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Fray Josepho y Monsieur de Sans-Foy

¿Qué se puede y qué no se puede en España?

Nuestros poetas hoy no discrepan, sino que se complementan.

Nuestros poetas hoy no discrepan, sino que se complementan.
Pixabay

Nuestros poetas hoy no discrepan, sino que se complementan. Fray Josepho les va a contar las cosas que sí se pueden decir o hacer en España, y Monsieur de Sans-Foy, las que no. Animamos a los lectores a que completen la lista.

SÍ SE PUEDE
por Fray Josepho

¿Qué cosas sí se pueden aquí decir o hacer?
En una breve lista se las voy a exponer.

Soltar que España es mala, calamitosa, triste,
dictatorial y facha (y encima, que no existe).

Alzar a lengua culta cualquier parla o dialecto,
cobrando subvenciones, por tanto, a tal efecto.

Y habiendo competencias, se puede, ¡catapún!,
prohibir el castellano, que es la lengua común.

Se puede falsear la historia, cual patraña
de buenos y de malos (la mala es siempre España).

Se puede (¡sí, se puede!) porque es lo más normal,
silbar a la bandera y a la Marcha Real.

Y nuestra Carta Magna se pisotea y viola,
no por Constitución, sino por española.

También se puede, aparte de vulnerar la Ley,
despreocupadamente, vilipendiar al Rey.

Se pueden financiar mil teles y emisoras
para insultar a España las veinticuatro horas.

Se puede atiborrar de pasta y subvención
a todo aquel que quiera romper nuestra nación.

Pues todo esto se puede, carísimo Sanfuá,
¿Y lo que no se puede? Usted me lo dirá.

NO SE PUEDE
por Monsieur de Sans-Foy

Si Iniesta se ametralla contra Holanda
y el cuerpo una alegría te demanda,
da vivas, como mucho, a la Eurozona.
Si, bajo los efectos del alcohol,
confiesas que te sientes español,
mejor será que estés en Arizona.

Los vascos aprendemos en euskera.
Por eso, el consejero o consejera
persigue a los que asomen la pezuña.
¿Qué vástagos de fachas ignorantes
se educan en la lengua de Cervantes?
Es cosa que no ocurre en Cataluña.

Si quiere algún alcalde mentecato
quitar la plaza al facha de Viriato...
no vayas a oponerte: vota en blanco.
No digas La Coruña ni Gerona,
si quieres parecer buena persona
y no quedar de acólito de Franco.

El rojo, si se acerca al amarillo,
produce repelús en el colmillo
de todo el que se sienta progresista.
A veces, mi querido compatriota,
¿no sabes quién es progre y quién idiota?
Pues cállate, o te ponen en la lista.

En España

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