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Reabre el aeropuerto de Ibiza después de que una amenaza de bomba obligara a su desalojo

El aeropuerto de Ibiza ha vuelto a abrir sus puertas tras una mañana de confusión y datos contradictorios en torno a una amenaza de bomba comunicada a Gara y la DYA de Vizcaya. Tras el desalojo del aeródromo, artificieros de las Fuerzas de Seguridad inspeccionaron mediante un robot dos paquetes sospechosos, una caja y una mochila. Ambos no contenían explosivos, según ha precisado la delegación del Gobierno en Baleares, que ha afirmado que se trataba de una falsa alarma.

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El aeropuerto de Ibiza ha vuelto a abrir sus puertas tras una mañana de confusión y datos contradictorios en torno a una amenaza de bomba comunicada a Gara y la DYA de Vizcaya. Tras el desalojo del aeródromo, artificieros de las Fuerzas de Seguridad inspeccionaron mediante un robot dos paquetes sospechosos, una caja y una mochila. Ambos no contenían explosivos, según ha precisado la delegación del Gobierno en Baleares, que ha afirmado que se trataba de una falsa alarma.
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L D (Agencias) El aviso de bomba que obligó este mediodía al cierre del aeropuerto de Ibiza fue una "falsa alarma", según informó la Delegación del Gobierno en un comunicado, en el que precisa que la terminal se reabrió a las 16.05 horas tras la realización de un "exhaustivo registro" de las instalaciones. Esta fuente informó de que fueron unas 4.000 las personas que se vieron afectadas por el desalojo del aeropuerto, que hasta las 15.30 horas impidió el aterrizaje de 32 aviones que transportaban otros 13.000 viajeros.

De acuerdo con la Delegación del Gobierno, alrededor de las 12.15 horas se recibió una información en el COS de la Guardia Civil de Guipúzcoa por parte de responsables del diario "Gara" y de DYA, que alertaba de que se había colocado un artefacto explosivo en el aeropuerto de Ibiza que iba a explotar en los 45 minutos siguientes. A su vez, según la Delegación, "casi simultáneamente, otra voz anónima" llamó a "Diario de Mallorca" para dar cuenta también de "este mismo aviso".

Dado este escenario, la Delegación del Gobierno puso en marcha el operativo establecido ante este tipo de situaciones, que implicó el desalojo del aeropuerto ibicenco que, de acuerdo con la nota, se culminó en diez minutos "en un clima de tranquilidad y colaboración por parte de los trabajadores y los usuarios".

Paralelamente, se articuló un operativo para atender a las personas desalojadas, en el que participaron tres unidades del 061, dos unidades de la Dirección General de Emergencias, dos ambulancias de la Cruz Roja y dos autobuses por si era necesario algún traslado. Asimismo, se instaló una carpa para dar respuesta a posibles urgencias, en la que se atendieron 25 personas que presentaban problemas leves, en su mayoría causados por el calor.

En conjunto, una cincuentena de voluntarios de Protección Civil participaron en la atención de las cerca de 4.000 personas que fueron desalojadas del aeropuerto. El operativo supuso la movilización de 50 agentes de la Guardia Civil, además de otros 20 de la Policía Nacional, así como de dos perros especializados en la detección de explosivos.

Los agentes detectaron un paquete depositado en una papelera en la zona de aparcamiento de vehículos de alquiler de la terminal, donde a las 14.15 horas un robot especializado en la desactivación de explosivos a distancia comprobó que se trataba de una caja de zapatos vacía. Este robot en su funcionamiento emite sonidos que han podido ser confundidos con una deflagración, tal y como escucharon testigos presenciales, que atribuyeron el ruido a una detonación.

Posteriormente, a las 14.35 horas, fue hallada una mochila en la zona del aparcamiento que fue explosionada "por precaución" a las 15.20 horas, medida que permitió comprobar que en su interior únicamente había efectos personales. De acuerdo con los datos facilitados, sobre las 15.45 horas los trabajadores y el personal de seguridad se reincorporaron a sus puestos y después, de forma escalonada, los pasajeros pudieron acceder a la terminal. El tráfico aéreo, que fue cerrado a las 12.49 horas, se reanudó a las 15.05 horas y la terminal abrió una hora después, según la fuente.
 
Los efectos del aviso de bomba
 
El desalojo del aeropuerto de Ibiza a raíz del falso aviso de la colocación de un artefacto explosivo en sus instalaciones afectó a entre 12.000 y 13.000 pasajeros desde su cierre, sobre las 12.00 horas, hasta las 15.30 horas, informaron a Europa Press fuentes de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea.
 
Concretamente, se vieron afectados 31 vuelos con destino a Ibiza, que fueron en su mayoría desviados a los aeropuertos de Palma de Mallorca (14), Barcelona-El Prat (uno), Mahón (seis), Marsella (uno) y Valencia (dos). En cuanto a los vuelos que no pudieron despegar, un total de 32, tenían principalmente como destino ciudades italianas, francesas, alemanas u otras localidades españolas.

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