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El inspector Puelles, sexta víctima mortal por una bomba lapa de ETA en la última década

ETA ha conseguido este viernes asesinar al inspector de policía Eduardo Antonio Puelles con la colocación de una bomba lapa en los bajos de un vehículo en Vizcaya. Es la sexta víctima mortal por la explosión de un artefacto de este tipo en la última década a manos de los terroristas.

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ETA ha conseguido este viernes asesinar al inspector de policía Eduardo Antonio Puelles con la colocación de una bomba lapa en los bajos de un vehículo en Vizcaya. Es la sexta víctima mortal por la explosión de un artefacto de este tipo en la última década a manos de los terroristas.
Imágenes del coche explotado. Efe
(Libertad Digital) Colocar bombas lapa en los bajos de los coches es una técnica muy utilizada por la banda terrorista ETA para atentar. En las últimas ocasiones, los numerosos intentos para asesinar a inocentes con dicha técnica habían quedado en atentados sin víctimas mortales. Sin embargo, este viernes los etarras han conseguido matar con una bomba lapa al inspector de policía Eduardo Antonio Puelles García en Vizcaya. Se convierte así en la sexta víctima mortal por un artefacto de este tipo a manos de ETA en la última década y en la número 29 desde el año 1983.
 
Ya el pasado mes de septiembre, ETA intentó asesinar, también en Vizcaya a un agente de la Policía Nacional con la colocación de una bomba lapa, que finalmente no explotó, en su vehículo particular. En aquella ocasión la bomba fue detectada por agentes del Cuerpo Nacional de Policía en el coche del agente cuando entraba en el cuartel de Basauri. No obstante, el agente circuló desde Bilbao con la bomba bajo sus pies. Un fallo en el sistema de activación por movimiento hizo que no estallara.

Asimismo, en noviembre de 2007 los terroristas de ETA intentaron asesinar al escolta Gabriel Ginés colocando también una bomba lapa en su vehículo, que estalló cuando había recorrido con el coche unos 400 metros. En aquella ocasión los terroristas no consiguieron tampoco su objetivo aunque la víctima sufrió quemaduras en el cuatro por ciento de su cuerpo y heridas de diversa consideración. Era la primera vez en la que la banda atenta directamente contra un escolta. 

En la última década, ETA ha conseguido matar con bombas lapas al concejal de UPN José Javier Múgica Astibia y a los agentes de la Guardia Civil, Irene Fernández Pereda y José Angel de Jesús Encinas y  a los agentes de la Policía Nacional Bonifacio Martín Hernando y Julián Envit .

El 20 de agosto del 2000 una bomba-lapa compuesta por entre tres y cuatro kilos de dinamita y adosada a un vehículo de la Guardia Civil causó la muerte de los agentes Irene Fernández Pereda y José Angel de Jesús Encinas en Sallent de Gállego (Huesca). Irene Fernández ha sido la primera guardia civil asesinada por ETA en su historia.

Por su parte, en la mañana del 14 de julio de 2001 el concejal de UPN en el ayuntamiento navarro de Leiza José Javier Múgica Astibia murió al estallar una bomba lapa, con unos tres kilos de explosivo, colocada por ETA en los bajos de su furgoneta de una forma difícil de detectar.

En mayo de 2003, los policías nacionales Bonifacio Martín Hernando y Julián Envit Luna murieron en la localidad navarra de Sangüesa y otro agente resultó herido grave por la explosión de una bomba adosada al vehículo policial en el que viajaban. Los tres funcionarios formaban parte de un equipo móvil de renovación del DNI. Desde aquella fatídica fecha todos los intentos de terrorista por matar a inocentes con explosivos lapa habían fallado.

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