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Del Olmo descubre, dos años después, que no existen informes de autopsia de los "suicidas de Leganés"

El pasado 27 de marzo de 2006, el juez Del Olmo cursó un oficio ordenando que se redactaran los preceptivos informes de autopsia de los siete terroristas islamistas muertos en Leganés dos años atrás. El único cadáver del que consta un informe de autopsia en el sumario tras la explosión del piso fue el del GEO Francisco Javier Torronteras. El caso Leganés no llegó a manos de Del Olmo hasta que, tras un litigio judicial, la juez Teresa Palacios se vio obligada a cederlo. Ahora el instructor del 11-M solicita que quede alguna constancia escrita de la causa que provocó la muerte a los supuestos cabecillas del peor atentado de nuestra historia.

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El pasado 27 de marzo de 2006, el juez Del Olmo cursó un oficio ordenando que se redactaran los preceptivos informes de autopsia de los siete terroristas islamistas muertos en Leganés dos años atrás. El único cadáver del que consta un informe de autopsia en el sumario tras la explosión del piso fue el del GEO Francisco Javier Torronteras. El caso Leganés no llegó a manos de Del Olmo hasta que, tras un litigio judicial, la juez Teresa Palacios se vio obligada a cederlo. Ahora el instructor del 11-M solicita que quede alguna constancia escrita de la causa que provocó la muerte a los supuestos cabecillas del peor atentado de nuestra historia.
El inmueble de Leganés tras la explosión.
L D (Luis del Pino) A los suicidas de Leganés no se les practicó la autopsia. Los preceptivos informes no constan en el sumario y, oficialmente, no hay explicación alguna para que no se realizaran ya que tal práctica forense es obligatoria en casos de muerte violenta y hubiera debido servir para determinar la causa.
 
Esta anomalía no sería achacable al propio juez Del Olmo, ya que ni siquiera estaba encargado inicialmente de investigar los hechos de Leganés. Hay que recordar que la instrucción y primeras diligencias sobre la explosión, ocurrida hace ahora un año en el número 40 de la calle Carmen Martín Gaite de Leganés, corrió a cargo de la juez Teresa Palacios. Fue tras un largo litigio judicial –la juez no veía la razón por la que debiera unirse su pieza al resto– cuando uno de los episodios con más incógnitas tras la masacre de marzo recayó en manos de Juan Del Olmo y pasó a formar parte del sumario.
 
A los siete "suicidas" de Leganés se les realizaron diversos estudios antropológicos, radiológicos e incluso toxicológicos, sin que llegaran a detectarse los signos típicos que los terroristas suicidas presentan como, por ejemplo, la incrustación de material explosivo, y sin que llegara a emitirse un informe de autopsia que certificara la causa de la muerte.
 
Esta irregularidad motivó que el juez Del Olmo solicitara, el pasado 27 de marzo, que se procediera a la redacción de los correspondientes informes de autopsia, encargando dicha tarea al grupo de expertos forenses que hubiera debido redactarlos en su día. Este grupo estaba comandado por José Luis Prieto, el experto que el PSOE llevó a declarar a la Comisión de investigación sobre el 11-M y que se presentó inicialmente como subdirector del Instituto Anatómico Forense.
 
Sin embargo, jurídicamente ya no es posible realizar esos informes de autopsia, por lo que el juez Del Olmo se vio obligado a rectificar sus instrucciones iniciales y a solicitar que se redacten, en lugar de informes de autopsia, los informes aclaratorios que sean precisos para determinar, a partir de los datos existentes, la causa de la muerte de los presuntos suicidas. En suma, el juez pide, dos años después, constancia por escrito de cómo murieron los terroristas de Leganés.
 
Como dato destacable, a dos de los presuntos suicidas se le realizó en su día un análisis toxicológico para determinar si había restos de sustancias estupefacientes –drogas, alcohol– en los cadáveres, aunque no ha trascendido la razón por la que se hicieron esas comprobaciones químicas.
 
Todos los cuerpos, excepto el de Jamal Ahmidam, El Chino, que fue devuelto a sus familiares porque así lo reclamaron, fueron enterrados en enero de 2006, tras pasar los días en el tanatorio del cementerio de La Almudena. Los entierros duraron una media hora y se realizaron en presencia de miembros de los Servicios Funerarios de Madrid y del concejal de Leganés Julián Márquez. En los ataúdes de madera se podía leer desde "perfil 1" hasta "perfil 6", que es como fueron identificados tras realizarse los informes genéticos de los restos encontrados entre los escombros. Los nombres de los siete fueron publicados en los diarios ABC y El País, en la sección de "fallecidos en Madrid", aunque sin indicar sus edades.
 
 

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