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Rajoy: "Cambian los músicos, pero no el director de la orquesta ni la partitura"

Diferente foto del Gobierno, pero mismo problema: Zapatero. Y es que para el líder de la oposición nada mejora si "cambian los músicos pero no el director de la orquesta ni la partitura". Por ello, Rajoy decidió ningunear la remodelación hasta el extremo de no citarla en su discurso, que centró en los PGE.

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Diferente foto del Gobierno, pero mismo problema: Zapatero. Y es que para el líder de la oposición nada mejora si "cambian los músicos pero no el director de la orquesta ni la partitura". Por ello, Rajoy decidió ningunear la remodelación hasta el extremo de no citarla en su discurso, que centró en los PGE.
Zapatero y Rajoy | LD

El jefe de la oposición había abierto su libro por el capítulo de Presupuestos, y fiel a su política de marcar posición sobre lo "verdaderamente importante" no tuvo empacho en dar de lado  la crisis de Gobierno durante su alocución ante los periodistas en el escritorio del Congreso de los Diputados. Sin embargo, llegaba el turno de preguntas, y Libertad Digital le recordaba que hoy de lo que se habla en España es de los ministros entrantes y salientes.

Evidentemente, Mariano Rajoy también tenía bien preparado ese capítulo, pero en su intención estaba dejar meridianamente claro que una remodelación del Ejecutivo no es la solución porque el culpable de la crisis económica es "el director de orquesta" y "la partitura" que usa de guía. Traducido: José Luis Rodríguez Zapatero y los aprobados Presupuestos Generales del Estado.

El presidente popular iniciaba su valoración echando mano de la diplomacia: "lo que debo hacer y hago es desearle suerte a los que han abandonado el Gobierno y también a los que han sido nombrados por el señor Zapatero", dijo, para a renglón seguido enseñar al presidente el camino correcto: el de convocar elecciones anticipadas.

"No tengo que hacer ningún comentario, excepto que me hubiera gustado que en vez de que Zapatero hubiera utilizado el artículo 100 -de la Constitución- hubiera utilizado el 115, que le faculta a disolver las cámaras", explicó Rajoy, que instó al jefe del Ejecutivo a "dar la palabra al conjunto de las españoles".

En este sentido, recordó que ya pidió que la disolución de las Cámaras en el Debate sobre el estado de la Nación, y si entonces Zapatero le hubiera hecho caso "nos habríamos ahorrado estos Presupuestos, la congelación de las pensiones y cuatro meses de retraso en la solución de problemas".

Lo que no quiso Rajoy es "entrar" en los nombres porque Zapatero elige "a quién estime oportuno y conveniente". Era su respuesta al ascenso meteórico de Alfredo Pérez Rubalcaba, que curiosamente ostenta los mismos cargos que él en la última etapa de José María Aznar en el poder: vicepresidencia primera y ministerio del Interior.

Se congratuló, eso sí, de que en el nuevo Gobierno ya no existan los ministerios de Igualdad y Vivienda, y sugirió a Zapatero que también le haga caso en la supresión de la Vicepresidencia tercera, que sigue ostentando Manuel Chaves.

En cualquier caso, dijo Rajoy, las medidas acordadas son "claramente insuficientes" y este Gobierno seguirá "generando desconfianza" porque no ha hecho los cambios "necesarios" en política económica. Su conclusión final no ha dejado de machacarla: el único mensaje que quiere de Zapatero es el de un cambio de Ejecutivo, pero previo paso por las urnas.

Corrillo con los periodistas

Terminado el discurso, Rajoy emprendía rumbo a su despacho en la Carrera de San Jerónimo y saludaba con inusitado interés tanto al portavoz de CiU, Duran i Lleida, como al de ERC, Joan Ridao. Después, atendía en corrillo a los periodistas, a los que desvelaba que ya el miércoles por la noche se olían los cambios a tenor de "la cara de pena" de De la Vega.

Dijo que "se barruntó" que la remodelación del Gobierno no se iba a limitar al relevo de Celestino Corbacho al frente del Ministerio de Trabajo ayer por la tarde, durante el debate presupuestario celebrado en el Congreso. "Vi la cara de -la anterior vicepresidenta- María Teresa Fernández de la Vega y de algún otro y me lo olí", ha comentado el líder de los populares.

Incluso intuyó que algunos ministros continuarían en el cargo, como el de Justicia, Francisco Caamaño, al que vio ayer "muy tranquilo, sentado en su butaca". Comunicó sus impresiones a la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, y el tiempo no ha tardado en darle la razón. "No me he equivocado, ya llevo mucho tiempo en esto", ha puntualizado.

Asimismo, aunque sin entrar a analizar las consecuencias electorales de los cambios, ha manifestado que es una maniobra de "más impacto mediático" que político.

También le supuso asombro que Igualdad y Vivienda pasaran a ser Secretarías de Estado, habida cuenta de que fueron dos empeños personales de Zapatero. Dicho el adiós a los informadores, con los cuales se mostró especialmente cómodo, le tocaba el turno a su entorno y diputados del PP.

"Son mismos perros de distinto collar", sintetizaba un miembro de la plana mayor del Grupo Popular. Para otro, de su mismo estatus, la crisis llega tarde porque "ya se han aprobado los Presupuestos". Se felicitaban, eso sí, de que ahora el cara a cara de Soraya Sáenz de Santamaría será "más entretenido" al tener enfrente a Rubalcaba.

Precisamente el titular de Interior se llevaba todos los comentarios, y no precisamente buenos. Un diputado recordaba, no sin cierta maldad, la quiniela de Rajoy para decir que "tal vez" se equivoque y Rubalcaba sea el delfín del presidente. "Todo parece indicar que su próximo destino, fallido eso sí, será La Moncloa", argumentó.

Dicho lo cual, lo que de verdad preocupa al PP es "su oscurantismo". "Es malo para la democracia que se haya convertido en el nuevo hombre fuerte", alertaba Ignacio Cosidó, en declaraciones a esRadio. Rajoy no quiso, "hoy no", entrar al ruedo de las advertencias.

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