a gente que dice verdades como templos".

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