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El Gobierno ofreció a ETA la legalización de Batasuna después de la T-4

Un representante de Zapatero se reunió con ETA en el mes de marzo, tres meses después del atentado de la T-4, según revela Gara. En el encuentro el Gobierno habría ofrecido a la banda terrorista la legalización de Batasuna-ETA  y una declaración de Zapatero de "distensión bilateral" a cambio de un comunicado en el que "no se pide un desarme", sólo "seguir sin atentados". El Gobierno dijo a ETA que estaba haciendo gestiones para que Francia liberase a un negociador etarra detenido días antes y les advirtió que este país "ya no es seguro". Gara reproduce la carta que envió ETA a Zapatero en febrero.


CARTA DE ETA A ZAPATERO
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Etarras con la camiseta de la selección española
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(Libertad Digital) El diario proetarra Gara sigue desvelando los detalles de las negociaciones del Gobierno con la banda terrorista durante el proceso de Zapatero. Las últimas revelaciones se refieren al encuentro mantenido en marzo, justo tres meses después del brutal atentado de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas en el que la banda asesinó a Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.
 
Pese a que la declaración de Zapatero en la que decía suspender los contactos con los terroristas, las negociaciones siguieron. En esta ocasión el Gobierno redujo a una sola persona la delegación, que según Gara reconoció a los etarras que se debía a "razones de seguridad relacionadas con la necesidad de mantener discreción absoluta después de la declaración pública de ruptura del proceso". Dice el periódico que la reunión tuvo lugar "en un país cercano a Euskal Herria" y con presencia de un "moderador internacional".
 
Según esta información el Gobierno acudió a la reunión con un solo objetivo: "lograr un nuevo comunicado de ETA que suponga un compromiso firme y claro de renuncia a los atentados". El principal reproche del Gobierno a los terroristas es que el atentado no se lo esperaban y cercenaba "el margen de acción de La Moncloa". Tal era el interés en conseguir ese comunicado que su enviado llegó a aclarar textualmente a los terroristas que "no se pide un desarme, pero sí seguir sin atentados". A cambio ofrece una declaración de Zapatero "en términos de distensión bilateral, legalizar a la izquierda abertzale y reactivar la búsqueda del acuerdo político".
 
Además, de acuerdo con lo publicado con Gara, el Gobierno lleva una segunda oferta a los terroristas: "si la izquierda abertzale corrige los estatutos del nuevo partido inscrito (Abertzale Sozialisten Batasuna) para adecuarlos más a la Ley de Partidos, y si garantiza además que no habrá atentados, el Gobierno dice que abrirá negociaciones en los dos carriles: político y militar".
 
En todo momento, dice Gara, los terroristas recuerdan al delegado del Gobierno "los compromisos consensuados en 2005", en las negociaciones en las que se pactó el falso alto el fuego y en los que se acordaba "un acuerdo político" como base del proceso. En este sentido, resulta muy significativo como Gara destaca que cuando el representante del Gobierno dice que éste  "tenía un diseño para recorrer el proceso, y que el primer criterio era someterse siempre a la Constitución y la ley" y ETA le recuerda que esto no entraba en lo acordado, desde el enviado de Zapatero "no hay réplica". Es más, al exigir ETA que el "acuerdo político" sea el "punto cero" del "proceso", según Gara desde el Gobierno  se dice que "se puede modificar el esquema" y que esta no "será una dificultad insalvable".
 
El Gobierno se queja ante los terroristas por el atentado de la T-4 y estos le reprochan las detenciones de varios etarras los días previos a la reunión. Pero dice Gara que "el tiempo consumido en reproches mutuos no es mucho" y "en la recta final de la reunión, ambas partes parecen coincidir en que se puede volver a intentarlo, y en que para ello es necesario lo que el moderador define como acuerdo de no agresión. No hay consensos más allá de estas dos cuestiones asumidas desde ambos lados de la mesa. La reunión ha servido para retomar el contacto y poner en marcha un nuevo intento que se llevaría a la práctica pocas semanas después, en el mes de mayo".
 
Un día antes de la reunión fue detenido en Francia el etarra Jon Iurrebaso, que formaba parte de la delegación terrorista en las negociaciones. Esta fue la principal queja de los terroristas al Gobierno y la respuesta no deja de ser sorprendente: En primer lugar el interlocutor de Zapatero admitió "en tono preocupado" que la detención "no allanaba el camino del proceso", además, añade Gara, calificó las detenciones de "accidente, según la terminología establecida en el acuerdo entre ambas partes de 2005". Pero lo más significativo es que "asegura que Madrid ha hecho gestiones ante París para liberar al delegado".
 
Por si fuera poco, el Gobierno avisa a ETA de que  Francia ya no es seguro. "Al contrario de lo que ha ocurrido en las reuniones celebradas tras el alto el fuego permanente, en setiembre o en diciembre de 2006, el Ejecutivo del PSOE asegura ahora que Francia no garantiza seguridad".
 
Por último, según Gara, al final de su internveción el enviado de Zapatero se sincera con los terroristas, "quiero hablar claro" les dice, y reconoce que la detenciones que se habían producido en Guipuzcoa, días antes de la reunión, en las que se desarticuló a un grupo de terroristas, que sengún informó el propio Gobierno estaban listos para matar, eran "consecuencia de la T-4".

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