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Sergio Campos

Elecciones en Alemania: Dinamarca Existe

Alemania continúa sin saber quién será su próximo canciller, pero ya se conoce la formación del Bundestag y cómo se han repartido los votos por comunidades.

Alemania continúa sin saber quién será su próximo canciller, pero ya se conoce la formación del Bundestag y cómo se han repartido los votos por comunidades.
La ciudad de Plauen, en la antigua RDA, escenario de la primera gran manifestación contra el régimen comunista. | C.Jordá

Alemania continúa sin saber quién será su próximo canciller, pero ya se conoce la formación del Bundestag y cómo se han repartido los votos por comunidades.

Turingia y Sajonia, estados de la antigua RDA, se visten de azul, es decir, de Alternativa para Alemania (AfD). Excepto en pequeños puntos irreductibles y en las grandes ciudades –Dresde, Leipzig, Erfurt, Chemnitz (antigua Karl-Marx-Stadt), Naumburg o Jena (aquí los ultraderechistas han quedado como quinta fuerza)–, donde el voto ha ido a parar a los socialistas, en el resto del territorio se ha impuesto la AfD.

El magma azul se estrecha hacia el norte por la frontera con Polonia y vuelve a hacerse fuerte en la zona oriental de Mecklemburgo-Antepomerania. La ultraderecha se ha establecido exclusivamente en la antigua RDA y ha barrido a los comunistas, que no superan la cuarta plaza en casi ninguna región. No es de extrañar que sus dirigentes más nostálgicos, Sarah Wagenknecht al frente, apelen a la necesidad de regular la inmigración. Si los comunistas arrebataran esta bandera a los ultraderechistas, volverían a reinar en sus feudos perdidos. Está claro que los inmigrantes les traen al pairo: como siempre, solo buscan el poder. Mientras Die Linke resuelve sus problemas, a los demás no nos queda más que ver cómo se lanzan cuchilladas unos a otros, a la espera de ver qué facción vence y con qué fuerzas se mantiene en la liza nacional.

Los comunistas solamente han obtenido tres diputados por votación directa (los otros 36 surgen de la votación por partidos): Sören Pellmann por Leipzig, Gesine Lötzsch por Berlín-Lichtenberg y Gregor Gysi por Berlín-Treptow-Köpenick. Lötzsch y Gysi son dos históricos, sibilinas áspides en lo que a la superación de su pasado comunista en la dictadura del SED se refiere.

Por lo demás, las diputadas del Bundestag suponen un 35%, el diputado más joven nació en 1998 y el mayor en 1940; el más excéntrico por su filiación política quizá sea Stefan Seidler, miembro del SSW, la Asociación de Votantes del Schleswig Meridional, un partido minoritario del estado fronterizo con Dinamarca que representa a la minoría frisona y danesa de la región. Las encuestas ya les otorgaban en verano un escaño y se han preparado para explicar la relevancia de su presencia para sus representados: ninguna. Podría semejarse este partido a nuestro Teruel Existe, pero sin la capacidad decisoria en la elección del canciller/presidente del Gobierno, aunque nuestro pintoresco diputado turolense no debería ser el pararrayos de ira alguna: conviene no olvidar que fue la mezquina satrapía racista del PNV la fundamental en la elección de Pedro Sánchez.

Alemania no tiene representantes semejantes a los nacionalistas periféricos españoles en el Bundestag. Ni los tiene ni se les espera. Mientras tanto, sus dos partidos más problemáticos desde el punto de vista de las democracias liberales, AfD y Die Linke, se han descalabrado en estas elecciones.


Sergio Campos, escritor español residente en Alemania. Autor de En el muro de Berlín.

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