Algo debe de tener la libertad cuando, cada vez que se la invoca, sus enemigos salen en tropel para descalificar a quienes apelan a ella para protestar frente a los abusos del poder.
Sólo unos descreídos marxistas imprudentes como los que hoy gobiernan el PSOE podían haber dejado que un gafe como Simancas saliera a la palestra a tratar de rematar la faena en la campaña contra Ayuso.
La tasa de reconstrucción de Podemos es, de hecho, una tasa de destrucción. Y el PSOE en Babia o pensando tan ilusa como estúpidamente que podrá cabalgar el tigre comunista.
No estamos ante unos majaderos que no saben gestionar una crisis, sino frente a un grupo político dispuesto a aprovechar esta tragedia para avanzar definitivamente en su agenda liberticida.